Reflexiones Trinitarias
Por Rubén Ramírez Monteclaro

Cuando leí “La Cabaña”, el libro de Wm. Paul Young, que ha revolucionado la forma de concebir a Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y de relacionarnos con Él; en su Capítulo 9 “Hace mucho tiempo, en un jardín muy, muy lejano…” me sorprendió la conversación entre Sarayu y Mack, el protagonista de la historia, Sarayu, quien representa al Espíritu Santo, invita a Mack a que la acompañe para conocer un jardín muy peculiar, dicho jardín era un caos de colores y formas, no tenía simetría ni nada de orden y armonía a primera vista; Mack se sorprendió al admirar dicho caos, que en el fondo sí tenía un orden que no se apreciaba a simple vista; cuando Mack emitió el juicio de que dicho jardín era un “desastre”, Sarayu lo corrige diciendo que era un “fractal”.

Este es el fragmento del que os estoy hablando:

“Mack se concentraba… en seguir el camino. Mientras rodeaba los árboles, vio por primera vez un magnífico huerto y jardín contenido de alguna manera en un solar de casi media hectárea. Por alguna razón, Mack esperaba un perfectamente manicurado y ordenado jardín inglés. ¡Este no era así!

Era un caos de color. Sus ojos trataron sin éxito de hallar algún orden en esta flagrante desconsideración de la certidumbre. Deslumbrantes racimos de flores reventaban entre manchones de hierbas y verduras sembradas al azar, Mack no había visto nunca vegetación parecida. Esto era inquietante, asombroso e increíblemente bello.

-Desde arriba esto es un fractal -dijo Sarayu sobre el hombro, con aire de placer.

-¿Un qué? -preguntó Mack distraído, su mente aún intentaba captar y controlar ese pandemónium visual y los desplazamientos de tonos y matices. Cada paso que daba cambiaban los patrones que por un instante él creía haber visto, y nada era como había sido.

-Un fractal… algo que se considera simple y ordenado pero que en realidad se compone de figuras repetidas, por más que se les magnifique. Un fractal es casi infinitamente complejo. Me gustan los fractales, así que los pongo por todas partes.

-A mí me parece un desastre -susurró Mack por lo bajo.

Sarayu se detuvo y se volvió a él, glorioso el rostro:

-¡Mack! ¡Gracias! ¡Qué maravilloso cumplido! -Ella miró el jardín a su alrededor-. Exactamente eso es: un desastre. Pero -volteó hacia Mack y resplandeció- sigue siendo un fractal de todos modos. (Young Paul. “La Cabaña”. Editorial Diana, S.A. de C.V. México, 2009 pp. 138-139)

Entonces me pregunté, como Mack; ¿Y qué es un fractal?

Recurrí a Diccionarios y otras fuentes para saber qué significa ese concepto. Encontré lo siguiente en dos fuentes:

“Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. El término fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot en 1975 y deriva del Latín fractus, que significa quebrado o fracturado. Muchas estructuras naturales son de tipo fractal”. Fuente: es.wikipedia.org

Ejemplos de fractales geométricos:

fractal-triangulofractal-cuadrado

“Un fractal es un objeto cuya estructura se repite a diferentes escalas. Es decir, por mucho que nos acerquemos o alejemos del objeto, observaremos siempre la misma estructura. De hecho, somos incapaces de afirmar a qué distancia nos encontramos del objeto, ya que siempre lo veremos de la misma forma”. Fuente: http://www.xatakaciencia.com

Ejemplos de figuras fractales:

fractal-estrellafractal-figura

El término nos remite a la ciencia matemática y geométrica, pero también nos da luz en cuanto a la concepción de las cosas; de la creación misma, ya que si observamos el macrocosmos o el microcosmos, encontramos patrones que se repiten infinidad de veces a diferentes escalas, creando manifestaciones perfectas y peculiares; como ejemplos tenemos: la estructura del átomo, la de una galaxia, la de las moléculas de un ser vivo o no vivo, nuestras células somáticas, germinales y/o nuestras neuronas, la estructura de las flores, entre otros ejemplos. Al ver una pequeña parte de la creación, podemos entender su completa dimensión.

Cuando satisfice mi necesidad intelectual, Dios me ayudó a entender que toda manifestación de la creación revela la esencia misma del Creador y me acordé de la cita que dice:

“Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios”. (Romanos 1:20) NTV

Volviendo a la conversación entre Mackenzie Allen Phillips y Sarayu; al llegar a su final, Mack expresa:

“Mira este desastre… Pero en verdad es muy hermoso, y está lleno de ti, Sarayu. Aunque parece que aún hay mucho que hacer aquí, me siento extrañamente en casa y cómodo en este lugar… -Así debía ser, Mackenzie, porque este jardín es tu alma. ¡Este desastre eres tú! Tú y yo trabajamos juntos con un propósito en tu corazón. Y éste es silvestre y hermoso y está perfectamente en proceso. A ti te parece un desastre, pero yo veo un modelo perfecto que emerge y crece y está vivo: un fractal viviente… El miró otra vez el jardín -su jardín- y realmente era un desastre, pero increíble y maravilloso al mismo tiempo”. (Young Paul. “La Cabaña”. Editorial Diana, S.A. de C.V. México, 2009 pp. 148-149)

Al asimilar esta última parte, recordé que Dios nos creó desde antes de la Creación del universo físico para ser santos y sin mancha; santos y sin mancha lo traduzco como perfecto y a la vez hermoso; al ver las representaciones de fractales presentados arriba, no me resta más que expresar, como el salmista:

“Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien. Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz. Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara. Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí, oh Dios”. (Salmos 139:13-17)

Después del pecado, esa imagen de perfección y santidad quedó velada, dejando ver sólo un desastre que afortunadamente Jesús vino a limpiar y a transformar como el jardinero amoroso que cuida cada parte de su delicado jardín hasta dejar ver nuevamente la imagen y semejanza de Dios puesta en todos y cada uno de los seres humanos. Atrás de nuestro desastre Dios ve su perfección, el fruto de su amor eterno con el cual nos concibió para fundirnos en esa perfección compleja y bella.

En el fondo del alma de un delincuente, de una persona identificada con el dolor, la perdición, las adiciones, etc. Dios mira la perfección compleja de su misma creación. Por ese amor tan intenso estuvo de acuerdo en enviar a su Hijo Amado a expiar el daño causado por el pecado, cuyas consecuencias no tuvieron el poder de destruir la imagen y semejanza de Dios puesta en la creación y en cada ser humano.

Al gozar de la relación perfecta en la que nos ha puesto Jesús con Padre, Hijo y Espíritu santo, Dios nos está transformando hasta alcanzar la perfección de Jesús y poder disfrutar plenamente de la presencia del Dios Trino que nos ama de manera incomprensible para los humanos. En esta condición aprendamos a ver en nosotros mismos y en los demás esa perfección; a ver ese fractal perfecto y complejo como Dios mismo porque Él es inmensa y bellamente complejo. Y al ver únicamente a Jesús, podemos estar seguros de que toda la creación es santa, sin mancha y perfecta, en una relación perpetua.

Aprendamos a ver en cada ser humano ese fractal de perfección, aunque a simple vista sólo captemos un desastre, pero un desastre amado por nuestro amoroso Creador. ◊


Ruben-RamirezRubén Ramírez Monteclaro es profesor de Educación Primaria y Secundaria y Pastor Regional de Comunión de Gracia Internacional en Veracruz, México.


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