La Iglesia Saludable Comienza con un Liderazgo Saludable

Este número de Capacitador ofrece un breve resumen de hacia dónde nos dirigimos en 2019. Espero que disfruten el viaje a medida que avanzamos hacia nuestra visión de una iglesia saludable, donde cada congregación se convierte en la expresión más saludable de la iglesia que puede ser.

Cuando Dios Juzga

Mientras caminamos con Jesús, en sintonía con el Espíritu (y no con la carne) nos encontramos experimentando libertad y renovación en vez de vergüenza y culpabilidad. A medida que mantenemos nuestros ojos en Cristo, llegamos a conocerlo más plenamente por lo que realmente es. Al hacer eso, nos encontramos siendo transformados. Es Cristo, por el Espíritu, que transforma nuestros corazones por la fe.

Ánimo para los que sufren al servir a Cristo

De las experiencias de Pablo con Jesús en medio del sufrimiento, aprendemos mucho acerca de Dios y de nosotros mismos como personas llamadas al servicio de Dios. Le servimos a través de muchas dificultades, pero siempre con una visión de su gloria, atemperada por una humilde valoración de nosotros mismos. De esa manera, miramos y confiamos sólo en Dios. Con Pablo, sabemos que la gracia de Dios es suficiente.

Dios se preocupa

Debido a que Dios el Padre se preocupa, envió a Jesús, quien entró en la miseria humana y sufrió con nosotros, y envió al Espíritu como nuestro Abogado para estar en nosotros ahora y para siempre.

¡Diversión en el Hijo!

Jesús no nos está llamando a estar ansiosos. Él nos llama a vivir en su paz. Al hacerlo, podemos ministrar en su fuerza, sabiendo que Él está haciendo el trabajo y proveyendo el aumento. No necesitamos estar preocupados de que muy pocos (¡o demasiados!) niños se presenten porque ¡sabemos que Jesús se presentará! ¡Ya está trabajando y estamos invitados a participar! ¡Eso sí que es divertirse en el Hijo!