El ejemplo de una madre

graduación photoPor Osiris Orozco Ospino

Poco Tiempo después de haber llegado a la ciudad, comenzó a asistir a una congregación cristiana, anhelaba saber más de Dios, estudiar su Palabra y a ello se dedicó con gran entusiasmo. Quería que, algún día no muy lejano, sus hijos y esposo también siguieran ese camino maravilloso que ella había encontrado, el camino de Dios. Aprendía cada vez más de la Palabra y mientras lo hacía más necesidad sentía de Dios, entonces comenzó a encomendarle a su familia.

Entregó por completo su vida a Dios, formó parte activa de la congregación a la cual asistía, era inmancable su asistencia los domingos y miércoles en la mañana y a los cultos que en la noche se realizaban. En este largo caminar con Dios, mucho tiempo después, tres de sus hijas decidieron seguir su ejemplo; son miembros de la Comunión de Gracia Internacional, a la que actualmente todas asisten. Todos los cambios maravillosos que Dios ha hecho en ellas, han sido pie para que otros miembros de la familia hayan comenzado a interesarse en las cosas de Dios.

En sus años de niñez asistió a la escuela primaria, la cual no pudo terminar, y al convertirse en una adolescente, se encontró con el hombre que más tarde sería su esposo. A muy temprana edad comenzó su papel de madre. Tuvieron diez hijos a los cuales se entregaron en cuerpo y alma para sacar adelante, les dieron una muy buena educación centrada en valores. Vivían en un pueblo que ella sabía no era el lugar apropiado para sacarlos adelante.

Se preocupó tanto por la educación de sus hijas mayores, que decidió enviarlas a la ciudad a estudiar para que así pudieran ayudar a los hermanos menores y, por qué no, con el tiempo llevarla a ella y a su padre a vivir allá. Dios cumplió este deseo en ella y todos juntos en el año 1975 decidieron irse a vivir a Barranquilla, capital del Atlántico, Colombia. Tiempo más tarde se convirtió en abuela, convirtiéndose en un gran ejemplo para sus hijos y nietos.

Pasó gran parte de su vida ocupada en la educación de sus diez hijos, a medida que veía que progresaban en sus estudios, más se veía reflejada en ellos porque ella siempre quiso terminar una carrera profesional. Ése fue su deseo, el cual desafortunadamente cuando joven, no pudo cumplir. Siguió en la tarea de educar a sus hijos, y cuando vio que los dos últimos se hicieron profesionales, pensó que ya era tiempo de dedicarse a cumplir su meta, estudiar, que era algo que siempre había querido.

Cuando ya sentía que había establecido a su familia, tomó la decisión, a la edad de sesenta y cuatro años, y con once nietos en su saber, de comenzar a estudiar. Empezó por terminar la escuela primaria, lo cual hizo muy satisfactoriamente en el año noventa y siete; luego entonces se matriculó para estudiar el bachillerato. Sabiendo que en el día, por sus labores en la casa, no podría estudiar, decidió hacerlo de noche en un colegio nocturno que queda a cuatro cuadras de su casa.

Dado el gran lapso de tiempo sin estudiar, los conocimientos que tenía que aprender se le hacían en gran manera difíciles, pero esto no era barrera para ella, ya que contaba con hijos y nietos a los cuales acudía cuando tenía mucha dificultad. Era un inmenso placer para nosotros ayudarla ya que se veía muy entusiasmada y dispuesta a aprender. Luego, todo el tiempo que dedicábamos a la asesoría de sus tareas, se convirtió en una costumbre y, al igual que ella comenzamos a motivarla aún más.

Uno de sus más grandes anhelos ha sido el tener un profundo conocimiento de Dios, por eso su afán de terminar el bachillerato para luego estudiar una licenciatura en Teología. Tan pronto como Dios le dé la oportunidad, se matriculará en la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos –FLET- para comenzar sus estudios en Teología. Para su gran satisfacción en noviembre del año 2000 finalizó su bachillerato y obtuvo su grado de bachiller.

Se trata de AMINTA OSPINO DE OROZCO, miembro de la Comunión de Gracia Internacional en Barranquilla, Colombia, quien además, comparte su tiempo enseñando en la Escuelita Bíblica que ella misma fundó en su casa, con 12 niños del barrio en que vive y cuyos padres ni siquiera asisten a una iglesia cristiana.


Por su hija: OSIRIS OROZCO OSPINO, miembro y maestra de la Escuela Bíblica de la Congregación de Bogotá, Colombia.

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