Maternidad: cuidando lo invisible

Maternidad: cuidando lo invisible

Como madre, estoy profundamente preocupada por cumplir bien mi maternidad. Esta es una tarea difícil con una serie sin fin de aspectos a tener en cuenta: nutrición, educación, disciplina, enriquecimiento, espiritualidad y así sucesivamente – por no hablar de la felicidad y dejar a nuestros hijos experimentar auténticas infancias sin prisas. Es agotador, especialmente cuando me faltan personalmente tantas respuestas, y no siempre sé exactamente qué pensar ni creer con las respuestas contradictorias que tengo.

El ejemplo de una madre

El ejemplo de una madre

Cuando ya sentía que había establecido a su familia, tomó la decisión, a la edad de sesenta y cuatro años, y con once nietos en su saber, de comenzar a estudiar. Empezó por terminar la escuela primaria, lo cual hizo muy satisfactoriamente en el año noventa y siete; luego entonces se matriculó para estudiar el bachillerato. Sabiendo que en el día, por sus labores en la casa, no podría estudiar, decidió hacerlo de noche en un colegio nocturno que queda a cuatro cuadras de su casa.

El desafío de ser madre soltera

El desafío de ser madre soltera

Jesucristo respeta y honra a las madres. Él amó profundamente a su madre, María, la extraordinaria mujer que eligió tenerlo, y quien sufrió con Él, y estuvo a su lado en su muerte. Antes de morir, Jesús le encargó el cuidado de María «al discípulo a quien Él amaba» (Juan 19:26-27). Jesús mostró que entendía las necesidades de una mujer que lo había amado con un amor de madre, y quien ahora tendría que enfrentar al mundo sola.