ninos-ministerioPor Ted Johnston

Jesús dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos” (Lucas 18:16). Nuestra pasión y compromiso en el ministerio infantil no es solo dejar que los niños vengan, sino también inclinarse hacia ellos, tomarlos gentilmente de la mano y guiarlos a Jesús, quien los recibe con los brazos abiertos.

El ministerio infantil (en realidad como todo ministerio) es acerca de dos relaciones: Primero, como padres y obreros en el ministerio, buscamos tener una relación de amor con los niños. Segundo, a través de la influencia de la primera relación, buscamos ayudar a los niños a tener una relación devota con Jesús.

En ésta segunda relación, nuestra participación envuelve una estrategia de cuatro partes. Primero, introducimos los niños a Jesús (llamamos a esto ganar a los perdidos). Después, los edificamos en Jesús (edificar a los creyentes). Después, los equipamos para trabajar con Jesús (equipar a los obreros). Y entonces, equipamos a algunos de ellos para que sean líderes entre sus compañeros (multiplicar a los líderes).

En éste artículo hablaré acerca de equipar a los niños para que sean obreros activos con Jesús en Su ministerio en nuestro mundo.

Tal capacitación no es meramente acerca de programas—es acerca de un estilo de vida relacional donde nosotros (los padres y los obreros en el ministerio infantil) caminamos mano a mano con los niños a través de la vida—enfocados en trabajar con Jesús mientras vamos de camino. Uno podría comparar ésta relación de capacitación con un aprendizaje. El adulto en la relación es el obrero experimentado, y el niño es el aprendiz entusiasta.

Quizás usted se está preguntando, “¿Qué tipo de trabajo puede hacer un niño para Jesús?”  Me agrada que lo pregunte. En base a lo que Ieo en la Escritura y a mi propia experiencia en el ministerio con los niños, pienso que la respuesta es que un niño puede hacer muchísimo.

unge-davidPero parece que nosotros los adultos con frecuencia pasamos por alto el potencial que los niños tienen para estar activos sirviendo a Dios. ¿Recuerda a David, el rey de Israel? Cuando era un jovencito, su padre Isaí lo ignoró cuando llegó el tiempo de ungir al reemplazante del rey Saúl (1 Samuel 16:5-13). Isaí no podía ver el potencial de David para ésta asignación. Afortunadamente, Samuel estaba abierto a escuchar a Dios en éste asunto. Quizás esa apertura estaba relacionada con su propia experiencia, es decir, cuando Dios llamó a Samuel para que le sirviera siendo un jovencito (1 Samuel 3:1-21).

Mi oración es que cuando miremos a nuestros niños veamos lo que Dios ve, oigamos lo que Dios dice, y actuemos como corresponde para equipar a nuestros niños para el llamado de Dios en sus vidas. Y sabemos, en general, que Él los llama para ser seguidores de Jesús que hagan discípulos — trabajando en ese llamado como una parte importante del cuerpo de Cristo, llamado para cumplir la Gran Comisión.

¿Qué puede hacer un niño para trabajar en la Gran Comisión?  Ellos pueden contribuir en formas activas y significativas. Pensemos sobre esto juntos. Podemos equipar a nuestros niños para ministrar junto con los adultos en la iglesia. ¿Puede un niño leer la Escritura? Seguro. ¿Puede un niño ayudar a recolectar las ofrendas o servir la comunión? Seguro.

Como padres y obreros en el ministerio infantil, necesitamos preparar a los niños para dos tipos de ministerio en el servicio de Jesús. Primero, está el ministerio de ellos hacia otros creyentes. He visto a niños en la iglesia (que estaban claramente equipados para esto), tomar el tiempo para hablarle a un miembro de edad avanzada—y así extender el toque amoroso de Jesús a otro creyente. ¡Qué gozo trae eso!

Estaba visitando una congregación en la costa Este de los EEUU no hace mucho tiempo, y una pareja de niñas de aproximadamente 10 años de edad circulaba a través de la congregación, recolectando las ofrendas en unas pequeñas canastas. Después, ellas trajeron las canastas al frente y se unieron a un adulto para ofrecer una oración de agradecimiento. Ellas hicieron una tarea maravillosa—claramente habían sido equipadas para éste trabajo.

En otra congregación vi a los niños al frente con el resto del grupo de adoración, guiando a la congregación en cantos de alabanza a Dios. En otra, vi a un jovencito tocando la batería en el grupo de adoración. Alguien había invertido el tiempo y el dinero para ver que éste jovencito estuviera equipado para ministrar al Señor y a su pueblo de ésta manera.

Segundo, necesitamos equipar a los niños para ministrar a otros que están fuera de la iglesia. Uno de mis amigos que es pastor cuenta la historia de su nieta de 11 años que entregó su vida a Cristo y que estaba siendo equipada para compartir su fe con sus amigos no creyentes. Temprano en éste proceso de capacitación ella entró al ministerio de ganar a los perdidos.

Ella entregaba hojas volantes, invitando a los niños de su vecindario a un servicio de adoración que se llevaría a cabo en el patio del frente de su casa.

Justo allí en el patio del frente, ella y una amiga creyente compartían a Cristo con varios niños que no asistían a ninguna iglesia.

Ese es el ministerio de hacedores de discípulos, y los niños pueden ser equipados para tomar una parte activa. Pero, ¿quién les enseñará la parte que les corresponde? ¿Quiénes serán sus equipadores? Los padres y madres (y los abuelos y abuelas), la responsabilidad principal es suya. Y la iglesia quiere asociarse con usted en esto — equiparle para su tarea vital y co-ministrar con usted en las vidas de sus niños.

Pastores, ustedes marcan el paso para esto en su congregación. Háganla un lugar que valore altamente a los niños y que los envuelva activamente en el ministerio de la congregación. Muy a menudo los niños son meros espectadores en los servicios de adoración.  Es grandioso (realmente esencial) que los niños tengan sus propias clases, pero es vital que ellos sean equipados y luego se les permita desempeñar al frente, una función activa en el servicio de adoración principal.

Esto envía el mensaje a los niños y a los adultos que los observan, que los niños son una parte importante de nuestro equipo de ministerio en la congregación.

Equipando-a-los-ninos-para-el-ministerioObreros del ministerio juvenil, ustedes son los llamados a ser los principales equipadores de los niños en su congregación. Inviten a los niños que están bajo su cuidado a ser sus aprendices y entonces trabajen para impartirles las habilidades de ministerio que ustedes hayan desarrollado. Hagan discípulos jóvenes que, a su vez, hagan otros discípulos jóvenes.

Todos nosotros, mostremos un activo interés por todo niño en nuestra congregación y en nuestras vidas fuera de las paredes del edificio de la iglesia. Los niños necesitan nuestros regalos de amor, tiempo y capacitación.

De éstas maneras, proveemos para los niños, debido a Cristo y para el beneficio de ellos.


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Este artículo fue publicado en la Revista Odisea Cristiana #1

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