Enderezándose Jesús, le dijo: «Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?» 

«Ninguno, Señor,» respondió ella.

Entonces Jesús le dijo: «Yo tampoco te condeno. Vete; y desde ahora no peques más.»

Una mujer atrapada en miedo por hombres enojados, con piedras en la mano, listos para lanzarlas, a punto de matarla. Primero mírense a ustedes mismos, les dice Jesús, y se ellos se alejan. Un regalo de vida para esta mujer, que en su corazón es un regalo de perdón.

  • Tómate el tiempo hoy para mirarte a ti mismo. Para llevar a Dios tu ira y condenación por los demás y tu propia necesidad de perdón.
  • Transforma tu vida agradece a Dios por su perdón y busca su ayuda para vivir sin pecado cada día.
  • Haz el tiempo hoy para dejar cualquier ‘piedra’ que puedas sentir ganas de lanzar a la gente.

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