Nuevo  en  Cristo




Por Joseph Tkach


Leí un artículo interesante el otro día. La esencia era que en algunas culturas, la gente se preocupa más por la pureza ritual que por el pecado.
La gente puede no pensarlo dos veces antes de cometer adulterio, pero se horrorizaría de sólo pensar en no tomar un baño después. Robar es un asunto menor, pero se horripilan si un perro los lame.
Tienen reglas sobre cómo limpiarse la nariz, cómo bañarse, qué animales evitar, y rituales para restaurarse a un estado aceptable.
La cultura les enseña que ciertas cosas son emocionalmente repulsivas, y no es fácil decirles que no están en peligro.
Problemas perpetuos
La Biblia tiene mucho que decir sobre la pureza ritual. Los rituales externos pueden hacer a la gente limpia externamente, dice Hebreos 9:13, pero sólo Jesús puede limpiarnos el interior.
Como ilustración, considere un cuarto lleno de oscuridad. Ponga una luz allí, y todo el cuarto se llena de luz, curado de la oscuridad. De similar forma, Dios viene en carne humana en la forma de Jesús para purificarnos desde adentro.
La impureza ritual generalmente se considera contagiosa, si usted toca a alguien que está impuro, usted se vuelve impuro también. Pero para Jesús funcionaba al contrario, su pureza era contagiosa, tal como la luz puede repeler la oscuridad.
Jesús podía tocar leprosos, y en lugar de ser corrompido por ellos, él los sanaba a ellos y los limpiaba. Él hace eso con nosotros también, quita la suciedad ritual y moral de nuestras vidas.
Cuando Jesús te toca, eres limpio moral y ritualmente para siempre. El bautismo es un ritual que simboliza esto, es un ritual de una vez en la vida.
Nuevo en Cristo
En una cultura enfocada en la impureza ritual, los seres humanos estamos sin esperanza de poder solucionar nuestro problema. ¿Es esto menos cierto en una cultura enfocada en hacer que la vida valga la pena por medio del materialismo y la ambición egoísta?
Sólo por gracia es que puede ser salva la gente de cualquier cultura, la gracia de Dios al enviar a Su Hijo para contrarrestar la contaminación con un detergente omnipotente y darnos la verdadera auto realización por medio del poder de su amor.
Nosotros podemos traer a la gente al Salvador que los limpia y los ama. Él conquistó la muerte misma, el agente más contaminante de todos. Y resucitó, coronando la vida humana con propósito y paz para siempre.
Para los que se sienten sucios, Jesús ofrece limpieza. Para los que se sienten avergonzados, él ofrece honor. Para los que sienten que tienen una deuda que pagar, él ofrece el perdón. Para los que se sienten aislados, él ofrece reconciliación. Para los que se sienten esclavos, él ofrece libertad.
Para los que se sienten huérfanos, él ofrece adopción en una familia permanente. Para los que se sienten cansados, él ofrece descanso. Para los que tienen ansiedad, él ofrece paz.
Los rituales ofrecen sólo la necesidad de su continua repetición. El materialismo ofrece sólo el deseo de tener más. ¿Conoce usted a alguien que necesita a Cristo? ¿Hay algo que usted pueda hacer al respecto? Esto es algo en lo que vale la pena pensar.


Escribe tu comentario:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.