discapacidadesPor April Hottle

Todos tenemos cosas que queremos decir e ideas que nos gustaría compartir, y nos encanta cuando alguien nos escucha.

Con eso en mente, me gustaría ayudarte a conocer algunas nuevas personas—personas que están alrededor de ti, pero a quienes podrías haber estado pasando por alto. Ellos son los sordos, los ciegos, personas con problemas al hablar, aquellos confinados a una silla de ruedas o discapacitados en alguna otra forma. La mayoría de nosotros somos siempre amables con la gente discapacitada, pero podríamos estar titubeantes o temerosos de tomar el tiempo para realmente hablar con ellos.

La gente discapacitada a menudo está hambrienta de conversación. Detrás de sus discapacidades tienen personalidades interesantes con experiencias valiosas que compartir. Pero muchos de ellos están atrapados detrás de las barreras sociales que inconscientemente tendemos a erigir alrededor de ellos. Quiero animarte a derribar esas barreras, para aprender a hablar —realmente hablar— con personas que están discapacitadas en alguna manera. Podría parecerte un poquito raro al principio, pero te prometo que el esfuerzo vale la pena para pasar de las reservas iniciales.

Estas son algunas pautas que te ayudarán a iniciar:

► Cuando tengas una conversación con una persona sorda que usa lenguaje por señales, recuerda que ellos te «oyen» mirando a su intérprete. Te sentirás tentado a hablar con el intérprete. No lo hagas. Habla directamente con la persona sorda aunque él o ella no te esté mirando a ti.

► No sientas que tienes que decir las cosas «muy despacio”. El lenguaje por señas es una forma muy sofisticada de comunicación y es posible comunicar todo lo que quieras decir. Relájate y deja que el intérprete comunique lo que quieras decir.

► Si no hay intérprete, usa una pluma y papel. Esto podría parecer muy trabajoso, pero también podría ser muy divertido. Sólo relájate y ten paciencia.

► Si la persona sorda puede leer los labios, habla claramente y asegúrate que ellos puedan ver que tus labios se mueven. Te sorprenderás cuán frecuentemente entorpecemos su visión con gestos, durante el curso de una conversación normal.

► No dejes que la silla de ruedas se interponga entre tu nuevo amigo y tú. Pero recuerda que es cansado para ellos tener que mirar hacia arriba todo el tiempo. Siéntate en una silla o en alguna cosa cercana para que puedas estar al mismo nivel visual. (¿Has notado alguna vez que los niños a menudo se sienten bastante bien hablando con personas en sillas de ruedas?)

► La mayoría de la gente ciega puede oír bastante bien. Así que no hay necesidad de hablarles levantando la voz o de una manera d-i-f-e-r-e-n-t-e.

► No te pongas a acariciar a un perro guía. Tiene trabajo que hacer.

► Puede ser difícil comunicarse con personas que tengan impedimentos en el habla (como tartamudear). Pero recuerda—ellos han lidiado con esto por años. A ellos no les incomoda que les pidan tener que repetir algo. Otra vez, ten paciencia. No te apresures a abandonar una conversación. A ellos les agrada que alguien esté interesado, y tú puedes ayudarlos a desarrollar más confianza en su habilidad para expresarse por sí mismos. Sus sentimientos de autoestima crecerán.

Lawrence Siegel, Fundador y Director del Proyecto Nacional de Educación para los Sordos, dice, «La necesidad y el derecho a comunicarse es el más fundamental de los derechos humanos. Promover la comunicación es revelar todas las posibilidades de la vida».

Recuerde, las personas con discapacidades sólo están discapacitadas no incapacitadas. La mayoría de las personas con discapacidades son bastante capaces de —y quieren— llevar a cabo una conversación normal contigo. Así que, ¿Por qué no te haces el propósito, piensas sobre una buena manera de iniciar una conversación y te acercas con una sonrisa a la siguiente persona ciega, sorda o discapacitada en alguna manera? Podría cambiar ambas vidas: la tuya y la de la otra persona. 

April Hottle, es intérprete certificada, ha trabajado en los ambientes de las escuelas primarias, secundarias y preparatorias desde 1994. Es esposa de Scott Hottle, que es tanto maestro para Sordos y Personas con Dificultades Auditivas como instructor de Lenguaje por Señas a nivel universitario. Tiene una hija, Laken, de 15 años, y un hijo, Luke, de 12 años. Tanto Scott como Luke son sordos.

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