Maternidad: cuidando lo invisible

Maternidad: cuidando lo invisible

Como madre, estoy profundamente preocupada por cumplir bien mi maternidad. Esta es una tarea difícil con una serie sin fin de aspectos a tener en cuenta: nutrición, educación, disciplina, enriquecimiento, espiritualidad y así sucesivamente – por no hablar de la felicidad y dejar a nuestros hijos experimentar auténticas infancias sin prisas. Es agotador, especialmente cuando me faltan personalmente tantas respuestas, y no siempre sé exactamente qué pensar ni creer con las respuestas contradictorias que tengo.

Aprendí a no limitar a Dios

Aprendí a no limitar a Dios

Invito a todas las mujeres como yo: amas de casa, profesionales, madres y esposas; a que busquemos del Señor, a que miremos con sus ojos, a que pongamos en acción su Palabra. De esta manera, Él nos mostrará su divinidad. Sólo con fe podremos ver los milagros que Él hace en nuestra vida.

El ejemplo de una madre

El ejemplo de una madre

Cuando ya sentía que había establecido a su familia, tomó la decisión, a la edad de sesenta y cuatro años, y con once nietos en su saber, de comenzar a estudiar. Empezó por terminar la escuela primaria, lo cual hizo muy satisfactoriamente en el año noventa y siete; luego entonces se matriculó para estudiar el bachillerato. Sabiendo que en el día, por sus labores en la casa, no podría estudiar, decidió hacerlo de noche en un colegio nocturno que queda a cuatro cuadras de su casa.

¡Creo que Dios me odia!

¡Creo que Dios me odia!

“No tengo amigos en quienes puedo confiar…ellos en el pasado me fallaron. Uno incluso me maldijo…. Ahora pienso que todas estas cosas malas me han sucedido por su maldición. Desde que mi madre murió ha sido una desgracia tras otra. Creo que Dios me odia. No le puedo culpar – Yo también me odio.”