trinidad

¿Por qué nació usted?

Capítulo 3

¡Usted está invitado a un banquete!

 “Me mostrarás el camino de la vida, me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre”.
Salmo 16:11

por Michael D. Morrison

Jesús parecía un insignificante carpintero en un pueblo insignificante en una parte insignificante del imperio romano. Pero ahora es ampliamente reconocido como la persona más significante que haya vivido. Aún los inconversos reconocen que Él dio su vida para servir a otros, y este ideal de amor con autosacrificio llega hasta lo más profundo del alma humana y toca la imagen de Dios en nosotros.

Jesús enseñó que las personas pueden entrar en una vida verdadera y abundante si están dispuestos a dejar su propia existencia fracasada y seguirle hacia la vida en el reino de Dios. “El que pierda su vida por mi causa, la encontrará” (Mateo 10:39). No tenemos nada que perder sino una vida sin sentido, una vida frustrada, y Jesús nos ofrece una vida llena, alegre, gozosa y abundante, por la eternidad. Nos invita a dejar el orgullo y las preocupaciones, y ganamos paz mental y gozo del corazón.

Jesús nos invita a unirnos a Él en su gloria, pero el viaje a la gloria requiere humildad; poner a otros delante de nosotros mismos. Tenemos que aflojar nuestras ataduras a las cosas de esta vida y amarrarnos a Jesús. Si queremos una nueva vida, tenemos que querer dejar ir la vida antigua.

Fuimos creados para ser como Jesús. Pero no estamos solamente imitando a un héroe respetado. El cristianismo no tiene que ver con rituales religiosos ni siquiera con ideales religiosos. Tiene que ver con el amor de Dios por la humanidad, su fidelidad con la humanidad y su amor y fidelidad hechos visibles en forma humana en Cristo Jesús.

En Jesús, Dios demuestra su gracia; Él sabe que sin importar cuánto lo intentemos, nunca seremos suficientemente buenos por nosotros mismos. En Jesús, Dios nos da ayuda, nos envía su Espíritu Santo en el nombre de Jesús para que viva en nosotros, para cambiarnos desde adentro hacia afuera. Dios nos está haciendo semejantes a Él, nosotros no estamos tratando de ser como Dios por nosotros mismos.

Jesús tiene para nosotros una eternidad de gozo. Cada individuo, como hijo o hija en la familia de Dios, tiene un propósito y significado, una eternidad de vida. Fuimos creados para tener gloria eterna, y el camino a esa Gloria es Jesús, quien en sí mismo es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan14:6).

Para Jesús esto significó una cruz. Él nos llama a unirnos a Él en esa parte del viaje también. “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga” (Lucas 9:23). Pero después de la cruz vino la resurrección a la gloria.

Un banquete festivo

En algunas de sus historias instructivas, Jesús comparó la salvación con un banquete. En la parábola del hijo pródigo, el padre hace una fiesta para el hijo rebelde que finalmente regresa a casa. “Traigan e ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado. Así que empezaron a hacer fiesta” (Lucas 15:23-24). Jesús contó la historia para ilustrar el punto que todo el cielo se alegra cuando alguien se vuelve hacia Dios (v. 7).

Jesús contó otra historia acerca de un hombre (ilustrando a Dios) quien “preparó un gran banquete e invitó a muchas personas” (Lucas 14:16). Pero sorprendentemente, muchas personas ignoraron la invitación. “Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse (a poner excusas)” (v. 18). Algunos estaban preocupados por su dinero, o por su trabajo, otros estaban distraídos por asuntos familiares (v. 18-20). Así que el maestro invitó en su lugar a los pobres (v. 21).

Así es con la salvación. Jesús los invita a todos, pero algunos están tan ocupados con las cosas de este mundo para responder. Pero los “pobres”, quienes comprenden que hay cosas más importantes que el dinero, el sexo, el poder y el respeto, están ansiosos de venir a celebrar la verdadera vida en el banquete de Jesús.

¡Usted está invitado!

Jesús contó otra historia comparando la salvación a un hombre (ilustrando a Jesús) quien fue a un viaje. Él “llamó a sus siervos y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su capacidad” (Mateo 24:14-15). El dinero podría representar varias cosas que Cristo nos da, veámoslo aquí como representando el mensaje de salvación.

Después de mucho tiempo, el amo regresa y pide cuentas. Dos de los siervos mostraron que habían hecho algo con el dinero del amo, pero uno simplemente lo había escondido (v. 25). Él no había realizado nada con el dinero, no había permitido que obrara en su vida. Había rechazado la oferta. Los primeros dos siervos fueron recompensados. “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” (v. 21, 23)

Salmo 16:11 dice: “Me mostrarás el camino de la vida, me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre”. Sí, Jesús nos está invitando a compartir su felicidad, a compartir la alegría eterna que Dios tiene para nosotros. Nos está llamando a ser como Él, a ser inmortales, incorruptibles, gloriosos y sin pecado. Nuestros cuerpos espirituales tendrán poder sobrenatural. Tendremos vitalidad, inteligencia, creatividad, poder y amor más allá de lo que conocemos ahora.

Esto no lo podemos lograr por nosotros mismos, tenemos que permitir que Dios lo haga en nosotros. Tenemos que aceptar su invitación a salir del lodo y venir a su banquete. ¿Ha pensado usted en aceptar su invitación? Si lo hace, puede ser que no vea resultados sorprendentes inmediatamente, pero su vida definitivamente tomará nuevo significado. Su vida tendrá un propósito y comprenderá hacia dónde va y porqué; además recibirá nuevas fuerzas, nuevo valor y mucha paz.

Jesús le está invitando a una fiesta que dura para siempre. ¿Aceptará la invitación?

Preguntas para Estudio

  1.  ¿Qué necesitas dejar para poder entrar en la vida? Mateo 10:39
  2. ¿Quién es el camino a la vida eterna? Juan 14:6
  3. ¿Qué es «llevar la cruz» Lucas 9:23
  4. ¿Es la salvación comparada con un banquete? Lucas 15:7; 23-24; Lucas 14:16-21
  5. ¿Es la salvación comparada a un hombre que se va de viaje? Mateo 24:14-23
  6. Jesús te está invitando a una fiesta que nunca termina, ¿aceptarás su invitación? Salmo 16:11

 

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Introducción

Capítulo 1 – Creados a la imagen de Dios

Capítulo 2 – El regalo de Dios

Capítulo 3 – ¡Usted está invitado a un banquete! 

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