Preguntas acerca de la vida

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por Carmen Fleming

¿Has sentido alguna vez que la vida es como una obra de teatro a la que entramos en medio de un drama muy intenso? Nos esforzamos por entender, la escena pide respuestas a preguntas como ¿quién soy? Y ¿por qué estoy aquí? En la superficie, hasta donde podemos asegurar, la vida es un ciclo de nacimiento y muerte y eso es todo. En este drama de la vida las relaciones con otros parecen frágiles. Nuestro mayor deseo es ser amados y aceptados. Analizamos lo que los otros hacen o dejan de hacer en la relación con nosotros. Analizamos nuestros propios fracasos en las relaciones. Entonces usamos conclusiones para formar nuestro propio concepto. Al comparar podemos estar contentos con nosotros y en otras ocasiones concluimos que no somos dignos o suficientemente buenos. Vivimos con este diálogo interior continuo complicado por el maligno quien participa con mentiras y acusaciones para mantenernos en oscuridad y confusión.

La Biblia nos da respuestas que nadie más ha dado. Cuando comencé a leer la Biblia a la edad de 19 años, me enseñaron a creer que por medio de Jesús, Dios me daba respuestas a las preguntas importantes de la vida. Descubrí que Dios es el creador de toda la humanidad. Él nos hizo a su imagen. Si quiero saber quién soy, tengo que saber quién es Dios. La Biblia también dice que aunque hayamos sido hechos a la imagen de Dios, pecamos y eso ha estropeado nuestra imagen original. Decidimos vivir de espaldas a Dios y el pecado es el síntoma de esto. Nuestro alejarnos de Dios se representa en la decisión de nuestros padres Adán y Eva de desconfiar de la Palabra que Dios les habló en el jardín y por ser de la misma descendencia hemos seguido haciendo lo mismo. Dios dijo: permanezcan conmigo. Nosotros respondemos con un fuerte «No».

Lo que vemos cuando entramos al drama de la vida es que todos parecemos darle la espalda a Dios,impulsados por el temor, en lugar de decidir vivir una existencia conducida por el amor en relación a Dios, nuestro Padre. Por miedo, ansiedad y desconfianza de él nos vamos hacia otro lado. ¡Pero Dios ha expresado un fuerte «No» a nuestro miserable plan autodestructivo!

Por Jesús, Dios nos llama a regresar a su abrazo cariñoso. Jesús es como una flecha amorosa que ha lanzado el Padre directamente al alma corrupta y arruinada de la humanidad. La flecha penetra y nos atrae directamente al corazón del Padre para que podamos ver la verdad. Él nos dice que Jesús es su “sí” y nuestro «amén» a todas sus promesas (2Cor. 1:19-20). ¡Desde antes que el mundoexistiera, Dios había decidido que reuniría su creación en él en una relación de familia!. En otras palabras, Dios no nos creó para vivir separados de él. El plan de Dios desde el principio era que Jesús tomaría a la humanidad en él y la devolvería al Padre. (Efe. 1) Su plan de enviar a Jesús no es un plan “B” en reacción a nuestra rebelión. Fuimos hechos para vivir en una relación amorosa de dependencia total en Dios. Así es como Jesús vivió en la tierra, amando y confiando en su Padre Divino completamente. Cuando volvemos al Padre por Jesús, Él comienza un proceso de reconstrucción; restaurándonos al estado original: hijos e hijas que confían y responden enamorados a Dios, cada uno con nuestra personalidad única y distinta.

Nuestra existencia demanda respuesta a preguntas que sólo el Creador puede responder. Dios las ha proporcionado por medio de Jesús. Hoy Jesús nos dice: – Quién dices tú que YO SOY? ¡La respuesta a esa pregunta es el conocimiento más importante de la vida.

Para entender más totalmente quién es el Padre, quién es Jesúsy quién es el Espíritu Santo, puedes leer los libros de Baxter Kruger: “Jesús, El deshacer de Adán”, «El Gran Baile», y también “Invitación a la Teología” por Michael Jenkins y “La Mediación de Cristo” por Torrance.

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