Piloto Automático


Kerry Gubb

Un maravilloso invento… a menos que usted quiera ir a otro lado. Si esto sucede cuando el piloto automático todavía está funcionando, no podrá cambiar el rumbo.

Si usted intenta virar a la derecha, el avión quiere ir a la izquierda. Si usted quiere ir a estribor, el barco quiere ir a babor. Usted tiene que hacer un gran esfuerzo con el timón para forzar un ligero cambio. Y en el momento en que usted se relaja, su avión, barco o trasbordador espacial volverá a tomar el dominio. Quiéralo o no, este avión, barco o trasbordador espacial irá hacia donde el piloto automático está programado, a menos que usted lo re-programe. ¡Bienvenido al mundo del espíritu humano!
Una búsqueda en Google le dirá que “piloto automático” puede referirse a “un estado cognoscitivo en el cual usted actúa sin auto conciencia”, como en “ella hace sus oficios en pilito automático” o “ella habló y habló y mi mente se puso en piloto automático”.
Esto suena como el apóstol Pablo, dedicado siervo de Dios, lamentándose a los romanos sobre “otra ley” en su cuerpo, “luchando contra la ley de mi mente y me tiene cautivo”, prisionero de la ley del pecado. (Romanos 7:23).
Filosóficamente, él sabía hacia dónde quería llevar su vida. Eso no era, sin embargo, hacia donde sus acciones lo estaban llevando. Él descubrió que hasta que su mente estuviera realineada con Dios, estaría luchando con su mente, así como un piloto tiene que forzar los controles de un avión contra el piloto automático. Es difícil, cansado y desanimante.
La lucha personal de Pablo es común entre los cristianos. Quizás usted esté familiarizado con esta lucha. Sé que yo lo estoy. Es un poco desconcertante cuando usted no lo espera. Su vida ha sido dirigida en otra dirección impía “en piloto automático”. Luego viene la experiencia de la conversión, dándole una nueva y completamente diferente dirección. Usted está emocionado(a) y decide que esto es lo que quiere en verdad. Se compromete completamente…
Y luego comienza la misma lucha básica que un piloto experimenta al luchar con un piloto automático mal calibrado. Esta es la lucha que Pablo está describiendo en su carta a los romanos.
¿Falsa conversión? No – fue suficientemente verdadera. ¿Mala decisión? ¡Para nada! De hecho, la mejor decisión de su vida. El problema es simplemente que el piloto automático no ha sido recalibrado. De hecho, no puede recalibrarse tan rápidamente en las personas como puede hacerse en un avión o barco.
Antes de la conversión, la mente humana ha sido “calibrada” en oposición a Dios. Pablo describe la mente carnal como programada con “enemistad contra Dios”, no sujeta a Dios, ni con habilidad para sujetarse a Él. (Romanos 8:7). En esa condición, la mente humana se dirige hacia un destino totalmente diferente – nada menos que a la muerte. (Romanos 6:23)
La decisión de la conversión es esencialmente sobre un destino deseado. Reconocemos y renunciamos a la dirección en que va nuestra vida. Aceptamos el señorío de Jesucristo, lo cual significa en términos reales que lo invitamos a Él a tener nuestro control diariamente. Somos felices de que Él sea el “piloto del avión”.
Cada movimiento que hacemos está reprogramando el piloto automático, descrito por Pablo de varias maneras: “transformándonos por la renovación de nuestra mente” (Romanos 12:2). “somos una nueva criatura” (2ª Corintios 5:17), “renovación interior” (2ª Corintios 4:16), “renovación del espíritu” (Efesios 4:23) y “sacar el viejo hombre y poner el nuevo” (Colosenses 3:8-10).
Bien, ese es el proceso. ¿Pero cómo puedo lograrlo? La mayor pregunta de esto para mí es: “¿Cómo puedo esperar ganar esta lucha? Primero que todo, ¡desconecte el piloto automático!
Entregue el control de su vida completamente al verdadero Piloto. Esto significa entregarle todo a Dios. Significa hacer a Jesús el Señor de toda mi vida. No estoy escondiendo algunas pequeñas partes de mi vida que yo pueda controlar. Sin cláusulas escondidas que me reserven el derecho de tomar el control nuevamente.

Eso es desconectar el piloto automático. Entonces, y solo entonces, el Maestro reescribirá las coordenadas del destino que Él quiere para mí. El viaje todavía será dificultoso. Pero le he entregado el control al Maestro y Él recalibró el piloto automático de mi vida. La mayor diferencia es que ahora, a pesar de mis equivocaciones y errores, el destino está asegurado.

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