Debió haber sido emocionante el ser parte de la iglesia primitiva. Muchos habían conocido a Jesús, y algunos lo había visto como el Señor resucitado. Los acontecimientos de la crucifixión y la resurrección estaban frescos en sus mentes. Me pregunto si ellos se dieron cuenta de que ellos fueron parte de uno de los acontecimientos más importantes en toda la historia.

Algunos han caracterizado el peregrinaje de Comunión de Gracia Internacional como algo similar a la iglesia primitiva. Como muchos de nosotros, los cristianos del primer siglo crecieron en el sistema de la creencias del sábado, las fiestas santas y las leyes del antiguo pacto. Como nosotros, ¡ellos fueron liberados por la gracia del nuevo pacto! Me pregunto si nos damos cuenta también de que somos parte de un acontecimiento histórico significativo como el de los primeros cristianos.

Se debe haber sentido extraño el dejar las prácticas antiguas y sostenerse solamente en Cristo. Se puede comparar como si se hubiera usado botas pesadas para correr y luego quitárselas. ¿No se sentirían sus pies livianos y diferentes?

Dios me trajo a esta iglesia a la edad de 15 años. Todo lo que leía y oía ocupaba un lugar en mi mente. Pasó de la misma forma cuando los cambios vinieron. Lo que leía tenía sentido, aunque yo no entendía del todo. Veo que Dios abrió mi mente por el bien de mi esposo, Joe, así como de mí misma. Ayudó que la transición fuera más suave, al menos en nuestra casa. Sin embargo, en esos 20 años viviendo bajo el antiguo pacto, adquirí algunas falsas ideas. Me dí cuenta de ello cuando Joe y yo fuimos invitados a una iglesia luterana, y mi equipaje se volvió sumamente pesado.

Comenzó cuando leí sobre su servicio de comunión. Le pregunté a mi esposo acerca de ello porque si ellos creían que el pan y el vino se convirtieron en la sangre y carne de Cristo, no estaba segura si quería participar. Él dijo que esas no eran sus creencias. La comunión no fue tomada ese día. Cuando miré al ministro, me sentí de nuevo incómoda, esta vez debido a su túnica clerical. Le pregunté al ministro acerca de la misma después del servicio, y él me explicó que el uso era una tradición que significa estar apartado como un siervo y representante de Dios.

Parece que la iglesia primitiva había adquirido el equipaje también. Algunos, llamados judaizantes, querían promover a Cristo en adición a otras cosas. Pablo les advirtió a los creyentes gentiles no escucharlos a ellos en Gálatas 3:3: «¿Tan insensatos son? Habiendo comenzado en el Espíritu, ¿ahora terminarán en la carne?» 

Los gentiles gálatas sabían acerca de la crucifixión. Ellos habían escuchado acerca de la resurrección y creyeron en Jesús como su Salvador. Pero ahora los judaizantes les habían dicho por qué ellos necesitaban a Cristo y algo más, una creencia en Jesús guardando las leyes del Torá.

Al igual que los primeros cristianos que tuvieron que librarse del equipaje del antiguo pacto, nosotros también debemos librarnos del equipaje del antiguo pacto y de las falsas ideas. Algunas de nuestras ideas viejas parecen estar colgando como un peso halándonos e impidiéndonos experimentar la alegría y la simplicidad de Cristo (2 Corintios 11:3). Nuestra carrera es mejor con los pies livianos.

Tammy Tkach

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