TijuanaTIJUANA, MÉXICO
Por Wilfrido González

Desde fines de noviembre del 2013, nuestro hermano José Domínguez tuvo la oportunidad de empezar a dar pláticas en un Centro de Rehabilitación para Drogadictos y hasta la fecha ha dado una plática cada miércoles por la tarde. José me había invitado hace algunos meses a acompañarlo pero tengo un conflicto de horario con mi trabajo; sin embargo finalmente hice arreglos para salir más temprano y lo acompañé en la penúltima reunión de abril. Ese día él había invitado a una amiga de otra iglesia (Imelda, que algunas veces nos acompañó en los servicios) para que les compartiera un testimonio que a José le había parecido muy inspirador.

José me presentó como su pastor y les dirigí un breve saludo introductorio mientras llegaba la oradora invitada. Enseguida llegó ella y venia acompañada de un trío musical que ella invitó de la iglesia a donde asiste. Imelda les compartió un breve testimonio, al que varios de los internos respondían con “amen”. Quedó como media hora para que el grupo musical cantara algunas alabanzas que despertaron muchos aplausos.

Al final José nos invitó a pasar al frente a Imelda y a mí para agradecernos el haberlos acompañado. Entonces Imelda pidió un par de minutos para decirles algo más: Exhortarlos a que, aquellos que se sintieran motivados a “recibir a Cristo”, se pusieran de pie. Más de la mitad del grupo se puso de pie (el grupo total es de más de 50 internos – todos varones). Al estilo tradicional evangélico lo que hubiera seguido es que los internos que se habían puesto de pie repitieran una “oración de fe” pero muy atinadamente (a mi modo de ver) José, aunque visiblemente entusiasmado por la respuesta, se limitó a felicitarlos por su disposición y les pidió que volvieran a tomar asiento para dirigir la oración final.

Luego, el fin de semana siguiente dedicamos nuestra reunión a platicar respecto a la oportunidad que parece estar abriéndosenos para el Evangelio porque varios de los internos le han expresado a José su interés de que visitemos a sus familiares. Pero hay algunas restricciones que tenemos que respetar: Los encargados del centro de rehabilitación no permiten que les pidamos a los internos algún número telefónico personal o de algún familiar, ni que les demos un número telefónico al que nos puedan contactar. A simple vista ese periodo de una hora los miércoles es todo lo que tenemos.

El periodo de rehabilitación asignado por el centro a cada interno es de tres meses. Pero las estadísticas no son halagadoras, pues el encargado que atiende a José le informó que más del 80 por ciento de los internos que terminan el proceso de rehabilitación recaen al poco tiempo. Es una noticia triste pero al mismo tiempo se presenta como una oportunidad para que los mensajes que les está dando José (que les han inspirado mucho a juzgar por los aplausos, y felicitaciones que le han dado) ayuden al mayor número posible de internos a tener una razón adicional para lograr liberarse de la adicción y rehacer sus vidas.

Pedimos a todos sus oraciones porque Dios nos guíe a proceder con sabiduría ante esta oportunidad de comunicar de manera efectiva a estos varones las buenas noticias de Jesucristo, que el mensaje les dé nuevo sentido a sus vidas, que eso les ayude a no reincidir, y que de ese modo pongamos nuestro granito de arena para que las estadísticas acerca de la drogadicción en Tijuana empiecen a revertirse (bueno, es uno solo entre muchos centros de rehabilitación pero es un inicio). Se ve como un reto monumental y podríamos pensar “¿Qué tanto podríamos hacer nosotros – este grupo tan pequeño?” – pero el saber que es Dios quien está en control y no nosotros nos alienta a hacer lo que esté a nuestro alcance y esperar en Dios los resultados. Además, el Evangelio son buenas noticias, tarde o temprano el Evangelio debería resultar en que cada vez oigamos más noticias buenas, ¿no?

Una cosa que me dijo el encargado es que ellos no salen a pedir ayuda económica en las calles como acostumbran otros centros sino que hacen trabajos de albañilería, plomería y otros, además de que varios de los familiares de los internos dan donativos en efectivo o en despensas al Centro.

Asimismo, el encargado le pidió a José si le podría llevar detergente (que normalmente no se incluye en las despensas), así que le entregamos una partida del fondo local para ese propósito. Y le encargamos que pregunte qué otros artículos están necesitando para apoyarles en lo que podamos. Es un inicio, ya veremos cómo se desenvuelven las cosas para seguir sirviendo en esta área.

Por otra parte, en mi trabajo he seguido repartiendo copias de Odisea Cristiana de manera selectiva, y he empezado a invitar compañeros de trabajo a nuestras reuniones. Hasta el momento asistió uno de mis invitados acompañado de una amiga que él invitó a su vez. Por cierto que este compañero está leyendo La Cabaña (de lo cual me enteré por “casualidad” al oírlo comentarle acerca del libro a otra compañera en el comedor del trabajo), lo cual me dio tema de conversación y como resultado lo invité a la reunión. El sigue leyendo el libro y me platica sus impresiones conforme avanza – hay tanto de qué platicar del amor de Dios, de su gracia incondicional y de su sabiduría reflejados en la trama de este libro que tendremos tema de conversación para rato.

Dios mediante, cuando me pensione a principios de julio, tal vez varios de mis amigos y amigas (que poco a poco seguiré invitando) empiecen a asistir a los servicios como una manera de continuar nuestra relación de amistad ya que no nos podremos seguir viendo en el trabajo. ¿Y quién sabe si por eso me dio Dios la oportunidad de regresar a ese trabajo, al que había yo renunciado hace como trece años? (duré solo dos meses fuera y me llamaron para un trabajo “temporal” – y aquí sigo).

limpieza-de-parqueOtro asunto que mi esposa vio como una oportunidad de servir es el “adoptar” el parquecito del fraccionamiento a donde nos mudamos en agosto pasado. El parquecito está virtualmente abandonado: Ya casi no hay césped, las tuberías de riego están parcialmente destruidas y se acumula basura. Mi esposa consiguió que el subdelegado viniera a ver el lugar pero no ve muchas esperanzas de que ellos se hagan cargo porque teóricamente el parque pertenece a la fraccionadora, que hace años ya no le da mantenimiento. En fin, mi familia y yo estamos empezando a recoger basura y a reacondicionar las tuberías de riego… “así brille vuestra luz” – es lo que queremos hacer (y disfrutar de una mejor vista y un lugar más agradable para salir a caminar, claro está).

Por lo menos dos vecinos han mostrado disposición de participar y, Dios mediante, tal vez viendo la iniciativa otros vecinos se sientan motivados a participar también.

Bendiciones a todos.

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