Sonia Orozco de Vengoechea

Edificar sobre la roca, tiene resultados firmes y duraderos. Es algo que he comprobado a través de mis años de existencia, cuando tu vida espiritual, tus emociones, tus pensamientos están sintonizados en lo que pide Dios de ti, los embates del enemigo siempre decae, y sales victoriosa sea cual haya sido las pruebas vividas.

En mi caso tengo un esposo y un hijo de 23 años, que ya es un profesional, ambos inconversos, hace 14 años conocí de verdad a Dios, porque antes como dijo Job «de oídas le había oído, más ahora mis ojos le ven». De joven fui católica practicante, gradué de maestra, me casé, ambos laborábamos, pero mi esposo creía que ya habría tiempo para procurarnos las cosas, sin embargo desde el principio procuré que tuviéramos nuestra vivienda y las cosas necesarias. Tuve a mi hijo, renuncié al Magisterio y estudié para laborar en la Empresa Comercial, después de varias experiencias no satisfactorias, y que mi esposo quedó sin empleo, pensé de nuevo volver de maestra y le pedí a Dios una escuelita y un trabajo para mi esposo, que nos diera para el sustento, para finales de 1984 fundé la escuela y él comenzó a laborar.

Mi madre se había bautizado en una Iglesia Evangélica y comenzó a hablarme, cosa que me molestaba, luego acepté sus oraciones y empecé a participar un poco. Me fue muy bien con el Colegio y para 1986 estaba aprobado y con mucha acogida en sus alrededores. En 1988 conocí de esta Iglesia en mi convalecencia después de dos intervenciones quirúrgicas. Mi forma de ver la vida cambió notablemente y comencé desde mi colegio a servir al Señor, con la oposición de mi esposo, quien veía en la iglesia un rival. Terminé la Licenciatura en Educación y luego un Postgrado en Educación. Con el pasar de los años, el Colegio tiene un edificio de dos plantas, con restaurante escolar, enseñanza Preescolar, Primaria y Bachillerato y es la sede de la Iglesia de Dios Universal en Barranquilla – Colombia, allí se realizan los servicios y recibimos por Internet la información de la sede. Fui ordenada Diaconisa de la Iglesia. Cuando todo esto comenzó a suceder, el Colegio fue atacado por unos vecinos mal intencionados que querían perjudicarlo en su integridad moral y física, atacando a su dueña, pero salimos victoriosos y ellos quedaron avergonzados. Hoy mi esposo aunque no se ha bautizado, acepta con agrado, asiste y me colabora en mi servicio a la Iglesia, anualmente me acompaña a reunirme con los miembros en Bogotá.

A mi bautismo le siguió el bautismo de mi 4ª hermana, el de mi madre y años más tarde el de la 10ª hermana, quien se casó con un miembro de la Iglesia y vive en Bogotá. Del resto de mis hermanas 2 asisten regularmente a la Iglesia y otras dos y un hermano ocasionalmente. He organizado con todos reuniones donde siempre está presente la palabra de Dios y las oraciones. En algo han sido influenciados a un cambio de actitud. Poniendo a Dios como prioridad, he edificado mi hogar sobre la roca que es Jesucristo y seguimos tratando de que la familia no siga edificando sobre la arena.

Jesucristo dice: «he aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno viene a mí yo entraré y cenaré con él» y que por nada estemos afanados, sino que nuestras peticiones sean puestas delante de Él y Él hará. Yo le pedí, esperé y Él hizo en mi vida de acuerdo con su voluntad, cuando iba yo a creer que al darme «la escuelita» iba a recibir tantas bendiciones y que allí iba a estar su Iglesia. Él quiere lo mejor para nosotros; «Edifica sobre la roca y lo verás»

Sonia Orozco de Vengoechea

Pastora Iglesia de Dios Universal en Barranquilla- Colombia.

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