Ee37b30d2ce91c72d252440dee4a5b97e772e1d718b0164391 640 hijos

Paulina de Barrero 

Edificar a los hijos no es una tarea fácil, requiere de mucho esfuerzo, dedicación, preparación y perseverancia. Estamos enfrentados a un mundo lleno de maldad que quiere “arrebatar” nuestros hijos, que quiere “robarnos” la bendición de inculcar en ellos valores y principios de acuerdo a Dios.

Proverbios 22:6 dice: “Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará” La mujer es educadora por excelencia. Ella continuamente está educando a los hijos en cuanto al bien y al mal. Enseña con sus palabras y con su ejemplo. Ella pasa mucho más tiempo con los hijos que el padre.

El mayor deseo de toda mamá y papá es sacar sus hijos adelante. Darles educación. El esfuerzo que como padres hacemos es muy grande. Queremos involucrar a los hijos en buenos colegios, en cursos que les ayuden a desarrollar sus talentos y habilidades. Queremos que sean buenos estudiantes, deportistas, que sepan música, computadores, inglés, dibujo, etc. El esfuerzo como decimos nosotros los padres “Vale la pena”.

Debemos proveer a nuestros hijos un ambiente en el cual puedan crecer seguros de sí mismos y puedan desarrollar sus habilidades. Pero sobre todo no debemos olvidar que la mejor educación y lo que realmente la completa es enseñar a los niños los caminos de Dios. Enseñar a los niños a vivir una vida en la que tengan en cuenta a Dios. Enseñarles a que confíen en Él, que Dios es amor y en Él pueden tener seguridad.

¿Cómo hacerlo? Este tipo de educación no se recibe en alguna academia o instituto. Se da en el hogar, en el diario vivir, se da con nuestro comportamiento como madres, como mujeres. Si soy una mujer que amo a Dios, entonces mis hijos aprenderán a amar a Dios. Si soy una mujer que ora, entonces enseñaré a mis hijos el valor de la oración. Si soy una mujer que sirvo y doy a los que están en necesidad, así serán mis hijos. Si soy una mujer que lo primero en mi vida es Dios, igual serán mis hijos.

Esto no quiere decir que los hijos serán perfectos y crecerán sin problemas. Ellos como seres independientes llegará el día en el que tendrán que decidir qué camino quieren seguir. Algunos o de pronto muchos de ellos se darán su “vuelta por el mundo” pero lo seguro es que las bases están ya dadas. Como dice el versículo citado anteriormente: “Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará” Con el tiempo recapacitarán en sus caminos y lo que aprendieron de niños en cuanto a Dios aflorará y será real para ellos.

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