¿De qué depende la salvación?

Pocos años atrás, la publicación Nuevas Tendencias del Centro de Investigación Religiosa de Princeton, reportó que el 56 por ciento de los norteamericanos que se describen a sí mismos como Cristianos, dicen que cuando piensan en la muerte, se preocupan «en gran manera» o «de alguna manera» que no sean perdonados por Dios».

El reporte, basado en una encuesta del Instituto Gallup, manifiesta que, «Tales revelaciones nos hacen preguntar si los Cristianos en los Estados Unidos entienden el significado cristiano de la ‘gracia’ y sugieren la necesidad de que exista más enseñanza bíblica en las iglesias cristianas en ese país».

Imposible de creer

Por qué es que a nosotros los seres humanos, inclusive a los cristianos, nos parece difícil de creer en la idea sencilla de la gracia? La base fundamental de la Reforma Protestante fue la revelación bíblica de que la salvación – perdón completo de los pecados y reconciliación con Dios – es el resultado puro y único de la gracia de Dios.

Sin embargo, el punto de vista que prevalece entre los cristianos hoy en día parece ser que cuando todo haya sido dicho y hecho, la salvación dependerá de lo que hagamos o dejemos de hacer. Como si una balanza divina gigante pesara todas nuestras buenas obras en un lado y todas nuestras malas obras en el otro y nuestra salvación será determinada por el lado con mayor peso. ¡Con razón tenemos tanto temor!

Si en efecto somos salvos por gracia, y la Biblia así lo expresa, entonces debemos dejar de preocuparnos y al contrario empezar a confiar en el Padre Celestial que Jesucristo nos reveló, y que nos ama con tanta pasión que nunca nos dejará ir de su lado. No tenemos que preocuparnos si Él nos perdonará o si ya nos ha perdonado. La Biblia dice que «Mientras aun éramos pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:8).

Aceptar el don

Somos contados por justicia únicamente porque Jesús murió y resucitó por nosotros. Nuestra justicia no depende de la calidad de nuestra obediencia, ni de la calidad de nuestra fe. Jesucristo tiene suficiente fe por todos nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es asistir a su banquete, al lugar que tiene listo para nosotros en su mesa. Jesús dijo, «La voluntad de mi Padre es que todo aquel que busque al Hijo y crea en Él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día postrero» (Juan 6:40) Esa es la voluntad de Dios para nosotros. Usted no debe temer. Usted no debe preocuparse. Solo puede aceptar el don de Dios.

La gracia, por definición, es inmerecida, no la hemos ganado. Es un don gratuito del amor de Dios. Es otorgado a toda persona que simplemente lo acepte. Tal ves necesitamos pensar acerca de Dios en una forma fresca, la forma que la Biblia en efecto lo presenta. Dios es nuestro Redentor, no nuestro condenador. Él es nuestro Salvador, no nuestro destructor. El es nuestro Amigo, no nuestro enemigo. Dios está de nuestro lado.

Ese es el mensaje de la Biblia. Es el mensaje de la gracia de Dios. El Juez está de nuestra parte y nos ama. El no desea atraparnos. El quiere salvarnos y traernos al hogar. De hecho, El hizo todo lo que se necesita para asegurar nuestra salvación. Entonces, ¿por qué no pedir a Dios hoy día que le dé la paz profunda que surge de saber que usted está seguro en sus manos poderosas por toda la eternidad? El ansía escucharlo.

arboles

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