La ceremonia del bautismo puede ser llevada a cabo durante el culto semanal o en cualquier otro momento, lugar u hora que sean apropiados. En nuestras congregaciones, el pastor es quien por lo general conduce los bautismos. El pastor debe autorizar todos los bautismos, pero cualquier persona que el pastor asigne puede oficiar o participar en la ceremonia.

Es ideal que el ministro llegue al lugar antes que la familia del infante que va a ser bautizado, que salude cálidamente a la familia y los haga sentir relajados.

El bautismo es una ceremonia de alegría, por lo tanto el ministro debe crear un ambiente positivo. Asegúrese de saludar a los amigos y familiares que estén allí para presenciar el bautismo.

La ceremonia

Puede leerse una o más de las siguientes escrituras:

Mateo 28:16-20

Marcos 1:9-11

Hechos 2:32-39

Romanos 6:1-10

Efesios 4:1-6

1 Pedro 3:18-22

Con una oración corta, el oficiante pide la bendición de Dios para esta ocasión tan gozosa.

El oficiante puede dar una breve explicación del evento al grupo:

El oficiante dice:

“Los hijos son una bendición y una razón para regocijarnos. Por este motivo, seguimos el ejemplo de Jesús de bendecir a los niños pequeños en nuestras congregaciones. Cuando un miembro se regocija, todos nos regocijamos, y este día nos unimos a la dicha que representa esta celebración. Oramos juntos para reiterar el amor de Dios por este[a] niño[a] y damos gracias a Dios por su bendición y presencia a lo largo de su vida”.

Los padres o tutores legales traen al niño a bautizar.

El oficiante pregunta a los padres del niño: ¿Cuál es el nombre completo del niño?

El padre, madre o tutor legal responde pronunciando el nombre completo del niño.

El oficiante pregunta: ¿Cree usted que (nombre completo del niño) es, en Jesucristo, un hijo amado del Padre, unido con Cristo por la gracia a través de su sacrificio expiatorio?

El padre, madre o tutor legal responde: “Sí”.

El oficiante pregunta: “¿Desea que (nombre completo del niño) sea bautizado?”

Los padres o tutores legales responden: “Sí”.

El oficiante da una breve explicación del evento a la congregación:

(Nombres de los padres o tutores legales) están aquí presentando a su hijo al bautismo cristiano. Puesto que el bautismo es un sacramento, éste es un evento sagrado en la vida de estos padres/tutores legales, de este niño, y de esta comunidad de fe. La gracia regeneradora de Dios se consumó de una vez por todas en la obra expiatoria de Jesús hace casi 2000 años. Cristo dio este sacramento del bautismo como un signo y un sello dando testimonio de nuestra aceptación de lo que Dios ya hizo por nosotros en Cristo para nuestra salvación personal y para la salvación del mundo entero.

Para (nombre completo del niño), el bautismo cristiano significa, por la gracia de Dios, la aceptación e inclusión de los niños en la familia de la fe bajo el cuidado de sus padres o tutores legales y de su familia extendida, y bajo el cuidado y la provisión de la comunidad de la fe guiada por el Espíritu Santo. Este bautismo apunta hacia la respuesta personal propia de (nombre del niño) a la gracia cuando el Espíritu lo [la] guíe a la fe en Jesucristo.

El oficiante declara:

“_______________________(nombre completo del niño). Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.

El oficiante moja su dedo en el agua bautismal y luego toca la frente del niño[a].

Algunos oficiantes prefieren hacer esto tres veces, cada vez haciendo la señal de la cruz en la frente del [la] niño[a].

Recibimiento en la iglesia

Si el bautismo es llevado a cabo durante el culto semanal, el oficiante en seguida pide a la congregación que reciba al niño como parte de la familia de la iglesia.

El oficiante pregunta: “¿Reciben ustedes a (nombre completo del niño) como parte de la comunidad del Cuerpo de Cristo en (nombre de la congregación)?”

La congregación responde: “Sí, lo recibimos”.

El oficiante pregunta: “¿Amarán, defenderán y apoyarán a (nombre del niño) en su vida en Cristo?”

La congregación responde: “Sí, lo haremos, por la gracia de nuestro Señor Jesucristo”.

El oficiante concluye: “(Nombre complete del niño), te recibimos en el Cuerpo de Cristo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.

El oficiante concluye la ceremonia poniendo las manos en los hombros o la cabeza del infante que ha sido bautizado y ofrece una oración de acción de gracias y una bendición por el niño.

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