Canten al Señor un cántico nuevo; Canten al Señor, toda la tierra.
Canten al Señor, bendigan Su nombre;
Proclamen de día en día las buenas nuevas de Su salvación.
Cuenten Su gloria entre las naciones, Sus maravillas entre todos los pueblos.
Porque grande es el Señor, y muy digno de ser alabado;
Temible es El sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, Pero el Señor hizo los cielos.
Gloria y majestad están delante de El; Poder y hermosura en Su santuario.
Den al Señor, oh familias de los pueblos, Den al Señor gloria y poder.
Den al Señor la gloria debida a Su nombre; Traigan ofrenda y entren en Sus atrios.
Adoren al Señor en vestiduras santas; Tiemblen ante Su presencia, toda la tierra.
Salmo 96:1-9 

Uno de los grandes desafíos que nos presenta el evangelio de Jesucristo es el desafío de creer que todas las personas están incluidas en la relación de Jesús con su Padre. Fue un reto para los primeros cristianos, como se relata en el libro de los Hechos, creer que los cristianos no judíos estaban incluidos en Cristo sin convertirse primero en judíos. Y los creyentes han luchado con este concepto de inclusión a lo largo de los siglos desde entonces. Por lo tanto, a pesar de que la Biblia habla claramente sobre el tema, en textos tales como: Romanos 5:18[1], y  Colosenses 1:19-20[2], a menudo encontramos que nuestra naturaleza humana busca pasajes de las Escrituras que parecen, a primera vista, reforzar nuestra natural mentalidad «nosotros contra ellos».

Es en este sentido que encontramos muy instructivos algunos pasajes tales como el Salmo 96. El salmista dice: «Canten al Señor, toda la tierra» (Salmo 96:1). ¿Por qué el salmista llama a todos en la tierra a adorar al Señor si toda la tierra no está incluida en la vida de Dios? Hay tres maneras de leer este verso:

1. Todo el mundo está llamado a adorar al Dios de Israel a pesar de que Él no los ama, ni los incluye a todos en su vida.

2. Todo el mundo está llamado a tratar de hacer que Dios los ame en respuesta a su adoración.

3. Todo el mundo es amado y está incluido en la vida de Dios, por medio de Jesucristo, en el Espíritu, y por lo tanto es lógico que todos deben alabarlo.

¿Cuál de estas tres interpretaciones se ajusta más estrechamente con cómo es el Jesús a quien conocemos? Sabemos que él es el que ha deshecho el pecado de Adán y restauró la relación de la humanidad con Dios (Romanos 5:18) y sabemos que él es el que reconcilió consigo todas las cosas en el cielo y la tierra a Dios (Colosenses 1:19-20). Es por eso que todo el mundo está llamado a alabarle. Él es el Salvador de toda la humanidad, especialmente de los que creen (1 Timoteo 4:10[3]), Y toda la humanidad está llamada a adorarle – especialmente los que creen.

Jonathan Stepp



[1]  “Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres.”

[2] “Porque agradó al Padre que en El habitara toda la plenitud (de la Deidad), y por medio de El reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de Su cruz, por medio de El, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos.”

[3]  Porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes.

Escribe tu comentario:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.