¿Por qué perdonar?

Carmen Fleming


Yo creo firmemente que el perdón es intrínseco y esencial para las relaciones humanas cercanas y duraderas. De otra manera, ¿cómo podrían sobrevivir nuestras relaciones a nuestras ofensas no intencionales y a veces intencionales?

Pero cuando hemos sido heridos profundamente se necesita ayuda sobrenatural para perdonar. Nuestra respuesta inicial y humana es querer justicia y venganza y ver que la otra persona cambie antes de considerar perdonarla. Nosotros pensamos: yo perdonaré cuando vea al ofensor sufriendo como yo sufrí y cuando él o ella se arrepienta del mal que ha hecho.

Dios nos dice que debemos perdonar sin condiciones, de otro modo, ¡no seremos perdonados por Él! Dios quiere lo mejor para nosotros. Él sabe que no perdonar puede convertirse en un cáncer espiritual en nuestras vidas y puede incluso llevarnos a enfermedades físicas. Cuando no liberamos a una persona de su deuda con nosotros, somos esclavos del evento y de la persona, y somos esclavos de las emociones negativas.

Yo he encontrado que un buen punto de inicio es orar para que el poder de Dios nos ayude a perdonar y orar por la persona con la que estamos ofendidos. Es muy difícil orar por alguien y continuar enojados con esa persona.

El siguiente párrafo es adaptado de uno de mis libros favoritos: Abrazando el amor de Dios por James Bryan Smith y me ha ayudado con el no perdonar en mi vida.

El proceso de perdonar envuelve cuatro partes. Primero debemos descubrir cuánto se nos ha perdonado a nosotros, luego liberar a la persona de la deuda que tiene con nosotros, aceptar a la persona tal como es y permitirle a Dios que cambie el mal en bien.

Esto toma tiempo y a veces no sabemos el momento exacto en que hemos perdonado a alguien. Hay dos indicativos de que hemos perdonado:

  1. Se han disipado los oscuros sentimientos de enojo que rodean el evento. Los recuerdos que antes nos enfermaban o nos ponían furiosos, ahora pasan por nuestra mente con poca atención.
  2. Nos damos cuenta de que tenemos buenos deseos para esa persona.

El perdón es un don que Dios nos ha dado para borrar los pecados de otros, no sólo por el bien de los demás sino también por nuestro propio beneficio. Perdonarnos unos a otros nos libera del lazo sofocante de un espíritu no perdonador. Los prisioneros salen libres, el mal es transformado en bien, el dolor cesa y podemos disfrutar la vida de nuevo.
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