Mi hermano Tim tenía un tumor inoperable en el cerebro que le llevó a tener convulsiones. Durante los ataques dejaba lo que estaba haciendo y se congelaba en su lugar. Cuando el ataque terminaba, le tomaría varios minutos para reorientarse. Miraba alrededor para averiguar dónde estaba y qué había estado haciendo. Era importante para él a ver cosas o personas familiares.

Tim normalmente se desenvolvía bastante bien porque siempre estaba rodeado de gente que conocía. Una vez, sin embargo, las cosas fueron diferentes.

Tim y su familia había venido a California para realizar una visita. Llegamos con él al apartamento de mi hermano por primera vez. Tim estaba unos metros por detrás del resto de nosotros caminando por el patio hasta la puerta principal cuando tuvo un ataque y solamente dejó de caminar. El resto de nosotros ya estábamos en el interior desde hacía mas o menos un minuto cuando nos dimos cuenta de que no estaba.

Salimos corriendo y encontramos a Tim sentado en un bordillo con lágrimas en los ojos y una mirada de temor absoluto en su rostro. Cuando salió de la convulsión se encontró perdido en un ambiente completamente desconocido. No sólo no sabía dónde estaba, tampoco estaba seguro de quién era. Todo lo que sabía era que estaba perdido y eso lo aterrorizó.

Se me rompió el corazón cuando vi sus ojos. No tengo idea de cómo se siente estar tan perdido y solo, pero ese día miré a los ojos a alguien que lo estaba.

Por supuesto, Tim no se había perdido realmente, él sólo creía que lo estaba. Él estaba justo fuera de la puerta de un apartamento lleno de gente que lo amaba y quería lo mejor para él. A pocos metros de distancia de la seguridad, el confort y la aceptación, la respuesta a su miedo y su deseo.

Usted y yo vivimos entre muchas personas que están en un sentido espiritual igual que mi hermano Tim. No se dan cuenta de que la respuesta a su miedo y su anhelo espiritual está tan cerca.

Tú y yo hemos sido invitados a ayudarles a saber que no están solos, que pueden encontrar la seguridad, el confort y la aceptación que desean en Jesucristo. Jesús dijo en Lucas 19:10: «El Hijo del hombre vino a buscar y a salvar a los perdidos.» Ese es el trabajo en el que todos participamos a medida que seguimos a Jesús, y qué alegría es ver a los perdidos darse cuenta de pronto que han sido encontrados.

3 thoughts on “¿Perdido? Realmente no

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