La Biblia no habla específicamente de la cremación. Sin embargo, se menciona una ocasión cuando los cuerpos de los muertos fueron incinerados. Cuando Saúl y sus hijos murieron en batalla, los hombres de Jabés de Galaad fueron a tomar sus cuerpos y los quemaron. Dice en 1 Samuel 31:11-12: «Cuando los habitantes de Jabés de Galaad se enteraron de lo que habían hecho los filisteos con Saúl, los más valientes de ellos caminaron toda la noche hacia Betsán, tomaron los cuerpos de Saúl y de sus hijos y, luego de bajarlos del muro, regresaron a Jabés. Allí los incineraron«.

En este pasaje no se condena esta acción, lo cual sugiere que esta práctica era aceptable. La Biblia dice en Génesis 3:19 que  al morir, el cuerpo regresa al polvo del cual fue tomado. «Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás«.

La cremación simplemente hace que esto suceda más rápido, puesto que la ceniza se descompone en polvo antes de lo que se tardaría en hacerlo la carne y huesos.
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