Greg Albrecht
Lo siento, dijo mi amigo, pero no quiero ir a la iglesia. Tuve algunas malas experiencias con iglesias en el pasado. Pero la razón principal por la que no quiero ir a la iglesia es el temor a lo desconocido. Yo no bailo, así que no voy a bailes. Es lo mismo con la iglesia. No sé si allí van a querer que busque pasajes en la Biblia, si van a cantar, hablar en lenguas o levantar las manos cuando están cantando.
Esto me recordó de una historia que escuché una vez sobre un grupo de marineros norteamericanos que llegaron a un puerto en Italia. Aunque ninguno hablaba italiano, decidieron ir a la iglesia, porque ese sería un buen lugar para conocer chicas.
Cuando llegaron a la catedral, escogieron a un respetable caballero para sentarse detrás de él. Decidieron hacer lo que él hiciera, porque parecía que él sabía lo que estaba haciendo.
Durante el servicio, el sacerdote hizo un anuncio y el hombre frente a ellos se puso de pie. Todos los ocho marineros se pusieron de pie también, en ese momento la congregación comenzó a reír a carcajadas. Cuando el servicio finalmente terminó, los marineros saludaron al sacerdote al salir. El sacerdote, que también hablaba inglés, compartió con ellos qué fue lo que la congregación encontró tan chistoso durante el servicio.
“Yo anuncié un bautismo”, le explicó, “y pedí que se pusiera de pie el padre del niño”.
Si usted no ha ido a la iglesia durante algún tiempo, no permita que las convenciones religiosas y los rituales le impidan asistir. Debemos ir a la iglesia para adorar a Dios. Necesitamos ir a la iglesia para conocer a nuestro Señor y Salvador, para tener una relación personal con el Señor del Universo. Necesitamos ir a la iglesia para encontrar a Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida.
Así que si usted es como mi amigo, y piensa en regresar a la iglesia, ¿Qué iglesia debería buscar?
Busque una iglesia saludable donde Cristo sea el centro y el enfoque de la predicación y donde la Biblia sea la autoridad principal.
Tenga cuidado de algún pastor, congregación o denominación que le diga que nadie más conoce “la verdad”, excepto ellos. Evite iglesias y pastores que le ofrezcan “verdades” esotéricas que están ocultas de todos los demás y que han sido “reveladas” solamente a ellos o al fundador de su grupo.
Examine las enseñanzas de la iglesia. Pregunte al pastor si la iglesia cree en la salvación sólo por Cristo, sólo por fe y sólo por gracia.
Asegúrese de que la iglesia se identifica con el cuerpo de Cristo en general, y con las enseñanzas, la fe y las creencias de la iglesia cristiana histórica. Una iglesia saludable y bien equilibrada se identificará a si misma y sus raíces con la fe cristiana histórica.
Busque sustancia, significado y relevancia, en lugar de sensacionalismo, entretenimiento y sentimientos. Las iglesias grandes con enormes coros y personalidades no pueden, simplemente por su tamaño, ayudarle más en su adoración a Dios que una iglesia pequeña de 20 o 30 personas.
Tenga cuidado de las manifestaciones exóticas, ofrecimientos de salud y riquezas, y visiones proféticas especiales. Tales cosas atraen multitudes, pero no son necesariamente una adoración auténtica.
Cuando Dios le ayude a encontrar una iglesia saludable, respetuosa de la Biblia y centrada en Cristo, hágase parte de ella. Todos necesitamos dos cosas en y de una iglesia. Necesitamos una iglesia que nos alimente y nos de nutrición. Pero también necesitamos una iglesia donde podamos encontrar un lugar para involucrarnos y contribuir en algo.
Y cuando escoja la iglesia a la que va a asistir, ¡asegúrese que el pastor esté hablando un idioma que usted pueda entender!

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