Vístanse de amor


AMOR Y MATRIMONIO

Vístanse de amor

Colosenses 3:1-19

Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira (la mente) en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios.  Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados con El en gloria.

Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría. Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas, en las cuales ustedes también anduvieron en otro tiempo cuando vivían en ellas.  Pero ahora desechen también todo esto: ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca.  Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de Aquél que lo creó.

En esta renovación no hay distinción entre Griego y Judío, circunciso e incircunciso, bárbaro (uno que no era Griego, ni por nacimiento ni por cultura), Escita, esclavo o libre, sino que Cristo (el Mesías) es todo, y en todos.
Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia (tolerancia); soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes.

Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad (de la perfección).  Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones.  Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre.

Mujeres, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas.

Tu antiguo yo no era tan bueno como cónyuge como tu nuevo yo. Este pasaje nos desafía a dejar de lado los malos comportamientos que se interponen en el camino de un matrimonio saludable y vestirnos del carácter de Cristo. Aunque este pasaje lo hace ver tan fácil como ponerse un abrigo, léelo con tu pareja en voz alta y presten atención a ese comportamiento pecaminoso que es el más difícil para cada uno de dejar, y en la característica de santidad que es la más difícil de vestirse de ella. Confiesa a tu pareja las cosas en las que has fallado en vestirte del carácter de Cristo y pídele que te perdone. Oren juntos para que Dios les dé la determinación de vestirse de su carácter todos los días.

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