madre consuela

Serán llevados en sus brazos y sostenidos en sus piernas. Los consolaré como una madre consuela a su hijo. Isaías 66:12,13

Vivimos como personas heridas en un mundo herido. La pena se adentra, incluso cuando las lágrimas ya no fluyen. Las cicatrices permanecen como recordatorios afilados de las heridas del pasado y las llagas cuando no se atienden, pueden llevarnos a herir a otros.

Isaías canta de Dios como una madre que se mantiene cerca, consolándonos y alimentándonos de su pecho, una imagen de la más profunda intimidad y gracia (ver más abajo el canto completo).

Atendidas en el amor de Dios, nuestras heridas pueden convertirse en la tierna gracia que trae la curación para otros.

  • Tómate el tiempo hoy para disfrutar del consuelo del amor de Dios para ti.
  • Enciende una luz recibe el abrazo amoroso de Dios. Ora por los que sufren. Oremos por todos los que hoy estarán cerca de sus hijos cerca.
  • Haz tiempo hoy para cantar una canción de consuelo, profundamente y en silencio en tu corazón. Una oración, una palabra, una presencia silenciosa, un toque.

y sería bueno saber donde estás cantando tu canto de consuelo hoy… deja tus comentarios o sube tus fotos.

El canto de consuelo

¡Alégrense con Jerusalén!
Gócense con ella, todos ustedes que la aman
y ustedes que se lamentan por ella.
Beban abundantemente de su gloria,
como bebe un pequeño hasta saciarse de los pechos consoladores de su madre».
Esto dice el Señor:
«Yo le daré a Jerusalén un río de paz y de prosperidad.
Las riquezas de las naciones fluirán hacia ella.
Sus hijos se alimentarán de sus pechos,
serán llevados en sus brazos y sostenidos en sus piernas.
Los consolaré allí, en Jerusalén,
como una madre consuela a su hijo».
Cuando vean estas cosas, su corazón se alegrará.
Florecerán como la hierba.
Todos verán la mano de bendición del Señor sobre sus siervos,
y su ira contra sus enemigos.
Miren, el Señor viene con fuego,
y sus veloces carros de guerra retumban como un torbellino.
Él traerá castigo con la furia de su ira
y con el ardiente fuego de su dura reprensión.
El Señor castigará al mundo con fuego
y con su espada.
Juzgará a la tierra
y muchos morirán a manos de él.
Isaías 66:10-16

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