Aprendí a no limitar a Dios

Aprendí a no limitar a Dios

Invito a todas las mujeres como yo: amas de casa, profesionales, madres y esposas; a que busquemos del Señor, a que miremos con sus ojos, a que pongamos en acción su Palabra. De esta manera, Él nos mostrará su divinidad. Sólo con fe podremos ver los milagros que Él hace en nuestra vida.

El desafío de ser madre soltera

El desafío de ser madre soltera

Jesucristo respeta y honra a las madres. Él amó profundamente a su madre, María, la extraordinaria mujer que eligió tenerlo, y quien sufrió con Él, y estuvo a su lado en su muerte. Antes de morir, Jesús le encargó el cuidado de María «al discípulo a quien Él amaba» (Juan 19:26-27). Jesús mostró que entendía las necesidades de una mujer que lo había amado con un amor de madre, y quien ahora tendría que enfrentar al mundo sola.

Amarse el uno al otro

Amarse el uno al otro

El amor es un arte. Unas cuantas pinceladas equivocadas, no necesariamente echarán a perder el cuadro. El amor se puede regenerar. Si nunca han visto un ejemplo de esto, están disponibles para ustedes los recursos espirituales. El rey David de Israel decía: «Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos» (Salmo 27:10). Dios siempre está ahí. El aún está en su trono. El perfecto amor es su naturaleza. El les puede impartir un poco de este amor.