Por Diane Frantz

nuestra historia adopcion

Eric y yo siempre quisimos una familia grande. Ya teníamos dos hijos cuando nuestro tercer hijo, Stuart, nació prematuramente y pasó 10 semanas en el hospital. Fue diagnosticado con parálisis cerebral espástica cuadripléjica. Los médicos no pudieron decirnos lo que causó su nacimiento prematuro, por lo que otro hijo biológico estaba fuera de discusión.

A pesar de que queríamos tener más hijos, no nos atrevimos a arriesgar mi salud o la salud de otro niño, por lo que nos dedicamos a la crianza de nuestros tres hijos, educarlos en casa y proveerle a Stuart una familia amorosa y cuidadosa, incluyéndolo en todo lo que hacemos.

La idea de la adopción, sin embargo, nunca la consideramos. Luego, en 2007, conocí a Patty. Patty me compartió una foto de tres hermanos de Etiopía que ella y su esposo esperaban para agregar a su familia. Ella me explicó que estaban a la espera de la llamada para ir a recogerlos, y no estaban seguros de qué tan pronto sería. Ella fue una inspiración para mí, pero no me imaginaba que ella, su esposo y toda su familia (actualmente 21 hijos: 8 biológicos y 13 adoptados, incluyendo varios con necesidades especiales) se convertirían en nuestros mentores de adopción y buenos amigos cuando empezamos nuestro propio camino hacia la adopción.

Eric y yo asistíamos a un concierto en Cleveland en 2009, cuando uno de los artistas promovió una agencia de adopción internacional y nacional. Durante las pausas en la música, escuchamos historias conmovedoras acerca de la adopción y los niños necesitados de apadrinamiento. Miré a Eric y los dos nos comunicamos en «una mirada» que teníamos que inscribirnos para apadrinar a un niño.

ERIC, DIANE, SERKIE (LA MAMA ETÍOPE), LYDIA, KATELYN Y MAKAYLA — PRIMERA FOTO FAMILIAR DESPUÉS DE PASAR LA CORTE. ERIC, DIANE, SERKIE (LA MAMA ETÍOPE), LYDIA, KATELYN Y MAKAYLA — PRIMERA FOTO FAMILIAR DESPUÉS DE PASAR LA CORTE.

Más tarde, estábamos hablando de apadrinar un niño con nuestros hijos cuando Morgan, nuestro hijo mayor, nos preguntó si habíamos pensado alguna vez acerca de la adopción. Eric y yo respondimos: «Bueno, sí, lo hemos pensado muchas veces, pero el tiempo no era correcto». «Bueno, ¿y qué tal ahora?» Tuvimos una plática más profunda y decidimos considerar seriamente la adopción.

Después de muchas pláticas familiares, oraciones, investigación, conversaciones con nuestros mentores, amigos, agencias de adopción y otros padres adoptivos, el viaje para hacer una diferencia en la vida de un niño comenzó en serio. En cada paso del proceso, oramos en familia por la dirección de Dios, cual agencia utilizar, en qué país adoptar, qué teníamos que hacer y qué sacrificios estábamos dispuestos a hacer. En cada paso, sentimos que Dios nos estaba guiando hacia Etiopía.

Para el 12 de junio del 2009, menos de seis meses después de haber comenzado la planificación, teníamos los «papeles listos», incluyendo un estudio del hogar, toma de huellas dactilares y antecedentes, documentos y firmas notariales, la obtención de copias de partidas de nacimiento, nuestra licencia de matrimonio, registros financieros, pasaporte actualizado y muchos otros documentos recogidos y procesados con nuestros gobiernos locales, estatales y federales. Estos documentos ahora llenan una «carpeta de adopción de 3 anillos de 12 cm. y varias otras carpetas.

Elegimos adoptar de la lista de «niños y niñas en espera» de nuestra agencia, niños y niñas que son mayores y más difíciles de colocar. En primer lugar, revisamos la lista el 15 de junio, pero ningún niño o niña «saltó» a nosotros. Teníamos la esperanza de adoptar una o dos niñas menores que Stuart, idealmente hermanas. Dos semanas más tarde nos llamaron para darnos una lista actualizada y nuestra agencia dijo que acababa de recibir un expediente con tres niñas hermana y nos preguntaron si queríamos verlo. Ver el expediente de un niño es una experiencia intensa y personal, y quería asegurarme de que estábamos en serio antes de revisarlo. Llamé a Eric y platicamos antes de decir sí. Al revisar el expediente, supimos que estas tres niñas eran la respuesta a nuestras oraciones. Hablamos un poco más y oramos por nuestra decisión, y en 24 horas nos habíamos comprometido verbalmente con ellas y luego firmamos los papeles para hacerlo oficial. Este fue el comienzo de esperar un proceso que duró 18 meses desde el momento del compromiso hasta traerlas a casa.

TODOS LOS DOCUMENTOS DE ADOPCIÓN, COMÚNMENTE LLAMADOS “EMBARAZO DE PAPEL”. TODOS LOS DOCUMENTOS DE ADOPCIÓN, COMÚNMENTE LLAMADOS “EMBARAZO DE PAPEL”.

Durante esta espera, le pedí a Dios que me ayudara a entender los procesos de pensamiento de su madre, una madre que había llegado al punto en que estaba dispuesta a renunciar a sus tres hijas preciosas. Sabía que si yo estuviera en su situación con mis hijos, sería el momento más duro que alguna vez experimentara. Fue entonces cuando sentí que Dios me movió a recordar la historia de dos mujeres que fueron ante el rey Salomón discutiendo sobre un bebé (1 Reyes 3). La verdadera madre le dijo al rey que no era su bebé para que no se cortara el bebé por la mitad para compartirlo. Ella estaba dispuesta a sacrificar su derecho a su bebé con el fin de salvar su vida. Esta era la paz que necesitaba. No conocía las circunstancias de la madre, pero ella estaba dispuesta a hacer un enorme sacrificio personal para dar un mejor futuro a sus hijas. Tuve mi momento «Rey Salomón» el 2 de agosto de 2010, cuando ella se presentó ante un juez de Etiopía, renunció a sus derechos, y dio a sus tres hijas la oportunidad de formar parte de nuestra familia.

El proceso de adopción llevó mucho más tiempo de lo que esperábamos. Hay corrupción en algunas agencias de adopción, y todas las adopciones en la región se detienen por un tiempo. Nuestra agencia nos preguntó varias veces si queríamos cambiar nuestro compromiso, pero nos mantuvimos firmes, y les dijimos que esperaríamos por nuestras nuevas hijas no importa el tiempo que hiciera falta. Creíamos que estas tres chicas tenían que estar en nuestra familia, y ni siquiera consideraríamos volver a empezar.

Poco después de nuestro compromiso con ellas, hicimos un pequeño paquete de «bienvenidas a la familia», y nuestra agencia lo entregó a las niñas. Formamos un vínculo con ellas a través de cartas y fotos que eran enviadas y traídas por otros padres adoptivos que van a Etiopía para recoger a sus hijos. Luego vino la mayor sorpresa de todas.

ESTA ES LA PRIMERA FOTO DE LAS TRES NIÑAS EN ETIOPÍA DADAS A LA FAMILIA FRANTZ. ESTA ES LA PRIMERA FOTO DE LAS TRES NIÑAS EN ETIOPÍA DADAS A LA FAMILIA FRANTZ.

Mi amiga y mentor, Patty, se ofreció a pagar mi viaje a Etiopía para que yo pudiera conocer a las chicas en persona. Tenía menos de dos semanas para prepararme, pero el 15 de enero de 2010 abordé un avión con destino a Etiopía. Este viaje cambió mi vida, y tuve la oportunidad de volver con Patty de nuevo dos meses después, en marzo de 2010. Esta vez, Morgan, nuestro hijo mayor, pudo venir. Fue una maravillosa oportunidad para él para reunirse y conocer a sus nuevas hermanas-y ver el mundo desde una perspectiva diferente. Morgan tuvo muchas oportunidades de servir a los demás en ese viaje, y los recuerdos durarán toda la vida para todos nosotros.

A medida que el proceso de adopción se prolongaba, comenzamos a pedir a otros orar. Lo llamamos nuestra campaña P.U.S.H. (Orar hasta que algo suceda [Pray Until Something Happens]). Mantuvimos el envío de cartas y fotos a las chicas, y seguimos creyendo que algún día pronto, a pesar de que no sabíamos cuándo, se firmarían los papeles y se procesaría toda la documentación necesaria.

El 30 de junio recibimos la buena noticia de que toda la documentación estaba completa a excepción de sus certificados de nacimiento. Sus certificados de nacimiento estaban listos a los pocos días, y al final nuestro caso fue sometido a la Corte. Nuestra fecha de audiencia fue fijada para el 02 de agosto, y Eric y yo viajamos para estar presentes en la corte en Etiopía. Teníamos menos de dos semanas para hacer todos los arreglos, ¡pero nos estábamos acercando!

Finalmente, el 2 de agosto, después de muchos meses de retrasos e incertidumbre, nos encontramos ante el juez, y decretó que las niñas eran ahora nuestras. Se habían convertido en nuestras hijas, pero no pudimos llevarlas a casa todavía. Todavía quedaba un obstáculo más: la aprobación definitiva de la Embajada de EE.UU. Regresamos a los EE.UU. y esperamos. Aproximadamente un mes después, Trevor, nuestro segundo hijo, y yo jubilosamente viajamos de regreso a Etiopía. Nuestra familia tiene tres importantes celebraciones cada mes de septiembre: el 7 de septiembre es el día “Las obtuvimos”, cuando pudimos recoger a las niñas y llevarlas a nuestra casa de huéspedes. El 8 de septiembre es el día “pasamos la Embajada”, cuando el gobierno de EE.UU. declaró que las niñas eran oficialmente nuestras y las podíamos llevar a casa. Por último, el 14 de septiembre, celebramos el día en que Makayla, Katelyn y Lydia Frantz pisaron suelo americano por primera vez, convirtiéndose en ciudadanas de Estados Unidos y llegaron a su «Hogar para siempre».  ◊

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