Para la mayoría, Satanás representa la máxima expresión del mal. Es el jefe de todos los demonios y malos espíritus, el archienemigo de Dios y Jesucristo. No es alguien para ser adorado. Por eso es que Satanás debe usar engaños para influir en la mayoría de personas.

Pero, increíblemente, hay algunos que escogen adorar a Satanás abiertamente. Para ellos, él es señor. Buscan agradarle. Le sirven en rituales y sacrificios. Es difícil estimar la cantidad de satanistas practicantes, principalmente porque muchas veces mantienen en secreto sus creencias y prácticas, por una buena razón, como veremos.

La Biblia dice que Satanás se reveló contra Dios. Los satanistas creen que Satanás estaba del lado correcto en la batalla, que Dios estaba en el error. Ellos creen que puesto que Satanás es, como lo llama la Biblia, “el dios de este mundo” (2 Corintios 4:4), tiene sentido adorar a Satanás. Los rituales y prácticas que los satanistas usan son deliberadamente opuestos a todo lo que el cristianismo enseña.

Los satanistas también ven a Satanás como el dios de los excesos e indulgencias, lo opuesto al camino de Dios de la moderación y el auto control. Este es quizás el mayor atractivo del satanismo para los adolescentes, le da legitimidad a su comportamiento, como en el caso del abuso de drogas y alcohol.

La mayoría de los satanistas derivan sus creencias y prácticas de Aleister Crowley, nacido en Inglaterra en 1875. Su madre cristiana lo veía tan malo que le llamó “La bestia”, un título que a Crowley le gustó. Su objetivo era la destrucción del cristianismo. Crowley murió en 1947, en la pobreza, adicto, con su cuerpo debilitado por las enfermedades que adquirió en su experimentación sexual. A pesar de su patético final, todavía es ampliamente admirado por los practicantes del ocultismo y el satanismo.

Los adoradores de Satanás pueden clasificarse en tres grupos básicos. Las iglesias satánicas como la iglesia de Satanás y el templo de Set son las más visibles. Están altamente estructuradas y no temen estar a la vista pública. En los Estados Unidos, tienen el mismo estatus legal que cualquier otra religión.

La iglesia de Satanás fue fundada en San Francisco por un ex organista de circo de nombre Antón LaVey. La membresía estimada está en el rango de 10,000 a 20,000. A sus 16 años, LaVey se desilusionó de su educación cristiana, diciendo que era una religión hipócrita. Dice que él se desilusionó por las contradicciones en el comportamiento cristiano. “Yo sabía que la iglesia cristiana está llena de hipocresía y que la naturaleza carnal del hombre ganará”.

LaVey fundó la iglesia de Satanás el 30 de Abril de 1966, en una fiesta ocultista llamada “Walpurgisnacht”.  Esta iglesia iba a ser “un templo de gloriosa indulgencia”. Su versión de las Escrituras, La Biblia Satánica de LaVey, fue publicada en 1969 y contiene los nueve estatutos satánicos, que son la perversión de los diez mandamientos. Los estatutos están diseñados para reflejar lo opuesto a las verdades cristianas fundamentales. Por ejemplo, su cuarto estatuto: “Satanás es amable con los que lo merecen, en lugar del amor gastado en los ingratos”, que se burla del amor y la misericordia de Dios a todos los humanos, no solo a los que lo merecen. En otro lugar de la Biblia Satánica, LaVey dice: “¿Por qué no debo odiar a mis enemigos? Si los amo, ¿no me pongo a su merced?”. “La mayor ley es la auto preservación, el que pone la otra mejía es un perro cobarde”. El odio de LaVey hacia Dios lo hizo buscar formas de blasfemar contra Dios y Jesucristo.

La iglesia de Satanás se ha dividido en varios grupos. Uno de los más visibles y activos es el Templo de Set, encabezado por Michael Aquino, un invitado frecuente en los programas “talk show” en la televisión norteamericana.

Además de las organizaciones más visibles, los expertos en Satanismo dicen que hay miles de pequeños grupos satánicos. Generalmente están organizados localmente, su existencia es altamente secreta, puesto que los miembros temen a la censura de sus vecinos.

Varios asesinos en serie y en masa, como Richard Ramirez “El perseguidor nocturno” y David Berkowitz “El hijo de Sam”, estaban involucrados con el satanismo. Varios adolescentes involucrados con el satanismo han estado en los titulares de las noticias al tornarse violentas sus creencias ocultistas.

¿Qué podemos decir sobre esto? ¿Están en lo correcto los satanistas al decir que la adoración a Satanás es una alternativa viable a la adoración a Dios? Después de todo, aún la Biblia dice que Satanás tiene gran poder. Los satanistas rechazan un hecho muy importante: el poder de Satanás está limitado por la autoridad y el poder más grande que tiene Dios.

Los satanistas también rechazan o ignoran las escrituras clave acerca del futuro de Satanás. Dios aclara que vendrá un tiempo cuando el poder de Satanás terminará. Satanás será atado eternamente. Todo su poder y autoridad le serán quitados. Entonces será abundantemente claro que Satanás es el “impotente príncipe del mal, el rey de todos los esclavos”, como LaVey dijo al referirse a Jesucristo.

Los seguidores de Satanás verán que fueron engañados. Entonces comprenderán que Satanás ha sido el maestro engañador, “no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!» (Juan 8:44).

A Satanás, el príncipe de la oscuridad, le gusta ser considerado una fuente de iluminación. “Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

Lo que puede iniciar como una simple aventura puede convertirse en un horror. Satanás no tiene otro propósito para la raza humana, sino “robar, matar y destruir” (Juan 10:10)

La adoración a Satanás es una cruel decepción, el camino a la ruina total.  Es como un gigantesco remolino que poco a poco lleva a la persona al lugar donde será succionado a sus profundidades. ¡Manténgase alejado de él!

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