La Tragedia de la Falsedad

por Joseph Tkach

En los Estados Unidos hay dos fiestas muy poco conocidas y raramente observadas que tratan el tema de la veracidad: El Día de la Honestidad (30 de abril) y el Día de decir la Verdad (7 de julio). ¿Se ha vuelto tan raro decir la verdad que necesitamos dos fiestas para hacer que las personas piensen sobre este valor esencial? Aunque la ausencia de veracidad no es exclusiva de los políticos, en las pasadas elecciones ha habido una incesante actividad de comprobación de lo dicho, llevando a cuestionar la veracidad de las afirmaciones hechas por casi todos los candidatos a la presidencia. Desgraciadamente, la honestidad no es ya la norma en la vida diaria, incluyendo a los políticos .

No estoy haciendo una afirmación política a favor o en contra de cualquier político. Me niego a hacerlo, y la política de la Comunión de Gracia Internacional es que los pastores no promuevan a un candidato sobre otro, o usen su influencia para inclinar a los miembros a votar en un sentido u otro. Mi punto es que el compromiso de decir la verdad no es la norma en nuestros políticos. Los estudios muestran que las personas esperan que los políticos mientan. Dan Ariely, profesor de psicología y economía de la conducta en la Universidad Duke, lo afirma así: “Las personas quieren que sus políticos les mientan. La razón… es que las personas se preocupan por la política. Entienden que Washington es un lugar sucio y que mentir es en realidad muy útil para conseguir que las leyes se implementen”.

Aunque la política me preocupa, no quiero que los políticos me mientan, y creo que es trágico que crean que no pueden hacer nada sin mentir. Lo que quiero decir es que en los últimos años hemos estado presenciando la creciente tragedia de la falsedad en la que mentir se está convirtiendo en la norma. Cuando un mentiroso tiene éxito, otros son tentados a seguirle. Más trágico aún, cuando una mentira permanece activa, tiene un efecto persistente incluso después de haber sido refutada. Piensa en alguien que es acusado falsamente, aunque se demuestre su inocencia el daño causado continúa.

Una larga historia de mentiras

Aunque parece estar de moda, mentir no es nada nuevo, empezó con Adán y Eva en el jardín del Edén y ha continuado desde entonces. La doctora de Harvard y científica social, Bella DePaulo, que ha estado estudiando la psicología del engaño durante décadas, resume algo de su investigación en The Hows and Whys of Lies-Los cómos y los por qués de las mentiras.  Muestra que las personas mienten a menudo y examina sus motivaciones. En un estudio, durante una semana puso grabadoras en los estudiantes y encontró que, en promedio, mienten en cada tercera conversación de diez minutos o más. Los adultos lo hacían cada quinta conversación.

El profesor Kang Lee, de la Universidad de Toronto, ha hecho una extensa investigación con los niños y el mentir. Hizo un experimento en una habitación supervisada por video y le dijo a los niños que detrás de ellos se había colocado un juguete, que sería suyo pero solo si no miraban. Luego los adultos salieron de la habitación y cuando regresaron, un minuto después, preguntaron a los niños si habían mirado. A la edad de 2 años, el 30% mintió; a los 3 años, el 50%; a la edad de 5 años, el 90%. Aunque Lee dijo que se preocupó por el 10% que no mintió, a mí ¡me preocupa un profesor que tiene esa preocupación!

No te creas todo lo que leas

Aunque las personas tienden a confiar que los científicos digan la verdad al hacer afirmaciones científicas, los hechos muestran otra cosa. De acuerdo a Retraction Watch, las retractaciones de afirmaciones científicas se han incrementado un 1.900% en los últimos nueve años. También informó que, en la primera década del siglo XXI, “las retractaciones de ensayos publicados por revistas médicas aumentaron diecinueve veces, aunque el número de ensayos publicados se incrementó solo un 44%”. Natural News informó que, de acuerdo al Comité de Ética en Publicaciones, el fraude en las publicaciones ocurre por fabricación, falsificación y plagio. La mayoría de las personas, incluyendo la mayoría de los científicos, quieren ser honestos, pero si viven en un país donde las medias verdades y las mentiras son rampantes, muchos empiezan a pensar: “Todos engañan, así que, si miento aquí, supongo que no es tan malo”. Y así se va abriendo paso la tragedia de la falsedad.

Cree y sigue a Jesús, él es la Verdad

Mentir, por supuesto, es contrario al camino de Jesús, que es el camino de la verdad. Como cristianos, vivimos en la verdad de quien es Jesús y de quienes somos nosotros en unión con él. Valoramos la verdad porque conocemos quien es la verdad: ¡Jesucristo! Él nos dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Estas tres dimensiones de la existencia humana son una en él, y de él las recibimos todas. Quita una y las otras colapsarán también. Aunque nosotros no podemos ser la verdad, a la luz de quien Jesús es, buscamos, vivimos por y dependemos en todas las otras verdades relativas a él. Como seguidores de Jesús rechazamos la falsedad porque no lleva a la participación en su vida y amor.

Agradezco a Dios que muchas personas dicen la verdad. Pero porque la falsedad abunda en nuestro mundo anhelo la plenitud del reino de Dios cuando Jesús hará que la verdad florezca en una tierra renovada donde todos vivirán en la verdad de quienes son en Cristo (Isaías 65:17; 2 Pedro 3:13). En aquel tiempo no habrá más lágrimas, todo será sanado.

¡Qué fiesta eterna será! Y esa, mis queridos amigos, ¡es la verdad!


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Joseph Tkach

Acerca de Joseph Tkach

Joseph Tkach ha sido presidente de la Comunión de Gracia Internacional desde 1995. Estudió en la Institución Ambassador de 1969 a 1973, donde recibió su licenciatura en teología. Obtuvo una Maestría en Administración de Empresas de la Universidad de Western International en Phoenix, Arizona, en 1984. Recibió un Doctorado en Ministerio de la Universidad Azusa Pacific en Azusa, California, en mayo de 2000. Nació el 23 de diciembre de 1951 en Chicago, Illinois, donde pasó la mayor parte de su infancia hasta que sus padres se mudaron a Pasadena en 1966. Casado en 1980, el Dr. Tkach y su esposa Tammy tienen un hijo, Joseph Tkach III, y una hija, Stephanie.

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