La sorprendente
Buena Noticia de Jesucristo
Timothy J. Brassell
Quién soy? ¿Por qué existo? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué debo estar haciendo? ¿Qué me sucederá después de morir?
Todos nos hemos hecho estas preguntas. Y la Biblia dice que en lo profundo de nuestra alma ya sabemos la respuesta: Todos ustedes  han recibido unción del Santo,  de manera que conocen la verdad. No les escribo porque ignoren la verdad,  sino porque la conocen y porque ninguna mentira procede de la verdad. (I Juan 2:20-21). En realidad, solo podemos estar “perdidos” si sabemos que tenemos un hogar. Como un borracho perdido en su propio barrio, nosotros aunque vivimos en Dios, nos confundimos al creer filosofías engañosas y no vernos como nos ve Cristo.
Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que va de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo. Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud”. (Colosenses 2:8-10)
Dios nuestro Creador es una unión de tres personas “diferentes” o distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre no es el Hijo, y el Hijo no es el Padre. El Espíritu Santo no es el Padre o el Hijo, y el Padre y el Hijo no son el Espíritu Santo. Dios tiene distintas personalidades pero los mismos motivos, intensiones y amor, tiene la misma Esencia y el mismo Ser.
Desde el relato de la creación Dios se revela como un ser compuesto por más de una persona. Al crear al ser humano, Dios no dijo “voy a hacer al ser humano”, sino que: Dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, a nuestra semejanza». (Génesis 1:26)
Cuando Jesucristo encomendó a sus discípulos la comisión de ir a predicar, reveló los tres miembros de la Trinidad: Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (Mateo 28:19)
Cuando Jesús fue bautizado, vemos reunidas a las tres personas de la Trinidad, Jesucristo estaba siendo bautizado, el Espíritu Santo descendió en forma de paloma y el Padre habló desde el cielo: Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado». (Lucas 3:21-22)
Lo sorprendente de Dios es que las tres personas se entregan uno al otro tan libremente, abiertamente y voluntariamente, ¡que Dios está en total unidad! Dios es tan cercano e íntimo en su Ser, que cuando tú ves a una persona de Dios, también ves en realidad a las otras dos personas. Por eso es que Él nos revela que Él es un solo Dios y así debemos verlo. Las distintas personas de Dios en realidad viven EN cada una de las otras personas.
Pensar en las tres personas de Dios como algo más que UNO es menospreciar su unión e intimidad. En otras palabras, las tres personas del único Dios comparten todo, incluso sus pensamientos. El Padre, Hijo y Espíritu Santo no tienen secretos entre ellos, y nunca hacen algo a escondidas del otro. Por eso es que Dios a veces es llamado “Trinidad” o “Dios Trino”, que significa “Tres en unidad”. Conocer a una de las personas de la Trinidad es conocer a las otras, así de íntimo es su Ser. ‘Oye, Israel. El Señor nuestro Dios, el Señor es uno. (Marcos 12:29)
¿No es hermoso? Este Dios Trino creó todo lo que existe y ¡por eso es que tú y yo buscamos esa clase de relación en nosotros mismos! ¿No has notado que incluso los animales no pueden estar solos? Siempre viven en manadas, cardúmenes, etc. ¡Este Dios relacional los creó a ellos también! (Hebreos 11:3; Génesis 1; Job 38, 39, 40 y 41)
Siempre que la Biblia habla de “Dios”, NO se refiere a un “sabio viejo barbudo” llamado Dios. A veces se llama “Dios” al Padre, pero entendemos que Él es igual en relación con las otras dos personas: el Hijo y el Espíritu Santo. Cuando decimos “Dios” siempre estamos hablando de tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¡quienes viven en inseparable unión!
La palabra Dios es una palabra “uni-plural”, tal como “familia” y “equipo”. Una unidad con miembros múltiples, pero iguales. Esto no significa que hay tres Dioses, porque hay solamente Un Dios, sino que hay tres personas distintas en UN SER.
Podemos ver a la Trinidad trabajando en unidad en la iglesia: el Espíritu, el Señor y Dios Padre: Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. (I Corintios 12:4-6). Que la gracia del Señor Jesucristo,  el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes. (II Corintios 13:14)
Este Dios Trino es tan amoroso y dadivoso en Su relación, que Dios siempre ha estado completo y nunca ha necesitado nada. Dios nunca ha necesitado a alguien para estar completamente satisfecho, feliz y lleno de gozo. El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por hombres, ni se deja servir por manos humanas, como si necesitara de algo. Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. (Hechos 17:24-25)
Nunca ha habido, no hay, y nunca habrá, algo negativo, malo u “oscuro” en la vida trinitaria de Dios. Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad. (I Juan 1:5)
En las tres personas de la Trinidad siempre ha habido, hay, y siempre habrá amor y generosidad en una relación positiva y buena. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (I Juan 4:16)
Dios disfruta de esta tan perfecta relación, que decidió que no guardaría esta relación solo para sí mismo. ¡Dios es demasiado bueno! Dios quiso compartir Su vida y dársela a otros como un regalo gratuito. ¡Aquí es donde aparecemos tú y yo! Dios quiso adoptar a otros en Su unión, para que otros pudieran experimentar esa relación. Esto es a lo que se refiere la Biblia con el término “adoptado” y “adopción”. Dios quiere incluirnos en su vida trinitaria. ¡Y ya lo hizo en Jesucristo!
Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad. (Efesios 1:3-5)
Puesto que Dios existía antes de todo, Él hizo la creación para adoptarla en su vida trinitaria. Dios decidió crear seres distintos que pudieran compartir su vida trinitaria con Él. Pero la creación no puede entrar en la vida trinitaria de Dios a menos que Dios mismo la adopte. Después de todo, es la vida de Dios, y algo creado no puede nunca llegar a ser Dios, porque Dios no es creado. Así que, para poder compartir su vida de unidad, su relación de amor e intimidad, de alguna forma, el Creador tendría que convertirse en creatura, y permanecer como creatura, sin dejar de ser Dios. ¡Aquí es donde aparece Jesucristo, Dios/Hombre!
Dios Trino decidió que Dios Hijo haría y sustentaría la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (Colosenses 1:16) Además, Dios Hijo se entregó como sacrificio por el pecado del mundo. «El Cordero fue inmolado desde la creación del mundo» (Apocalipsis 13:8)
De esta forma, desde el principio la creación estaría SIEMPRE conectada con Dios en el Hijo. ¡No hay ninguna parte de la creación, incluyéndote a ti, que esté verdaderamente separada de Dios!! Puesto que vivimos en el Hijo (quien llegó a ser Jesucristo), ¡NUNCA puede haber una verdadera separación entre Dios y su creación!
Muchos creen que están separados de Dios y sufren innecesariamente tratando de “acercarse” a Dios por medio de alguna religión. ¡Que eso no te suceda a ti! ¡Cree esta buena noticia! ¡Tú estás permanentemente en unión con Dios y cerca de Él, en Dios el Hijo!
Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros,  ‘puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos.’ (Hechos 17:27-28)
¡Tú estás en unión con Dios! ¡Experiméntalo! Tú vives en Él. Disfruta de esta relación. ¡Cree esta sorprendente Buena Noticia!  ◊ Odisea Cristiana

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