¿Es usted “Capricornio” o “Escorpio”? ¿Debe usted evitar a los extraños hoy? ¿Debería contemplar el matrimonio? ¿Es este un buen día para buscar trabajo? ¿Son compatibles usted y su mascota?

Millones de personas chequean sus horóscopos diariamente para responder tales preguntas. Se firman contratos, se despiden empleados, se comienzan negocios, se cambian estilos de vidas, se escogen trabajos, se alteran amistades, se formulan dietas, se hacen apuestas, se planean viajes, se ponen nombres a bebés, y algunas veces aún se toman decisiones políticas del gobierno, todo basado en lecturas astrológicas. Esta sigue siendo una de las formas más populares de predecir el futuro.

Los astrólogos creen que pueden anticipar eventos calculando el efecto del sol, la luna, las estrellas y los planetas en las actividades humanas. La creencia central es que hay una relación activa entre los humanos y el universo natural y que esta relación puede ser interpretada para guiar la vida de las personas.

Ellos alegan que la posición relativa de los cuerpos celestes, por ejemplo, al momento del nacimiento de un niño influye en su carácter y personalidad por el resto de su vida.

¿Cómo comenzó esta creencia? Sus raíces están profundamente enterradas en la antigüedad. Los antiguos tenían una visión diferente del mundo. Ellos no comprendían las leyes de la ciencia que nosotros ahora conocemos. Ellos pensaban que el futuro era revelado en fenómenos naturales. Esto es llamado muchas veces “visión mágica del mundo” de los antiguos. Los que han estudiado los orígenes de la astrología dicen que esta viene de esta visión mágica del mundo.

Lawrence E. Jerome y Bart J. Bok apuntan en su libro objeciones a la astrología: «la astrología comenzó en Babilonia como un sistema de lecturas de presagios para predecir el destino de reyes y reinos” los sacerdotes de la antigua Babilonia consultaban a las estrellas para determinar si era buen tiempo para ir a la guerra o para hacer alianzas.

Casi al mismo tiempo, los egipcios estaban desarrollando un sistema de “lugares” basado en aspectos planetarios. Esto asumía que los ángulos de los planetas en relación a otros, eran presagios de las cosas por venir.

Después los astrólogos griegos combinaron los sistemas babilónicos y egipcio y crearon una cosmología “científica” matemática o filosofía del carácter del universo.

El astrónomo y matemático romano Tolomeo le dio a la astrología una apariencia más científica cuando estableció el sistema de “casas” (una división de la “esfera celeste” en doce sectores). Los astrólogos todavía la usan hoy.

Para el tiempo en que el cristianismo se convirtió en una religión oficial del imperio romano en el siglo IV d.c., la astrología estaba bien fortalecida. Agustín la condenó porque absolvía a los pecadores “de todas sus faltas… La culpa es dada al creador y gobernante de los cielos y de las estrellas” y no al pecador. Desde entonces, la astrología fue desfavorecida por varios siglos.

Para el siglo XII, a pesar de advertencias de la iglesia, la astrología encontró de nuevo su camino hacia el pensamiento europeo.

Durante el renacimiento (siglo XIV y XV), la gente comenzó a ver al universo de forma diferente. Nicolás Copérnico, considerado el fundador de la astronomía moderna, avanzó la teoría entonces controversial de que la tierra y otros planetas circulaban alrededor del sol; una idea que amenazó a la astrología tradicional.

Los astrólogos dijeron que son las posiciones de los planetas en relación a la tierra lo que importa, así que la teoría de Copérnico no tenía efecto real en la astrología. Pero la división había comenzado. La visión mágica del mundo y del universo pronto fue desacreditada bajo la marcha del progreso científico.

Increíblemente, después de ser rechazada, la astrología se convirtió de nuevo en un tópico de moda en el siglo XX.

Objeciones de la ciencia

Hace más de una década, 192 científicos, incluyendo 19 ganadores de premio novel, firmaron una declaración de que no existía evidencia científica para apoyar la astrología. Ellos declararon, entre otras cosas, que “es simplemente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por estrellas y planetas al momento del nacimiento puede en alguna forma moldear nuestro futuro. Tampoco es cierto que la posición de cuerpos celestes distantes hace que ciertos días o períodos sean más favorables para acciones particulares, o que el signo bajo el cual uno nació determina la compatibilidad o incompatibilidad con otra gente.”

Por medio de investigaciones, no se encontró correlación entre los signos del zodiaco y el carácter de personas exitosas. Roger Culver, astrónomo y autor de El síndrome géminis, declara que: “en todo experimento cuidadosamente controlado o análisis estadístico de astrología, los resultados son ya sean negativos o no replicables”.

Uno de los estudios del Sr. Culver mostró que la fecha de nacimiento de personas en ciertas profesiones, tal como políticos o científicos, no están agrupados en ciertas épocas del año, como indicaría la astrología. Sino que están esparcidos por todo el año.

Otro estudio demostró que las parejas nacidas bajo signos “compatibles” para el matrimonio, se casaron y se divorciaron con la misma frecuencia que aquellos nacidos bajo signos “incompatibles”.

La investigación ha mostrado que las características genéticas son determinadas en la concepción y no en el nacimiento. Así que, ¿Cómo puede la posición de las estrellas en el momento del nacimiento ser una factor crítico?

Los astrólogos dicen que las características son dadas por ciertas “vibraciones” recibidas por un bebé recién nacido, aunque nadie nunca ha demostrado qué pueden ser esas vibraciones. Los científicos dicen que no puede ser la atracción de los cuerpos celestes en el recién nacido. Por ejemplo, el cuerpo de un obstetra promedio ejerce varias veces la atracción gravitacional en el bebé de lo que ejerce el planeta Marte.

Otras preguntas cruciales realizadas por los científicos son: ¿Por qué los gemelos nacidos al mismo tiempo en el mismo lugar no tienen exactamente el mismo destino? ¿Por qué sólo importan los signos del zodíaco, los cuales cubren sólo una pequeña área del cielo? ¿Qué pasa con los nacidos al norte, en el círculo Ártico durante las épocas del año en que ningún signo del zodíaco es visible en esas latitudes? ¿Qué acerca de los planetas Urano, Neptuno y Plutón? Estos fueron descubiertos mucho después de que se estableció la astrología. ¿Cómo pudieron los astrólogos incluirlos en sus cálculos? ¿O estos planetas no tienen efecto en nuestro destino sino hasta que los descubrimos?

También, el sistema astrológico de “hogares” representa el cielo como se veía hace 2000 años, no como se ve hoy. Por ejemplo, una persona nacida a finales de Agosto o principios de Septiembre era nombrada Virgo. El sol en esa fecha estaba realmente en la constelación Virgo. Hoy, tal persona todavía es llamada Virgo, a pesar del hecho de que el sol está ahora en la constelación de Leo, a finales de agosto y principios de septiembre.

Estas son objeciones serias que los astrólogos no han podido responder adecuadamente. Pero sin mucho efecto en la opinión pública. La astrología continúa siendo tan popular que, en algunas zonas, nueve de cada 10 personas conocen su signo del zodíaco, mientras que menos de la mitad conocen su tipo de sangre. Más de mil periódicos publican columnas de astrología y los libros de astrología están entre los más vendidos.

De hecho, más personas creen en la astrología ahora que en cualquier otro tiempo desde el renacimiento. Buscan en las estrellas algo que los guíe en las complejidades de la vida. Han perdido confianza en la religión tradicional y en las instituciones civiles para proveerles una guía moral y espiritual adecuada.

Pero aquellos que buscan respuestas en las estrellas, lo hacen a un precio. La sociedad americana de Sicología y Estudios Sociales advierte: “La fe en la astrología es peligrosa, porque anima una evasión de los problemas permanentes de la vida real… Los astrólogos, que ofrecen el horóscopo al público, el cual toma el lugar de conclusiones basadas en una reflexión seria, son culpables de animar la tendencia humana a escoger el camino fácil en lugar del difícil”.

Qué dice la Biblia

En sus niveles más profundos, la astrología está algunas veces combinada con poderes clarividentes y otras técnicas ocultas. Algunos astrólogos buscan ayuda mística al interpretar sus cartas astrales.

La Biblia muestra que tal magia algunas veces funciona. Satanás, en su esfuerzo por engañar, puede realizar milagros falsos. Los magos de la corte de Faraón en los tiempos de Moisés, pudieron duplicar algunos de los milagros de Moisés (Éxodo 7-8). No deberíamos asumir que la astrología no funciona, algunas veces. Hay muchos fenómenos que desafían la explicación. Pueden engañarnos y confundirnos, a menos que seamos sabios ante las maquinaciones de Satanás.

La Biblia nos dice que Dios quería que los cuerpos celestes fueran usados por los humanos para medir el tiempo y las estaciones (Génesis 1:14). En ninguna parte dice la Biblia que pueden usarse como guía para tomar decisiones y evaluaciones en nuestra vida personal. Para eso tenemos la palabra escrita de Dios.

La carta de Santiago nos instruye: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios y él se la dará” (Santiago 1:5). La sabiduría viene por medio de la oración a Dios y el estudio de su voluntad como se revela en la Biblia, no por medio de examinar las cartas astrales.

Los cielos ciertamente declaran la gloria de Dios (Salmo 19:1-6). Pueden inspirarnos con una mayor comprensión de su poder y majestad. Pero la sabiduría, la guía y la formación del carácter de un individuo viene de la armonía con Dios, no de los signos en los cielos (v.7-11).

No estamos destinados a sufrir mala suerte, buena suerte o estar bendecidos o afligidos con una cierta clase de personalidad y carácter sólo porque los planetas y las estrellas estaban en una configuración particular cuando nacimos. Con esfuerzo y con el Espíritu Santo ayudándonos, los aspectos no deseables de la personalidad pueden ser superados. Cuando tenemos al Espíritu Santo con nosotros, somos “participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4), sin importar que diga nuestro horóscopo.

Los que consultan sus horóscopos diariamente, están en realidad tratando de evitar la responsabilidad de tomar decisiones. Hay cierta seguridad en saber que está “en las estrellas”. Pero es una falsa seguridad. Nuestra mente se nos dio para que podamos sopesar los hechos, llegar a nuestras propias conclusiones y tomar nuestras propias decisiones. Si buscamos a Dios, tenemos una guía confiable y que nunca falla. Jesús prometió que el espíritu de verdad nos guiará “a toda la verdad ” (Juan 16:13). ¤

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