pesebre

«Y lo reconocerán por esta señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lucas 2:12).

Muchas cosas han cambiado en el mundo de los negocios, incluyendo la gestión, las estrategias y el marketing, pero una cosa no ha cambiado: vestirse para el éxito. Ser casual y cómodo es bueno, pero si quieres destacarte, necesitarás ropa apropiada. Prestar atención a la apariencia muestra una actitud de cuidado. Por desgracia, a veces las personas tienden a poner más peso a la apariencia que a lo que hay dentro.

El comienzo de la vida de Jesús fue oscuro y desfavorable. En vez de venir al mundo con fanfarria, bombos y platillos, su nacimiento tuvo lugar en un establo y su primera cama fue un comedero. Su primer traje fue un simple pañal, cortado en tiras. Este rey no necesitaba ropa fina, un entorno rico y toda la parafernalia habitual de la realeza. Jesús estaba sin duda vestido de poder, pero estaba vestido con amor, gracia y misericordia en vez de túnicas elegantes y coronas. Jesús estaba vestido para el éxito como un rey que venía a vivir y morir por nosotros.

Tammy Tkach

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