Impresiónate


Por Rose Huff

La Biblia dice que no deberíamos compararnos con otros, pero cuesta no hacerlo. Para algunos de nosotros, esto comienza temprano en la vida, cuando pensamos que Mamá o Papá quiere más a nuestro hermano.

Mis dos niños una vez me preguntaron a cuál de ellos quería más. Les dije que amo a cada uno de ellos incondicionalmente e infinitamente. Ellos son diferentes, por supuesto, y hay atributos especiales que realmente disfruto sobre cada uno de ellos. Esta distinción que me gusta de cada uno de ellos no tiene que ver en cuánto los amo. Así que me puse a compartir con ellos una larga lista de sus atributos personales individuales únicos.

Las cualidades personales únicas son una parte vital de lo que hace a cada uno de nosotros muy valioso para los demás seres humanos y para la creación entera. ¡Me parece que Dios creó tantas posibilidades para la composición personal que no hay nadie igual a usted!

Personalmente, para mí es un alivio entender que soy completa como Dios me hizo, entender esto, en cualquier factor dado de la vida, talentos, finanzas, aspecto, estilo, educación, oportunidades, hasta el infinito, siempre habrá alguien con más y alguien con menos.

La identificación y el nombramiento de sus características individuales fue muy útil para que mis hijos comenzaran a tener conciencia de sí mismos. Incluso como adulta, sigo sorprendiéndome por cosas que otros notan sobre mí y me las dicen. Necesitamos esos comentarios y realimentación para ayudarnos a mejorar y crecer. Entender lo que es fácil para nosotros y lo que encontramos difícil en base a nuestras capacidades personales, es una llave para el manejo acertado de los muchos desafíos de la vida.

La siguiente es parte de una lista de inventario personal que hice:

1. Cosas que disfruto: leer.

2. Cosas que encuentro fácil hacer, pero no me son agradables: planchar la ropa.

3. Cosas para las que son bastante buena: patinaje sobre ruedas.

4. Cosas en las que no soy muy buena pero las disfruto: matemáticas.

5. Cosas que debo hacer: limpiar la casa, pagar las cuentas.

6. Cosas que me disgustan mucho: hablar por teléfono.

Hacer esta lista ayudó a iluminar mi sentido de la auto conciencia. Es una lista en curso creciente que cambia cuando yo cambio. Fue una actividad divertida para hacer con mis niños también. Ellos aprendieron que nuestra unicidad no es mejor que la de otros: sólo es diferente. Esto también resultó ser útil para la división del trabajo en la casa.

Por ejemplo, yo realmente disfruto de lavar la ropa, mi hijo disfruta de planchar, y a mi hija le gusta asegurarse que todo esté guardado en su sitio, ahora todos trabajamos bastante bien. Al mismo tiempo, a todos nos disgusta sacar la basura, pero tenemos que hacerlo. Hay una lección de vida que debemos aprender. La vida no te da todas las cosas de tu lista de deseos. Hay muchas cosas en la administración exitosa de tu día que desearías no tener que hacer, pero las hacer de todos modos. Es la práctica de la autodisciplina.

Pasar mis días creyendo que estoy, aunque de un pequeño modo, usando los dones únicos que Dios me dio me da un sentido de propósito y gratitud. Cada vez que me comporto con propósito, viviendo como la persona que Dios me hizo ser, me impresiono a mí misma. Mi mejor persona es llevada hasta lo alto, y compararme con otros es irrelevante.

Cuando me impresiono a mí misma es imposible tener lo que llamo el valor de autovaloración bajo. Prefiero el término de autovaloración al de auto estima porque se refiere a mi inventario personal. Baja auto estima implica ver hacia mi interior, siendo absorbida por mis defectos personales, verdaderos o imaginados, no poder impresionar a otros, y contemplar mi feo ombligo. El valor de autovaloración, por otra parte, me ayuda a identificar como uso mis atributos personales dados por Dios para cumplir el propósito único que Dios me ha dado en su buena creación.

Así que, en vez de compararme con otros, practico regularmente el impresionarme a mí misma. Después de todo, no sólo pertenezco a Dios, soy la obra de sus manos, hermosa, única y amada. ¿Adivina qué? Tú también. ¿Por qué no te impresionas a ti mismo hoy?

La Doctora Rose Huff vive y trabaja como psicóloga educacional en el Sur de California, USA.


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