Un mundo de los espíritus –si existe tal cosa– existiría más allá de las dimensiones físicas. No podría ser medido o comprendido por los sentidos físicos. Sería un mundo en el cual los fenómenos no pueden ser normalmente vistos, sentidos, tocados, gustados u oídos. Si existe, estaría fuera de la experiencia humana normal. Pero, ¿Existe tal mundo?

En los tiempos antiguos, menos sofisticados, la gente no tenía dificultad en creer que compartían su existencia con fuerzas invisibles y seres sobrenaturales. Habían hadas en los jardines, gnomos y duendes en los bosques, fantasmas que vagaban en las casas embrujadas. Cada árbol, roca o montaña árida tenía su espíritu.

Algunos eran buenos y ayudadores, algunos traviesos, otros malévolos. Los seres mortales estaban muy concientes de estas fuerzas espirituales invisibles y vivían cuidadosamente para no ofenderlos.

Al aumentar la comprensión del mundo físico, los científicos nos mostraron las fuerzas naturales que gobernaban el mundo. Todo podría ser explicado sin recurrir a lo sobrenatural. Por lo menos, esto es lo que pensaban los científicos. Ahora algunos de ellos no están seguros.

Cuando los científicos empujaron las fronteras del conocimiento en todas direcciones, descubrieron que no todo puede ser explicado por las fuerzas físicas y naturales. El neurocientífico ganador del premio Nobel, John Eccles escribió:

“[La ciencia] no puede explicar la existencia de cada uno de nosotros como un ser único, tampoco puede contestar preguntas tan fundamentales como: ¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cómo llegué a estar en un cierto lugar y tiempo? ¿Qué sucede después de la muerte? Estos son misterios más allá de la ciencia.”

Llámelo como quiera –paranormal, sobrenatural, singular– pero algunas cosas sólo pueden ser explicadas en términos de un reino “no-físico” (la mayoría de los científicos no quieren llamarlo “espiritual”).

Cuando los científicos admiten que las respuestas a los grandes interrogantes de la vida están más allá del alcance de la ciencia, ya no parece tan ingenuo o no-científico creer que hay un mundo espiritual, el cual, aunque está más allá de las dimensiones de la experiencia humana normal, afecta nuestras vidas.

También es natural que muchos quieran ponerse en contacto con ese mundo, ya sea por curiosidad o seriamente –o aún en un intento desesperado por ganar comodidad y poder.

¿Cómo influye un mundo espiritual en lo que sucede en nuestro mundo material? ¿Podemos o deberíamos ponernos en contacto con ese mundo?

Cuando nos acercamos al mundo sobrenatural, estamos en contacto con fuerzas poderosas y no todas son amigables. Las personas que están desesperadas, buscando emoción o sólo son curiosas, pueden caer en problemas fácilmente. No es un lugar para andar sin un guía.

Hoy en día hay mucho material disponible sobre este tema. Algunos son supersticiones sin sentido y algunos la obra de charlatanes haciendo ganancia con los temores de los ingenuos. Pero también hay algunos sinceros y bien intencionados que quieren ser su guía en el mundo espiritual.

Nuestra guía será la Biblia. Este libro nos da la revelación de Dios a la humanidad. En ella, Él nos dice cosas que no podemos conocer o comprender completamente con nuestros cinco sentidos físicos. La Biblia es una guía segura y confiable para lo que necesitamos saber sobre las fuerzas, poderes e influencias que están más allá de nuestra experiencia natural.

En este folleto veremos lo que la Biblia dice sobre el mundo espiritual. Veremos las formas más comunes en que la gente trata de hacer contacto con este mundo. No podremos cubrir todo, pero habrá suficiente para mostrarle por qué la clase de contacto equivocado con el mundo espiritual es terriblemente peligroso.

En la Biblia encontramos que hay seres poderosos en el cielo conocidos como ángeles. La mayoría de ellos son buenos, amigables y ayudadores. Muchas veces aparecen en la Biblia como agentes o mensajeros de Dios, o sirviendo y protegiendo a seres humanos. Aunque los ángeles se manifiestan ocasionalmente en forma humana, no están atados por las limitaciones físicas. Son seres creados y eternos en el mundo espiritual.

Nosotros no podemos, como seres humanos, entrar en ese mundo. Nosotros fuimos creados para vivir en un ambiente físico, dependientes del aire, comida y agua. Sin embargo, la Biblia nos dice que es la intención de Dios que los humanos eventualmente se vuelvan inmortales y disfruten de vida eterna en un reino espiritual. Antes de ser crucificado, Jesús dijo a sus seguidores que iba a preparar un lugar para ellos, y agregó: “Si me fuere y os preparare un lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy vosotros también estéis” (Juan 14:3). Esta es la noticia positiva y animadora del mundo espiritual.

Desafortunadamente, no todo en el mundo espiritual es bueno y ayudador. Hay un lado oscuro. Usted no puede entender el mundo espiritual sin entender el rol de Satanás, el diablo, gobernante de los poderes de la oscuridad, líder de las fuerzas del mal espiritual.

Aunque la mayoría de personas tienen alguna clase de creencia en Dios, muchos encuentran difícil creer que hay un diablo. Esto es exactamente lo que el diablo quiere. Si se piensa que el es parte de nuestra imaginación, una fantasía de la superstición medieval, entonces tiene el disfraz perfecto para su rol de adversario de Dios y enemigo de la humanidad.

La Biblia revela que Satanás una vez fue un ángel poderoso. Pero se pervirtió, atrapado por su propio poder y belleza. Lleno de envidia y celos, guió a algunos de los ángeles en una rebelión contra la autoridad de Dios. La rebelión fue repelida y este jefe rebelde llegó a ser conocido como Satanás (el adversario) y sus ángeles se convirtieron en demonios. (Vea Lucas 10:18 y Apocalipsis 12:4).

Satanás permanece en oposición a Dios. Jesús nos dijo que oremos a Dios “líbranos del mal” (Mateo 6:13). Él sabía que Satanás guarda un odio especial por la raza humana, hecha a la imagen de Dios, y quiere su destrucción.

La estrategia del diablo es aparecer como benefactor y amigo de la humanidad. Como advirtió el apóstol Pablo: “Satanás mismo se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

Satanás y los demonios quisieran ser nuestros guías espirituales. Ellos saben que pocos de nosotros los escogeríamos voluntariamente, pero podemos ser engañados, cuando somos tentados por la curiosidad o la ignorancia, a buscar el mundo espiritual en una forma equivocada. Sin embargo, el apóstol Pablo nos dice que no “ignoramos sus propósitos” (2 Corintios 2:11).

El primer “propósito” de Satanás fue persuadir a Adán y Eva a desobedecer a Dios. Desde ese día hasta el día de hoy, no ha cesado de buscar oportunidades para engañar y confundir a sus descendientes.

Muchas de las estrategias de Satanás pueden parecer como diversiones inofensivas. Algunas proveen emoción o aún liberación temporal del estrés. Pero llevan a una telaraña de mal que destruirá a todo el que entre en ella. Este, naturalmente, es el principal objetivo de Satanás –para usted y para todo ser humano.

Entonces, cualquiera que busque ayuda en el mundo de los espíritus debe entender que hay un enemigo malo y mentiroso esperando guiarlo por el mal camino. ¿Cree usted que estamos exagerando mucho? La Biblia nos advierte con buena razón: “no tengáis ninguna participación en las infructuosas obras de las tinieblas; sino más bien, denunciadlas” (Efesios 5:11).

Satanás es astuto y mentiroso. El trabaja silenciosamente. El sabe como despertar nuestra curiosidad y puede jugar con nuestras inseguridades y temores. Estudiemos en la Biblia cuales son estas obras de las tinieblas –las maquinaciones de Satanás– y veámoslas como realmente son. à

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