“Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.” Colosenses 4:6 

Me gusta este versículo. De verdad. Me interrumpe. Hace que cambie de dirección. Pero principalmente me pone un reto. Y la parte que más me desafía es la de “cordiales y agradables”. Mis conversaciones deberían estar llenas de cortesía. En otras palabras, la mayoría de mis palabras deberían estar llenas de cordialidad hacia la persona con quien estoy conversando. No sé si lo has intentado, pero es difícil.

La próxima vez que necesites ser cordial, pide perdón y susurra: “Dios, ayúdame. Por favor, por favor, ayúdame”.

Querido Dios, gracias por tu asombrosa cordialidad. Espero que la pueda ofrecer en cada conversación que tenga hoy. Pero cuando no lo logre, gracias por darme una dosis extra de cordialidad. En nombre de Jesús, amén.

Reflexionar y responder:

¿Quién es la persona en tu vida que te pone a prueba para ser cortés y cordial? ¿Cómo serían las cosas diferentes si tan sólo por hoy decidieras resistir tu malestar e intentaras darle una oportunidad a la cordialidad una vez más?

Versículos relacionados:

Efesios 4:32, “Sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.”

Hebreos 4:16, “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.”

Lysa TerKeurst

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