Bienvenidos a Baktun 14

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Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! 2 Pedro 3:10-12

El pasado 21 de diciembre de 2012, de acuerdo con el calendario maya de 5 mil años de edad, fue cuando terminó Baktun 13. Un Baktun es un periodo de 144,000 días, un poco más de 394 años, pero algunos pensaron que  ese día ocurriría el fin del mundo. Sólo que no ocurrió. Como los mayas de hoy en día en Guatamala lo dijeron, terminó un Baktun y comenzó otro. Así como al 31 de diciembre de 2012, le siguió el 1 de enero 2013.

El fin del mundo ocurrirá en algún momento en el curso normal de las cosas. Pero para los cristianos significa más bien algo diferente. No es una destrucción catastrófica del mundo tal como se ilustra tan gráficamente en la película de gran éxito 2012. Para los cristianos el final de este mundo anuncia otro mundo, un mundo mejor, dirigido y gobernado por Jesucristo. Los reinos de este mundo se convertirá en el reino de nuestro Cristo (Apocalipsis 11:15).

Para los cristianos, que estamos esperando y apresurando el día del regreso de Cristo, sabemos que, más que el fin de todas las cosas, será un nuevo comienzo de todas las cosas. Y es por eso importante para los cristianos que el fin de todas las cosas empiece ahora en nosotros, con nuestra conducta, actitud y forma de vivir ahora en la piedad.

Sólo mucho después la tierra va a terminar, e incluso ese es otro principio y no un fin último, como los dos últimos capítulos del libro de Apocalipsis nos lo detallan. Pedro concluye en 2° Pedro 3:13, «Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia.»

¡Que Dios apresure la llegada de ese día!

Padre Celestial, gracias porque tu Palabra nos motiva a no temer el fin del mundo, sino a esperarlo con alegría. Ayúdanos, a esperar con fe las cosas que no comprendemos en su totalidad. En el nombre de Jesús oramos. Amén

Autor: John Stettaford, anciano en la congregación de Reading de Comunión de Gracia Internacional en Reino Unido.

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