Amor y obediencia van de la mano

Amor y obediencia van de la mano

Este tiempo nos ha afirmado aún más en la fe, tenemos un Redentor llamado Jesucristo, a quien verdaderamente hemos entregado nuestras cargas. El Salmo 119, me ayudó a estar clara que el Señor nuestro Dios quiere un compromiso de obediencia, no por temor sino por amor, porque si de verdad le amamos entonces el obedecerle será un deleite para nuestro espíritu.