El ambiente del hogar

Paulina de Barrero

¿Le ha sucedido alguna vez que a penas entra a un lugar, siente el tipo de ambiente que hay? Una vez entramos a ver una casa que estaban vendiendo. Apenas entramos sentimos frío, vimos un ambiente oscuro y sucio, casi queríamos salir corriendo. A medida que conocíamos la casa, nos impresionamos de lo deteriorada que estaba, faltaban detalles tiernos, las cosas parecían mal ubicadas; definitivamente no había un ambiente agradable allí. Sobra decir que salimos lo más pronto que pudimos porque no nos sentíamos tranquilos en ese lugar.

¿Le ha sucedido también que cuando entra a un lugar inmediatamente siente que hay un ambiente agradable y especial? Creo que casi todos podemos afirmar esto. Tenemos una familia que nos encanta visitar. Son amigos muy allegados, personas sencillas, muy afectuosas y calurosas en su trato. Siempre admiramos la paz que se sentía en este lugar. Ellos son de pocas comodidades, pero lo que tienen lo hacen ver tan lindo que se nota el cuidado y amor en todas las cosas.

Lo que se ve y se siente en su casa, es un reflejo de la vida que esta llevando, del ambiente que esta desarrollando en su hogar. En Proverbios 14:1 leemos: “La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye” Edificar una casa, se refiere a la parte física de tenerla limpia y bien adornada, que las cosas estén bien ubicadas y sean de agrado y beneficio para todos. Edificar la casa también se refiere a la parte emocional y espiritual que se está desarrollando en ella. Qué ambiente es el que predomina en su hogar? Hay Ambiente de paz, de perdón, de ternura? Esto se refleja . Muchas veces nos preocupamos por los muebles y accesorios que tenemos, y eso está bien, pero también debemos preocuparnos del ambiente espiritual y las actitudes que estamos teniendo en nuestro hogar.

Si tenemos a Jesucristo como nuestro Señor y maestro, Él nos enseñará a edificar nuestra casa en amor, en estabilidad emocional, en perdón, en alegría. El ambiente de nuestra casa será anhelado por nuestros amigos, porque la presencia de Dios está presente.