Calmando la Tormenta

Esta semana hemos visto a Irma, el huracán más fuerte que se haya registrado en el Atlántico, dejar un camino de destrucción y devastación en todo el Caribe. El fin de semana llegó a Florida.

Nuestros pensamientos y oraciones están con aquellos que se enfrentan a condiciones “apenas habitables”.

Sin embargo, Irma no está sola. El huracán Katia se están fortaleciendo frente al Golfo de México, y José se está alineando con el Caribe, otra vez. Esto es sólo unos días después de que Harvey atravesara Texas y Louisiana.

Con la frecuencia de estos huracanes, los observadores están atravesando el alfabeto de los huracanes más rápido de lo normal. Los huracanes son nombrados por orden alfabético; la primera letra del nombre proviene de la letra alfabética que se va a usar.

Me recuerda a un nombre dado, no a un huracán, sino a uno que calmaba una gran tormenta. Se le llama el “Alfa y Omega” – estas son las primeras y últimas letras del alfabeto griego, y era un nombre dado a Jesús. Estaba en un bote, con sus amigos, en medio de una tormenta. Pero algo diferente sucedió. “Jesús se levantó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cálmate (Calla), sosiégate (enmudece)!” Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma” (Marcos 4:39).

Aunque los huracanes pueden ir y venir, Jesús es constante e interminable, con el poder de cambiar las circunstancias. No es que Él detenga cada huracán ahora: eso no sucederá hasta que regrese a la tierra para restaurar todas las cosas.

Pero, hoy, Él puede ser invitado a la barca de nuestra vida para ser un compañero constante en ayudarnos a soportar y capear las tormentas de nuestra vida.

¿Todos a bordo?

Nuestro Refugio en la Tormenta

Con toda la destrucción que ocurrió ese día comencé a pensar acerca de cómo no hay nada en nuestro mundo que sea permanente. Sólo tenemos una casa que es eterna. En las palabras del himno basado en el Salmo 90, Jesús es “nuestro refugio en la tormenta y nuestro hogar eterno.” En Jesús estamos a salvo y seguros. Jesús es el maná del cielo. Jesús es el agua viva. Jesús es el Buen Pastor. Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Jesús es el Rey de Reyes y Señor de Señores.