No me avergüenzo del evangelio

Un estudio de Romanos 1:1-17

romaEn el año 57 D.C., Pablo estaba en su tercer viaje misionero, preparándose para regresar a Jerusalén con una ofrenda de las iglesias en Grecia. Aunque sabía que tenía enemigos en Jerusalén, ya estaba pensando en su cuarto viaje misionero.

Pablo quería ir a España y la mejor ruta sería pasar por Roma. Esto saldría bien, pensó Pablo. Ya hay cristianos en Roma y van a apoyar mi viaje a España, así como la iglesia de Antioquia apoyó mis primeros viajes misioneros y las iglesias de Macedonia me apoyaron me apoyaron cuando estaba en el sur de Grecia.

Así que Pablo decidió escribir a los cristianos romanos para hacerles saber que planeaba ir a Roma y luego ir a España – y que apreciaría su ayuda. No obstante, Pablo tuvo un problema: los cristianos romanos podían haber oído algunos rumores erróneos acerca de lo que él predicaba. Para prevenir los malentendidos, Pablo explica lo que es el evangelio, para que ellos sepan qué es lo que van a apoyar.

Pero eso es sólo la mitad de la carta a los Romanos. En la segunda parte, Pablo trata algunos problemas que existían en las iglesias romanas, especialmente la tensión entre los cristianos judíos y los cristianos gentiles. Pablo usa parte de su carta para discutir las relaciones judío-gentiles en el plan de Dios, y la conducta y el amor cristiano. Trata de darles a estos cristianos los fundamentos doctrinales para la unidad.

No sabemos si Pablo llegó a España, pero su carta fue un tremendo éxito en otros asuntos. Ha sido valorada durante la historia de la iglesia como la carta más completa con respecto a la doctrina que Pablo haya escrito. Es la carta que dio la chispa que inició la reforma. Es la carta que influyó en Martín Lucero, John Wesley y muchos otros. Provee el punto de referencia para todos los estudios de la teología de Pablo y debido a eso, es una piedra del ángulo para comprender las doctrinas de la iglesia en sus inicios.

Introducción al evangelio

          Pablo comienza, como lo hacían normalmente los escritores griegos, identificándose a sí mismo: Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para anunciar el evangelio de Dios… (v. 1). Pablo se identifica a sí mismo como un esclavo a quien se le ha mandado pasar todo su tiempo en la predicación del evangelio. Es enviado por su amo con el mensaje de Dios.

Las cartas griegas comenzaban normalmente nombrando primero al remitente y luego a los destinatarios. Pero Pablo está tan enfocado en el evangelio que, antes de nombrar a los lectores, hace una digresión de cinco versículos acerca del evangelio. En efecto, pone su mensaje al principio, antes de la línea de saludo. Esto deja claro que su carta es sobre el evangelio.

El evangelio de Dios, que por medio de sus profetas ya había prometido en las sagradas Escrituras… (v. 2). Pablo comienza vinculando al evangelio con las promesas del Antiguo Testamento (también lo hace en 1 Corintios 15:3-4). Esto provee un punto de estabilidad para los lectores gentiles y confirmación para los lectores judíos.

El mensaje de Dios es acerca de su hijo. Es sobre el Hijo de Dios; las promesas del Antiguo Testamento se cumplen en Cristo …que según la naturaleza humana descendía de David (v. 3). El evangelio se conecta otra vez con el Antiguo Testamento. El Hijo es un descendiente del Rey David. Sin embargo, al decir “según la naturaleza humana”, Pablo implica que hay algo mayor que la naturaleza humana. Esta persona al centro del evangelio no es meramente un humano, también es el Hijo de Dios de una manera en que los demás no lo son.

Versículo 4: Pero que según el Espíritu de santidad fue designado con poder Hijo de Dios por la resurrección. Él es Jesucristo nuestro Señor. Por medio del Espíritu Santo, Jesús fue demostrado poderosamente como el Hijo de Dios por su resurrección de los muertos. Jesús, aunque era descendiente de David, demostró ser más que humano por su resurrección en gloria.

Pero el evangelio no termina con Jesús. También nos incluye a nosotros. Por medio de él, y en honor a su nombre, recibimos el don apostólico para persuadir a todas las naciones que obedezcan a la fe. (v. 5). Pablo dirá un poco más sobre la gracia y la obediencia después en su carta. Pero aquí dice que no hemos recibido solamente la gracia, sino también el apostolado. Pablo se refiere a su comisión de llevar el evangelio a los gentiles y al decir “recibimos” quiere decir el pequeño número de personas que estaban trabajando con él en esta misión especial, tal como Timoteo. Ellos han recibido la gracia de esparcir el evangelio.

Pablo conecta el evangelio con los lectores en el versículo 6: Entre ellas están incluidos también ustedes, a quienes Jesucristo ha llamado. El evangelio dice que los creyentes pertenecen a Cristo.

Después de esta descripción introductoria del evangelio, Pablo regresa al formato normal de la carta diciendo a quiénes va dirigida:Les escribo a todos ustedes, los amados de Dios que están en Roma, que han sido llamados a ser santos. Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz. (v. 7).

Pablo no saluda a “la iglesia de Dios que está en Roma”. No habla de ellos como una unidad (El capítulo 16 sugiere que hay varias iglesias en casas). Tampoco escribe a ciertos líderes en particular. Dirige la carta a todos los creyentes.

Una oración de agradecimiento.

roma-2Las cartas griegas frecuentemente incluían una oración de agradecimiento a uno de los dioses, y Pablo adapta esta costumbre, agradeciendo al verdadero Dios: Ante todo, por medio de Jesucristo doy gracias a mi Dios por todos ustedes, pues en todo el mundo se habla bien de su fe.(v. 8). Esto nos dice que Pablo oraba por medio de Cristo y que “todo el mundo” no siempre significa toda la tierra. En este caso, significa el Imperio Romano oriental. Era una figura de lenguaje, no un hecho geográfico.

Pablo le da a Dios el crédito por la fe de estas personas. No agradece a la gente por creer, agradece a Dios, porque Dios es el único que hace posible que la gente crea. Por nosotros mismos, nos daríamos la vuelta. Necesitamos agradecer a Dios por darnos la fe.

En el versículo 9, Pablo llama a Dios como su testigo, para asegurar que está diciendo la verdad: Dios, a quien sirvo de todo corazón predicando el evangelio de su Hijo, me es testigo de que los recuerdo a ustedes sin cesar. Hoy nosotros decimos: Dios sabe que oro por usted todos los días.

Pablo agrega en unas pocas palabras más, que él sirve a Dios con todo su corazón al predicar el evangelio de su Hijo. Estas son sus credenciales; esta es su vida. La autoridad de Pablo no está en él mismo, sino en su papel como siervo de Dios. Está haciendo lo que Dios quiere, y si es cierto, entonces la gente debe escuchar lo que él dice.

Pablo planea visitar Roma

          En el versículo 10 agrega algo más: Siempre pido en mis oraciones que, si es la voluntad de Dios, por fin se me abra ahora el camino para ir a visitarlos. Pablo les está diciendo que espera visitarlos. Esto ayuda a crear una relación entre el autor y los lectores.

Tengo muchos deseos de verlos para impartirles algún don espiritual que los fortalezca mejor dicho, para que unos a otros nos animemos con la fe que compartimos. Dice en los versículos 11 y 12. Pablo sería animado por ellos, ¡por lo menos espera que así sea!

Parece estar diciendo: si estoy en persona, será beneficioso para ambos. Pero ya que esta es sólo una carta, la comunicación puede ser en un solo sentido, y esta carta es el intento de Pablo de darles un don espiritual que los fortalezca.

El plan de Pablo no es una idea repentina. Quiero que sepan, hermanos, que aunque hasta ahora no he podido visitarlos, muchas veces me he propuesto hacerlo, para recoger algún fruto entre ustedes, tal como lo he recogido entre las otras naciones. (v. 13).

Pablo había pensado frecuentemente en ir a Roma. Aunque vivía en Jerusalén, había conocido a algunos romanos y había oído las historias de sus edificios famosos. Y Pablo ya había llegado a Grecia, ¿por qué no ir más adelante, a la capital del Imperio, donde muchos judíos ya habían ido? Pero hasta ahora, las circunstancias no le habían permitido hacerlo.

¿Por qué quería ir Pablo? Quería una cosecha, quería que más gente aceptara el evangelio de Cristo. Aunque muchos judíos vivían en Roma, Pablo se enfocaba en los gentiles. (Él implica aquí que la mayoría de cristianos en roma eran gentiles). Ellos eran su campo misionero principal, aunque fuera a las sinagogas primero. En las sinagogas Pablo podría encontrar gentiles que estaban preparados para recibir el evangelio.

La obligación de predicar

cesarEstoy en deuda con todos, sean cultos o incultos, instruidos o ignorantes. De allí mi gran anhelo de predicarles el evangelio también a ustedes que están en Roma. (v. 14-15). Pablo quería predicar a todos, y por eso quería predicar en Roma también.

A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, dice en el versículo 16. Ya usó la palabra evangelio dos veces y ha dado un par de descripciones de él. Ha dicho que este es su llamado en la vida, su deber ante Dios. No se avergüenza del evangelio y quiere que los romanos tampoco lo hagan. Lo vuelve a describir en el versículo 16: Es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles. El evangelio es la manera en que Dios salva a la gente.

Técnicamente, somos salvos por gracia, por lo que Cristo ha hecho por nosotros. Pero el evangelio es el medio por el cual aprendemos de esa salvación y el medio por el cual la recibimos. El evangelio es poder de salvación porque nos habla de la salvación. Dios usa el evangelio para dar salvación a todo el que acepta el mensaje, a todo el que confía en Cristo (ya que Cristo es el centro del mensaje, aceptar el evangelio significa aceptar a Cristo también). Pablo no se avergüenza del evangelio porque es el mensaje de vida eterna. No es algo de lo cual hay que avergonzarse, es algo que hay que compartir con todos, tanto judíos como gentiles.

¿Por qué este es un mensaje de salvación? Porque De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe.» (v. 17). El evangelio revela la justicia de Dios. Justicia significa más que justicia estricta, significa que la misericordia es más importante que la justicia. La justicia dice que el pecado debe castigarse, pero la justicia de Dios nos da una vía de escape. El evangelio nos muestra que Dios es justo siendo misericordioso.

¿Qué quiere decir Pablo cuando dice que esta justicia es por la fe? No está hablando sobre la manera en que Dios mismo es justo, como si fuera por creer en él mismo. No, él esta hablando sobre la justicia que viene de Dios a las personas que tienen fe (vea Filipenses 3:9). Es su regalo para ellos; están en una relación de justicia con él.

Pablo cita Habacuc 2:4, que habla de la gente que tiene fe. El evangelio revela una manera en que la justicia viene de Dios a los que tienen fe, y esta justicia es por fe de principio a fin, o literalmente, de fe a fe. En otras palabras, es la única forma en que viene la justicia. Es el camino a la salvación que el evangelio revela, y por eso es que Pablo no se avergüenza de esto y quiere compartirlo.

La buena noticia es que cuando aceptamos el evangelio, cuando aceptamos a Cristo y lo que hizo por nosotros, nos es dada, por la gracia de Dios, una justicia de Dios. Necesitamos esta justicia, y el evangelio la revela: una justicia que recibimos por fe, tal como Habacuc dijo: Si tenemos fe, viviremos.

Esto es más que lo que la justicia demanda; es aún más de lo que la misericordia requiere. Es gracia, un regalo que no merecemos, y esa es una buena noticia. El evangelio revela la justicia entre Dios y nosotros, y con esa justicia vienen beneficios, del perdón a la gloria. Pablo dirá más sobre esto en los siguientes capítulos.

 

Preguntas para aplicación

  1. ¿Cuán a menudo agradezco a Dios por la fe que otros tienen? (v. 8)
  2. ¿Puedo llamar a Dios como mi testigo de que estoy diciendo la verdad? (v. 9)
  3. Cuando visito la iglesia, ¿busco el ánimo mutuo? (v. 12)
  4. ¿Tengo yo la obligación de compartir el evangelio con otros? (v. 14)
  5. En el día del juicio, ¿me avergonzaré de lo que hice con el evangelio?

por Michael Morrison

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