No es de los nuestros

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No es de los nuestros
Por Pedro de Jesús

Una de las doctrinas que comparten muchas iglesias sectarias es que se autoproclaman como la «Iglesia Verdadera», la única poseedora de la verdad bíblica, la iglesia remanente o la organización de Dios. Con estas expresiones, cada una de ellas se atribuye ser dirigida por Dios y ser la única que realmente vive en la verdad. Usando textos del Antiguo Testamento y otros del Nuevo Testamento han armado toda una serie de conceptos para entronizarse como el «pueblo que Dios dirige hoy y posee la verdad completa».

De este modo excluyen a los otros cristianos que no creen como ellos y para poder diferenciarse de otras confesiones religiosas las colocan en lo que ellos denominan «la gran babilonia». Para estas sectas, babilonia es la religión falsa.
Así que usando Apocalipsis 17 estas iglesias sectarias y exclusivistas llegan a la sorprendente conclusión de que como ellas son la única iglesia verdadera, el resto son babilonia la grande, la religión falsa. Ahí echan en el mismo saco a todas las iglesias que creen de manera diferente a sus organizaciones. Con estos conceptos atan, manipulan y crean sentimientos de culpa entre sus feligreses para que no abandonen sus filas si descubren que son sectas plagadas de error.
En los tiempos de Cristo, los discípulos se sintieron inclinados a hacer lo mismo que hacen los grupos exclusivistas. Ellos quisieron excluir de la salvación y del reino de Dios a los que no andaban junto a ellos. Veamos el relato de Juan: Juan le dijo:–Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre; y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros. Jesús le contestó: —‘No se lo prohíban, porque el que no está contra nosotros, está a nuestro favor’. Juan 9:49,50.
¿No mostrarían estas palabras que no debería haber división en el cristianismo? De diferentes modos, muchos cristianos trabajan para lo bueno y para los intereses de Jesucristo y su pronta venida, porque se mueven por fe.
Por eso, ¿habría alguna razón para que unos dijeran de otros: ‘esos no son de los nuestros, esos son del diablo, son la gran babilonia’? ¿No se debería dejar que fuera Cristo Jesús mismo quien decidiera quién es de los suyos y quién no? Aunque haya distintas iglesias y diversidad de percepciones en cuanto al modo de entender el evangelio, ¿no deberían primar sobre todo ‘la fe, la esperanza y el amor‘? (1ª Corintios 13). ¿No debería primar el amarnos los unos a los otros sin importar que entendamos la Biblia de forma distinta?
Todos aquellos que han puesto su fe en Jesucristo y han hecho de Él su amigo, Señor y Salvador personal, son miembros de la familia de Dios, salvos, comprados por precio de sangre y parte de la Iglesia de Jesucristo.
No se deje engañar por religiones exclusivistas, usted es Hijo de Dios y nadie le puede arrebatar su salvación. Si usted es de Cristo y vive para Él, usted es de los de Cristo, TODOS SOMOS DE ÉL Y PARA ÉL.
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