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Photo by Hernan Piñera¿Dónde aprenden los jóvenes la mayor parte del conocimiento que poseen acerca del sexo? Una publicación especializada en la materia afirma que el 90% de lo que saben los adolescentes sobre la vida sexual lo aprenden de sus amigos, generalmente mal informados.
Los padres suelen ocuparse muy poco en la educación sexual de sus hijos, inclusive menos que la madre. ¿Será posible que le tengamos miedo al tema, o que nos dé vergüenza tratarlo libremente y con altura? No es de extrañar que estos jóvenes a quienes no se les habló del sexo desde la perspectiva cristiana, elijan equivocadamente.
Es cierto que los tiempos han cambiado y que los niños y adolescentes están mucho más informados que en el pasado, sin embargo, hay muchos jóvenes que debido a su ignorancia y falta de advertencia se han iniciado en diferentes desviaciones sexuales, y hoy son víctimas de ellas.
Cuántos noviazgos se echan a perder cada día, y cuántas esposas le tienen alergia al lecho matrimonial por causa del mal comportamiento del varón, quien no fue informado a tiempo sobre la manera correcta de orientar su instinto viril. ¿No cree usted que debemos salvaguardar la moral y la felicidad de nuestros jóvenes?
Vivimos en los días de la «liberación» del sexo. Los conceptos imperantes acerca del tema han desatado la nueva corriente moral que impregna la sociedad moderna. Se acabaron los tabúes del pasado. Hoy expresamos con total naturalidad ideas y opiniones sobre el sexo, que ayer hubiéramos rotulado de prohibidas.
Y como resultado de esta nueva actitud, abundan los artículos y las publicaciones de corte popular que tratan diversos aspectos de la vida sexual. Hasta se recomienda la correcta educación sexual, a fin de orientar al niño y al adolescente sobre este importante capítulo de la anatomía y la fisiología humana.
Sin embargo, esta saludable apertura no siempre ha producido los efectos anhelados. Desafortunadamente, el mayor conocimiento y la mayor liberalidad acerca del tema, con frecuencia carente de un marco ético y moral, han favorecido un descontrol en la conducta y en las buenas costumbres. Nos alarma el aumento de las enfermedades venéreas, el SIDA, el divorcio, las madres solteras y otra suerte de males sociales resultantes de una liberación sexual mal entendida.
¿Cuál es la actitud correcta que el joven cristiano debe asumir frente a tal situación? ¿Cómo puede responder a las diarias tentaciones que se le presentan? ¿Qué camino debe seguir para seguir a Jesús?
Apreciaríamos conocer tu opinión sobre este tema. Considera escribir aquí tu comentario.