Marcos 3:22-30 

Los maestros de la ley que habían llegado de Jerusalén decían: «¡Está poseído por Beelzebú! Expulsa a los demonios por medio del príncipe de los demonios.» Entonces Jesús los llamó y les habló en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede mantenerse en pie. Y si una familia está dividida contra sí misma, esa familia no puede mantenerse en pie. Igualmente, si Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede mantenerse en pie, sino que ha llegado su fin. Ahora bien, nadie puede entrar en la casa de alguien fuerte y arrebatarle sus bienes a menos que primero lo ate. Sólo entonces podrá robar su casa. Les aseguro que todos los pecados y blasfemias se les perdonarán a todos por igual, excepto a quien blasfeme contra el Espíritu Santo. Éste no tendrá perdón jamás; es culpable de un pecado eterno.» Es que ellos habían dicho: «Tiene un espíritu maligno.»

Por Mike Feazell

«¡Pienso que he cometido el pecado imperdonable!» La voz del joven en el otro lado del teléfono era frenética. Yo trataba de quitarme el sueño frotando mis ojos sentado en mi cama. «¿Por qué dice eso?» le pregunté. «Yo lo hice de nuevo, «gimió. «Y después de haberme arrepentido profundamente. Pienso que nunca podré superarlo. Pienso que estoy perdido. Siento un miedo horrible».

No era la primera vez que habíamos tenido esta conversación. El forcejeo persistente de este hombre con el pecado lo había llevado a creer que estaba bajo la maldición de Dios. Si su arrepentimiento hubiera sido verdaderamente sincero, razonó, entonces no repetiría el pecado en la vida. Por consiguiente, su arrepentimiento no debe de haber sido sincero, y ya que él no se había arrepentido con todo corazón, dedujo que no debe ser capaz de realizar un verdadero arrepentimiento.

Un día otro hombre se me acercó después del servicio de la iglesia. «Dr. Feazell”, me susurró. «No sé qué hacer, pienso que he cometido el “pecado imperdonable”. Hablemos sobre eso, le dije. –»¿Qué hizo usted?». Él miraba al suelo y contestó: –»Maldije al Espíritu Santo». –»¿Cómo hizo eso?» Le pregunté. –Yo dije “Maldito sea el Espíritu Santo”. –»¿Por qué?» –»Yo no sé. Estaba leyendo el verso dónde Jesús dijo que cualquiera que blasfemara en contra del Espíritu Santo nunca se perdonaría, y yo sentí esta compulsión loca de hacerlo. Ahora temo la muerte.»

Yo he oído muchas explicaciones extrañas del pecado imperdonable durante los años, he hablado a muchas personas que temen que ellos lo podrían haber cometido. Pero permítanme entender algo, para aquellos que confían en Jesús, ningún pecado es imperdonable.

Cuando Jesús dijo, «Quienquiera que blasfema contra el Espíritu Santo nunca será perdonado; es culpable de un pecado eterno», él estaba describiendo una actitud específica y estado de mente que por la naturaleza no es verdad y nunca puede ser verdad de aquellos que confían en Él.

Marcos explica, «Él dijo esto, porque ellos estaban diciendo; “Tiene un espíritu maligno”, los maestros de la ley se habían negado a reconocer deliberadamente que las obras de bondad y misericordia que Jesús estaba desplegando entre las personas eran de Dios. Debido a su propio celo, ellos habían rechazado el testimonio pleno del Espíritu Santo que Jesús fue enviado por Dios y estaba haciendo las obras de Dios. Ellos se cegaron al propio testimonio de Dios a través del Espíritu, que Jesús había venido en su nombre para vencer a Satanás, destruyendo sus malas obras y perdonando los pecados.

Dios envió el Espíritu al mundo llevando como testigo a Jesucristo, el único nombre bajo el cielo por quien los seres humanos pueden ser perdonados y ser salvos. Rechazar a ese testigo, despreciar lo que Dios ha hecho para generar el perdón de los pecados, es rechazar el propio perdón. ¿Cómo puede una persona ser perdonada si niega aceptar el perdón? ¿Cómo los pecados de una persona pueden perdonarse si rechaza al perdonador de pecados?

¿Usted está preocupado de que podría haber comprometido el pecado imperdonable? El mismo hecho que usted está angustiado sobre eso es una prueba positiva que no lo ha cometido. El pecado imperdonable sólo es imperdonable porque es pecado negar que Jesús vino para que sea usted perdonado. Es el Espíritu Santo quien nos lleva a Jesucristo. La blasfemia que Jesús se refiere en este pasaje, es el rechazo del testigo del Espíritu como el Hijo de Dios y Salvador del mundo.

Así que relájese. Confíe en Jesús, y descanse seguro en él. Él perdona todos los pecados de cada uno, incluso pecados repetidos y pecados compulsivos. Y él nos enseña a través del Espíritu Santo, quien es nuestro testigo, a renunciar al pecado y vivir correctamente en él. Recuerde esto: Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores. Para aquellos que vienen a él, ningún pecado es imperdonable.

Para reflexionar:
¿Qué pecado teme que Dios no podría perdonarle? ¿Ha hablado con Él sobre eso?


El Pecado Imperdonable

  1. ¿Cuál es el pecado imperdonable?
  2. ¿Has cometido el pecado imperdonable?
  3. ¡Pienso que he cometido el pecado imperdonable! - Una lección sobre la condenación
  4. ¿Cuál es la blasfemia contra el Espíritu Santo?
  5. ¿Hay un pecado que Dios no perdona?

Pienso que he cometido el pecado imperdonable

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