Por Pedro Rufián

Esperanza escuchaba a su oncólogo con atención mientras Andrés trataba de contestarle a la pregunta “¿Por qué a mí?”, que ella le había hecho como pastor y amigo, más que como doctor.

Cuando nos llega una enfermedad imprevisible, como un cáncer, que era el caso de Esperanza, la realidad de la vulnerabilidad de nuestras vidas se muestra incuestionable como una bofetada. En esa situación la mayoría de las personas se preguntan: “¿Por qué a mí?”.

Sabiendo que un ejemplo concreto vale más que mil palabras, el doctor le dijo a su paciente: “Esperanza, supongo que conocerás la historia de José que se registra en el primer libro de la Biblia, Génesis, desde el capítulo 37 al 50. Tú puedes leerla.

Que José fuese el hijo favorito de su padre, era algo insoportable para sus diez hermanos mayores. Había tenido un sueño que le dio gran confianza. Fue esa confianza, fortalecida en el crisol del dolor humano, combinada con su relación personal con Dios lo que permitió a José sobrevivir y florecer donde la mayoría de nosotros habríamos dicho lo que tú te estás preguntando: ‘¿Por qué me está pasando esto a mí?’.

La envidia llevó a sus hermanos a venderle a unos mercaderes, que a su vez lo vendieron como esclavo a un potentado egipcio. Y por si no fue una dolorosa experiencia, la esposa de su amo se encaprichó de él y lo sedujo. Cuando José se dio cuenta de la trampa, huyó de ella, quien gritó a los otros siervos, acusando a José de haber tratado de abusar de ella. El joven acabó en prisión por huir de la tentación haciendo la voluntad de Dios y por ser fiel a su dueño.

Lo imprevisible había llegado a su vida. Estaba sufriendo bajo circunstancias más allá de su control, en prisión por un delito que no había cometido.

Aun en aquellas circunstancias, Dios le da su favor y es colocado como supervisor de todos los presos. El panadero y el copero del Faraón dan con sus huesos en la prisión, donde tienen un sueño que los sobrecoge al no saber su significado. Dios le da a José el poder para interpretarlos: El copero sería restituido a su posición, sin embargo, el panadero sería colgado.

José le pidió al copero que, cuando estuviese de nuevo delante de Faraón, se acordarse e intercediese por él. ¿Qué crees que sucedió con la promesa que le hizo el copero? Se olvidó totalmente de ella nada menos que durante dos años.

Es posible, Esperanza, que tú misma hayas sufrido el dolor del incumplimiento de una promesa. En cualquier encrucijada imprevisible de dolor, de injusticia o de pérdida, tú, como psicóloga, sabes que es lógico y normal que nos preguntemos: ‘¿Por qué a mí?’. Y tengo que decirte que no es una pregunta a la que se pueda responder fácilmente.

Sin embargo, algo interesante que uno descubre al leer la historia de la vida de José es que no pasó mucho tiempo preguntándose: ‘¿Por qué?’, o ‘¿Por qué Señor?’, o al menos la Biblia no lo recoge. Lo más probable es que José, como cualquier otro ser humano, cayera en momentos de desespero al verse sitiado por las vicisitudes adversas.

Pero lo que la Palabra de Dios sí nos dice es que, en lugar de hundirse en la desconsoladora e inmovilizante pregunta: ‘¿Por qué a mí?’, a pesar de sus circunstancias y su dolor, a menudo, se aferró a una actitud diferente preguntándose en su lugar: ‘¿Qué debo de hacer ahora?’. Eso le permitió dar la vuelta a muchas de las situaciones negativas con las que se encontró. A pesar de los desafíos que le rodearon, fue su positiva respuesta a los mismos lo que le permitió transformar cada situación en su vida en un paso al frente en lugar de uno atrás.

Esperanza, siento decirte que el siguiente paciente está esperándome. Si te sientes mal no dudes en llamarme. En dos semanas a esta misma hora te aplicaremos la siguiente sesión de quimioterapia, y podremos seguir viendo con que actitud José hizo frente a las adversidades. Pero si sientes la necesidad de hablar conmigo puedes llamarme y nos podríamos ver una tarde después de mi trabajo”. El doctor le dio un abrazo tímido y la despidió.

Continuará…

Escribe tu comentario:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.