Si usted no tiene control de su vida o de su tiempo otra persona vendrá a controlar su vida y a controlar su tiempo. Esto es cierto.  Es bueno que analicemos lo que hacemos y lo que somos.  ¿Qué propósito tiene su vida?  ¿Qué pensamientos actúan en su mente?  ¿En qué emplea su tiempo?  ¿En qué gasta su dinero?  ¿En qué esta tan ocupada?.  La respuesta a estas preguntas señalan  cuál es su prioridad.
¿Qué es una prioridad?  Prioridad es algo que tiene una posición de privilegio en su vida.  Algo a lo que le da  preferencia.  Algo a lo que le dedica su atención, en lo que se enfoca y por lo tanto le dedica su tiempo, su energía, sus recursos; todo esto es porque le produce satisfacción.
Veamos un ejemplo que nos ilustra esto:  ¿Cuál es la prioridad de un niño? .  ¿En qué ocupa el tiempo un niño?  ¡En jugar!  ¿Cuál es su preocupación?  ¡El juego!.  ¿Si le damos dinero en qué lo gasta?  En juguetes.  ¿En qué gasta su energía?  En el juego.  Así concluimos que la prioridad de un niño es jugar.
Igual nosotras podemos mirar cuáles son nuestras prioridades al analizar lo que estamos haciendo diariamente.
¿En qué esta gastando su tiempo y cómo lo esta  aprovechando? ¿En qué esta gastando su dinero, estoy gastando más de lo que gano?  ¿En qué gasta sus energías, a qué le esta poniendo toda su atención?  ¿Estoy segura cuál es mi papel como mujer y lo estoy ejerciendo?
La prioridad más importante es nuestra relación con Dios, esto es lo primero ya que todo lo demás que hagamos depende de cuán verdadera y firme es nuestra relación con nuestro Creador.  En la medida en que estemos dándole tiempo a Dios, a conocer de su amor, de su Palabra ,  podremos dar lo mejor de nosotras. ¿Cuánto tiempo dedico a la oración diaria y al estudio de la Biblia?  Allí es donde nos estamos relacionando con Dios y lo estamos conociendo, también estamos recibiendo de su fortaleza para podernos relacionar con nuestros familiares, nuestros amigos y nuestro prójimo.
El segundo lugar de nuestras prioridades lo ocupa la familia.  Nuestro esposo y nuestros hijos.  Nuestros padres y hermanos.  ¿Cuánto tiempo le estoy dedicando a mi familia?  ¿Realmente conozco las necesidades de mis hijos y de mi esposo?  Muchas dificultades que tenemos en los hogares es porque no conocemos verdaderamente las necesidades de nuestro esposo y de nuestros hijos.
En el libro titulado “La aventura de ser esposa” de Ruth de Peale, le dedican todo un capítulo a  cómo  estudiar y conocer a su hombre.  Se nos dice que debemos estudiarlo como si fuera un animal raro, extraño y fascinador.   Para conocer sus gustos, lo que le molesta, sus puntos fuertes, sus debilidades y sus necesidades físicas como hombre. Para poder vivir felizmente con alguien hay que conocerlo y para conocerlo tenemos que estudiarlo.  Igual es con nuestro hijos.  Debemos conocerlos.  Conocer sus gustos, sus talentos y ayudarlos a que los desarrollen.
El ser realmente efectivas en nuestro hogar depende directamente de cómo está nuestra relación con Dios, de nuestra primer prioridad.
En tercer lugar de prioridades encontramos la iglesia.   El lugar donde tenemos una comunidad para alabar a Dios y servir a los demás, consolando, acompañando, visitando al enfermo y al afligido.
Si tenemos las prioridades en orden, no tendremos problemas con estarle quitando tiempo a Dios, ni tiempo a la familia, ni tiempo a la iglesia porque todo tiene su lugar.  Primero Dios, luego nuestra familia y tercero la Iglesia.  De ahí en adelante viene todo lo demás.
Paulina de Barrero

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