Lo Que Dios Está Buscando

Bueno, en realidad Dios no está buscando nada en el sentido común de la palabra porque Dios es omnipresente y Él sabe dónde está todo y donde estamos todos. Pero ante lo que uno percibe, y de acuerdo a lo que Dios nos dice en su Palabra, Dios está buscando de muchas maneras entre nosotros. Y se puede escribir un artículo completo o dar un sermón completo de cada uno de los puntos que doy abajo pero también veo provechoso presentarlos juntos de manera breve.

Adoradores

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores BUSCA que le adoren. (Juan 4:23)

¿Por qué busca Dios adoradores? Alguien pudiera decir que es opresivo y vanidoso como otros “dioses” (“¡Exige que lo adoren!”). Pero no, el Dios que se revela a sí mismo en su Palabra es diferente: Él sabe, y espera que nosotros lo comprendamos, que adorarle ES BUENO PARA NOSOTROS, es el camino a una vida plena de bendición – no sin problemas, no sin sufrimiento, pero en la que TODO (lo bueno y lo malo que nos pase) se disfruta o se sobrelleva bajo una perspectiva diferente.

Al inspirarnos el Padre por medio de su Espíritu Santo a acercarnos a Jesucristo para que en Jesucristo conozcamos y adoremos al Padre, llegamos a experimentar la vida misma del Dios Trino, y vamos por la vida sabiendo quien es nuestro Padre amoroso, sabiendo quien es nuestro más fiel amigo, hermano mayor y Señor (Jesucristo), y sabiendo que el Espíritu Santo nos llena y nos rodea, y que en dicho Espíritu está la presencia del Padre y del Hijo. Por eso nuestra adoración es nuestra respuesta a su maravilloso amor.

Esa adoración es algo parecido a lo que un perro expresa hacia su amo: Cuando te mira con la boca abierta y con la lengua de fuera, y con esa sonrisa de perro tan peculiar, y con esos ojos que sin palabras parecen decir “te adoro”, es evidente que el perro disfruta la compañía de su amo. Y no es coincidencia que su amo también disfrute enormemente la compañía de su perro, ¡y hasta se toma selfies con su adorada mascota!

¿Acaso hay mayor bendición para un perro (o para cualquier otra mascota) que tener un amo que lo ame con todo su corazón? ¿Qué perro no adora a un amo así? Así, tampoco hay mayor bendición para el ser humano que conocer y adorar al Dios que le ama con todo su corazón. Y Dios lo disfruta igualmente.

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es NECESARIO que adoren. (Juan 4:24)

Sí, Dios sabe que adorarle ES NECESARIO para que nosotros podamos disfrutar la bendición de vivir en Él, y por eso BUSCA que le adoremos… ¡es por su inmenso amor por nosotros!

Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide de ti Él: solamente practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios. (Miqueas 6:8).

Ovejas perdidas

Y una cosa lleva a la otra: Si no conocemos a Dios, si no lo adoramos “en espíritu y en verdad” ¡entonces somos como ovejas perdidas! Y Dios nos busca.

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y VA EN BUSCA de la descarriada? Y si sucede que la halla, en verdad les digo que se regocija más por ésta que por las noventa y nueve que no se han descarriado. Así, no es la voluntad del Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos. (Mat 18:12-14)

Una oveja perdida es aquella que no tiene a la vista a su pastor. Jesucristo es el Buen Pastor que “su vida da por las ovejas”, y NOS BUSCA hasta encontrarnos, y nos atrae hacia Él, nos cura y nos fortalece: BUSCARÉ la perdida, haré volver la descarriada, vendaré la herida (“perniquebrada”) y fortaleceré la enferma (Ezequiel 34:16). Y nos lleva al Padre: Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. (Juan 17:3)

Enfermos y pecadores

Y sucedió que estando Jesús sentado a la mesa en casa de Leví (Mateo), muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban comiendo con Jesús y sus discípulos; porque había muchos de ellos que lo seguían. Cuando los escribas y los fariseos vieron que Él comía con pecadores y recaudadores de impuestos, decían a sus discípulos: “¿Por qué Él come y bebe con recaudadores de impuestos y pecadores?” Al oír esto, Jesús les dijo: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están ENFERMOS; no he venido a llamar a justos, sino a PECADORES”. (Marcos 2:15-17)

Poco a poco vamos viendo el panorama completo: Cristo sabe que el que se siente perdido, necesitado, débil, impotente, confundido, aprisionado… es alguien que tiene más posibilidades de atender Su llamado. El que se siente (ante Dios) satisfecho por lo que es y por lo que hace (o sea, por su desempeño personal como cristiano) difícilmente va a abrir su corazón en profunda humildad y en adoración espiritual ante su Sanador. Y no es que Dios dependa de las posibilidades porque Él mismo es quien “da el querer como el hacer”. Pero aquellos escribas y fariseos que lo criticaron no habían recibido todavía la capacidad de ver la verdad, así que Cristo les habló a partir de lo que ellos creían: Que ellos eran justos y que los que comían con Jesús eran pecadores. Pero no podían ver que ellos también eran tan pecadores como los que comían con Jesús, por eso la búsqueda de Jesús no podía prosperar en ellos. Pero Él sigue buscando.

Pobres, presos, ciegos y oprimidos

El espíritu del señor esta sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los POBRES. me ha enviado para proclamar libertad a los CAUTIVOS, y la recuperación de la vista a los CIEGOS; para poner en libertad a los OPRIMIDOS. (Lucas 4:18)

Debe ser terrible estar restringido tras las rejas de una prisión; el solo pensarlo me causa angustia. Y es lamentable que la mayoría de los presos, si salieran de la cárcel seguirían cautivos de sus pasiones negativas. De hecho, quienes vivimos “libres” muchas veces caemos presos de nuestras propias pasiones o de nuestros afanes. Entendiendo esto vemos que Jesucristo no se refería primeramente a lo físico sino a lo espiritual; así que en el pasaje de arriba encontramos el mismo enfoque de la búsqueda de Dios: Que Él está buscando a los que sienten una intensa necesidad del verdadero alimento espiritual, tienen hambre y sed de “algo”, son pobres. Y sus pasiones negativas los tienen cautivos, y no pueden liberarse porque no pueden ver la verdad que los liberaría, y viven oprimidos por las consecuencias de vivir en esa condición, y pueden estar más dispuestos a escuchar que aquellos que lo tienen todo (o al menos eso creen).

Por eso Cristo les dice (por medio de algo que los angustie, por medio de alguien que les ayude, por medio de alguna predicación, por medio de una plática con un “extraño”, por medio de algo que vean en la televisión o en Internet – ¡Dios tiene infinidad de medios para que lo encontremos!): Vengan a mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar (Mat 11:28).

Y repito, Dios nos dice en su Palabra que Él nos está buscando, pero es una forma de describirnos la intensidad de su amor (un amor que busca), porque la realidad es que hace mucho que nos encontró, ¡“antes de la fundación del mundo”! (Efesios 1:4), nunca nos perdió de vista (nosotros nos descarriamos como la proverbial oveja perdida), y lo que busca es que respondamos a su llamado, a su Palabra, a su gracia, a su amor incondicional, y que lo encontremos nosotros a Él – que nos demos cuenta que no está lejos sino muy, muy cerca… Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. (Apocalipsis 3:20).

Si tú ya has tenido ese encuentro decisivo con Jesucristo, y Él ya te ha dado a conocer al Padre, entonces estarás disfrutando tu relación personal con ambos por la presencia del Espíritu Santo en ti.

Si no has tenido ese encuentro, pero seguiste leyendo hasta aquí, es mi oración que este mensaje sea un medio que el Padre use para que su Espíritu Santo te lleve a Jesucristo, quien espera de todo corazón que respondas a su llamado, que aceptes su gracia incondicional y que empieces a disfrutar de la vida misma del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.  †


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Wilfrido Gonzalez

Acerca de Wilfrido Gonzalez

Wilfrido González vive en Tijuana, México, es pastor asistente de las congregaciones de la Comunión de Gracia Internacional en Mexicali y Tijuana, México.

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