Aquella vez que te sientas importante,

Aquella vez que tu ego esté en flor,

Aquella vez que tomes como un hecho

Que de los reunidos eres la mejor.


Aquella vez que pienses que tu ida

Un hueco irremediable dejará,

Sigue estas simples instrucciones

Y verás si no te humillarás.


Toma un balde y llénalo con agua

Introduce tu mano hasta el final.

El hueco que queda al sacarla

Indicará cuánto te han de extrañar.


Salpícala cuanto quieras al meterla,

Revuelve a su gusto hasta cansar,

Pero para; y encontrarás en un minuto

Que ni rastros quedarán de tu agitar.


La moraleja de este risueño ejemplo

Es que actuar de lo mejor es loable.

Ten orgullo de ti misma, pero recuerda:

No existe la mujer indispensable.


Autor Anónimo

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