La Espera Expectante

3 de diciembre de 2017

Primer Domingo de Adviento

Lecturas de las Escrituras:

Isaías 64:1-9;

Salmo 80:1-7,17-19;

1 Corintios 1:3-9;

Marcos 13:24-37

Por Michelle Fleming

Texto: 1 Cor. 1:3-9

Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia de Dios que les fue dada en Cristo Jesús. Porque en todo ustedes fueron enriquecidos en Él, en toda palabra y en todo conocimiento, así como el testimonio acerca de Cristo (el Mesías) fue confirmado en ustedes; de manera que nada les falta en ningún don, esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo. Él también los confirmará hasta el fin, para que sean sin culpa en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por medio de quien fueron llamados a la comunión con Su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. (1 Corintios 1:3-9 NBLH)

Hoy empieza el tiempo de Adviento, que comienza un nuevo año de celebración en el calendario cristiano de adoración. El Adviento es un tiempo de celebración y anticipación ya que celebra las tres “venidas” de Jesús (la palabra “adviento” significa “venida“). Estas venidas se celebran tradicionalmente durante la temporada de Adviento en orden inverso:

  1. El Adviento termina con la celebración de la primera venida de Jesús a través de la Encarnación, que cumplió el pacto eterno del Padre de atraer a la humanidad hacia sí mismo. Eso lleva a la celebración del nacimiento de Jesús en Navidad.
  2. En la parte media del Adviento, celebramos la venida presente de Jesús, a través del Espíritu Santo, para habitar con nosotros y en nosotros.
  3. Entonces, al principio del Adviento, el enfoque se centra en lo que a menudo se conoce como la segunda venida de Jesús: el tiempo futuro, en que nuestro Señor volverá a la tierra corpóreamente para establecer la plenitud del reino de Dios en la tierra y, por lo tanto, para arreglar todo en el mundo. Esta es la venida de Jesús en la que nos enfocamos hoy, el primer domingo de Adviento.

El punto que quiero comentar hoy es que el Adviento incluye la espera expectante: esperar el regreso de Cristo; entrenar nuestros corazones y mentes para anhelar esa esperanza última. Karl Barth lo dijo así:

Las promesas incumplidas y cumplidas están relacionadas entre sí, así como el atardecer y el amanecer. Ambas son promesa y de hecho la misma promesa. Si en algún lugar, entonces es precisamente a la luz de la venida de Cristo que la fe se ha convertido en fe de Adviento, la expectativa de la futura revelación. Pero la fe sabe a quién y a qué está esperando. Es fe cumplida porque se aferra a la promesa cumplida.

La promesa del pacto del Padre de enviar un Mesías para el pueblo de Israel es la misma que la iglesia se aferra ahora: la venida futura de Jesucristo para establecer la plenitud del reino de Dios en la tierra. Y así el Adviento, que celebra la realidad de que Jesús ha venido y viene ahora, también mira adelante con anticipación, cimentada en la esperanza de que Jesús vendrá de nuevo.

La ventaja de la espera

La prisa hacia las celebraciones de Navidad puede hacernos pasar por alto la gran ventaja espiritual de esperar. En nuestra cultura orientada a los resultados, la espera no tiene mucho valor. De hecho, a menudo se considera que esperar es negativo. Tendemos a creer que el producto es mucho más importante que el proceso. Pero en la economía de Dios, esperar es de gran valor, porque nos ayuda a entender dónde está nuestra esperanza; nos ayuda a mostrarnos a lo que estamos orientando nuestras vidas.

La lectura de hoy en 1 Corintios nos recuerda que el Adviento no se trata sólo de celebrar la primera venida de Cristo, sino también de esperar su regreso:

…esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo. Él también los confirmará hasta el fin, para que sean sin culpa en el día de nuestro Señor Jesucristo. (1 Corintios 1:7)

Nótese que esta no es una espera nerviosa y llena de preocupaciones, tratando de ganar nuestro camino hacia el reino. En vez de eso, es una espera llena de esperanzas y excitante expectativa. Pablo anima a los Corintios señalando que ellos ya han recibido los dones que necesitan para sostenerlos hasta que Cristo regrese. Este pasaje lleno de gracia es un recordatorio de que, a través de Jesús, ya estamos incluidos en la vida y el amor de Dios y por lo tanto ya estamos experimentando su reino y reinado.

Mientras esperamos su regreso y la plenitud de su reino, experimentamos la desnuda vulnerabilidad de la confianza. No importa lo disciplinados, organizados y orantes que seamos, nunca superamos la invitación de Dios a esperar. La curva de aprendizaje a través de esta espera dura toda la vida.

El Adviento es el tiempo para seguir aprendiendo y practicando la disciplina de la espera que nos desafía a todos. Es una oportunidad para ver el buen fruto que produce en nuestras vidas esperar con paciencia y esperanza.

Los peligros y RIESGOS de esperar mal

En y a través de Jesús, tenemos toda bendición espiritual necesaria para poder esperar bien su regreso, pues nuestra única esperanza verdadera, es la plenitud de su reino aquí en la tierra como en el cielo. Desgraciadamente, en los versículos que siguen a nuestra lectura, Pablo reprende a los Corintios por no esperar bien -para comparar y así pelear por sus propios reinos pequeños (1 Corintios 1:10-16), en vez de orientar su esperanza e identidad en Jesús y su reino. Su pelea era una negación de la realidad de la vida rica que es nuestra en Cristo mientras esperamos su regreso final.

Nosotros somos propensos a las mismas trampas que sufrieron los corintios. Tendemos a enfocarnos en el mundo “que es” más que en el que está por venir, construimos rutinas y horarios, confiando en los sistemas de este mundo, más que apoyándonos en la persona de Jesús. Debido a un enfoque en el mundo, nos sacudimos cuando vemos que ocurren eventos que están tan desconectados de lo que fuimos creados; eventos como desastres naturales, divisiones, violencia sin sentido, la lista continúa y continúa, dándonos razones para perder la esperanza. El Adviento nos recuerda que nuestra esperanza última no está en este mundo.

Una espera activa y llena de esperanza

Esperando el regreso de Jesús, tenemos esperanza a pesar del caos y la confusión del mundo caído que nos rodea. Jesús no nos deja solos: por el Espíritu Santo trae consuelo y consejo, ayudándonos a esperar con esperanza. Saber a quién y por qué esperamos, nuestra espera durante el Adviento, y siempre, no es pasiva. En vez de eso, es activa y expectante. Se nos recuerda que no estamos buscando un rey o reino propio -nuestro Rey ha venido, y nos invita a ayudarnos a construir su reino mientras esperamos su regreso en gloria.

Cuando Jesús vino por primera vez a la tierra, vivió como completamente humano -en la belleza y ruptura de las relaciones, las tentaciones y luchas que todos tenemos. Cuando murió en nuestro lugar, no lo hizo teóricamente. Él te conocía por tu nombre, en cada momento del día a día, no tu sueño o vida ideal, sino la vida real que estás viviendo.

¿Qué pasaría si viviéramos de la verdad de que Jesús ha redimido los grandes y pequeños momentos de nuestras vidas, uniendo intencionalmente su continuo rescate y redención del mundo entero? En nuestra activa espera en este tiempo de Adviento, vivamos la vida justa y correcta que Jesús vino y murió para darnos. Cada uno de nosotros tiene un llamado específico, y por eso nuestra participación en el amor y la vida de Jesús puede parecer un poco diferente para cada uno de nosotros, pero aquí hay algunas maneras en que, como Jesús, empoderados por el Espíritu, podemos entrar en el caos y confusión del mundo que nos rodea y traer la paz:

  1. Llevar la reconciliación a nuestras relaciones al ser los primeros en disculparse con nuestros cónyuges, compañeros de trabajo, hijos o amigos cuando hay algún daño en la relación.
  2. Preguntar acerca de lo que nos sucedió y luego escuchar profundamente la respuesta con una experiencia o visión del mundo diferente a la nuestra -compartir nuestra propia historia sólo si se nos pide que lo hagamos.
  3. Descansando en la abundancia de la economía de Dios, bendiciendo a alguien que tiene tiempo limitado, mala salud, o pocos recursos financieros, satisfaciendo una necesidad que tienen durante este tiempo de Adviento-Navidad.

Les animo esta semana a considerar en oración cómo están siendo llamados a esperar activamente y con expectación durante este tiempo de Adviento.

Conclusión

Al terminar nuestro tiempo hoy, mantengámonos unidos como un símbolo de nuestra espera activa, y leamos, oremos y declaremos juntos algunas palabras de esperanza. †


LECTURA RESPONSORIAL

[Líder] Señor, despierta nuestros corazones mientras nos preparamos para la venida de tu Hijo unigénito.

[Todos] Esperaremos. Esperamos con esperanza expectante. En un mundo que a menudo parece desesperanzador, esperamos en anticipación de la esperanza que sólo tú puedes traer.

[Líder] Desde tiempos pasados, nadie ha oído, ningún oído ha percibido, ningún ojo ha visto a otro Dios aparte de ti que trabaja para los que lo esperan.

[Todos] Esperamos con esperanza expectante. Ven, desde hace mucho te esperamos Jesús.

[Líder] El pueblo que andaba en tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que vivían en una tierra tan oscura como la muerte, ha amanecido una luz.

[Todos] Oh Dios, regocijándonos, recordamos la promesa de tu Hijo. Que Cristo nuestro Salvador traiga luz a las tinieblas de nuestro mundo, y a nosotros, mientras esperamos su venida. Lo pedimos a través de la esperanza que tenemos en Cristo nuestro Señor. Amén.


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