Jesucristo y el Sábado

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PREGUNTA: Jesús observó el sábado (Lucas 4:16). ¿Estaba él enseñándonos cómo observar el sábado apropiadamente para que pudiéramos seguir su ejemplo (1 Juan 2:6)?

RESPUESTA: Sí, Jesús guardó el sábado. Guardó todas las leyes judías, porque nació bajo la ley y la guardó perfectamente (Gálatas 4:4; Hebreos 4:15). Sacrificó corderos para la Pascua, diezmó para los levitas, le dijo a los que habían sido limpiados que llevaran la ofrenda ordenada por Moisés (Mateo 8:4) y observó Hanukkah (La fiesta de la Dedicación – Juan 10:22). Él debió haber usado hilos azules en su vestuario (Números 15:38) y hecho muchas otras cosas que los cristianos no tienen que imitar. Cuando consideramos el ejemplo que él dejó, debemos recordar el contexto histórico. Jesús vivió sin pecar bajo los requisitos del antiguo pacto. (Hebreos 4:15): Nació bajo la ley, mientras el antiguo pacto estaba todavía vigente (Gálatas 4:4).

¿Qué clase de ejemplo estableció Jesús en el sábado? Constantemente criticó a personas que tenían reglas acerca de lo que se podía hacer y lo que no se podía hacer en el sábado. Él siempre enseñó más libertad, nunca alguna restricción. Aunque le dijo a la gente que fueran muy estrictos acerca de algunas leyes (Mateo 5:21, 28, etc.), siempre fue liberal acerca del sábado.

Jesús siempre comparó al sábado con las leyes ceremoniales, no con las leyes morales. Cuando sus discípulos estaban recogiendo granos, usó el ejemplo del pan de la presencia y el trabajo de los sacerdotes en el templo (Mateo 12:3-6). Esos rituales eran tan importantes como el sábado. Él dijo que la circuncisión podía hacerse en el sábado (Juan 7:22), lo cual indica que la circuncisión es una ley más importante que el sábado. El sábado es una ley ritual – dice que una conducta que es perfectamente buena en un día, está prohibida en otro, simplemente porque la tierra ha rotado. Pero lo verdaderamente moral no cambia de un día de la semana a otro. Cuando las leyes rituales llegaron a ser obsoletas por la muerte de Cristo, no debía ser una sorpresa que el rito del sábado también llegase a ser obsoleto.

Jesús dijo que las tareas cotidianas podían ser hechas en el sábado (Lucas 13:15). En una emergencia, aun trabajo fuerte podía ser hecho (Lucas 14:5). Él le dijo a un hombre que había sido sanado por él que cargara su lecho, aunque no había prisa alguna (Juan 5:8). Hasta usó la palabra “trabajar” para describir su actividad (v. 17). Muchos cristianos siguen éste ejemplo. Ellos recuerdan que Jesús consistentemente criticaba las reglas de los fariseos sobre el sábado y que él lo trató como una ley ritual.

Debido al contexto histórico de Jesús, los cristianos deben tener cuidado al usar su ejemplo en circunstancias culturales específicas. No tenemos que seguir sus costumbres, por ejemplo, de ir a las sinagogas.

Jesús nunca le dijo a nadie que observara el sábado. Aunque se mencionan varias cosas que él hizo en el sábado, nunca se nos ha dicho que él reposó en este día. De acuerdo con los Evangelios, cuando él hizo algo y enseñó en el sábado, él fue consistentemente liberal.

Examinemos los Evangelios para ver qué fue lo que sus escritores fueron inspirados a preservar acerca de las enseñanzas de Jesús con respecto al sábado.

Mateo 12:1-12: “En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo”.

Sabemos que Jesús no pecó. Él no quebrantó el sábado, y probablemente tampoco permitió que sus discípulos quebrantaran el sábado. Tenemos que concluir que los fariseos estaban equivocados. Sin embargo, Éxodo 16:29 les decía a los israelitas que se quedaran dentro de sus tiendas en el sábado y que no salieran a recoger su alimento del suelo. Éxodo 34:21 dice que el descanso del sábado tenía también aplicación durante la temporada de la cosecha.

Los fariseos podían respaldar por medio de escrituras el prohibir que se arrancaran espigas de trigo durante el sábado. Pero su rigor era excesivo; no se suponía que las reglas del antiguo pacto fueran una prohibición general de toda actividad. Mas Jesús no trató de demostrar que sus discípulos se estaban sometiendo a la ley bíblica y violando sólo la tradición farisaica. Por el contrario, Jesús utilizó las Escrituras para mostrar que la misma ley bíblica puede en ocasiones ponerse a un lado.

Los fariseos no estaban interpretando las Escrituras de una manera apropiada. Jesús subrayó esto al mencionar el ejemplo de David: “¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?” (vers. 3-4).

La ley dice que el pan de la proposición era santo y que no se debía comer. Pero aun así, David se lo comió y se le consideró inocente. No era permitido de acuerdo con la letra de la ley [1] y, sin embargo, fue permitido en el propósito de la ley espiritual de Dios. Jesús aquí hace hincapié en el hecho de que la letra de la ley no es una guía confiable para la santidad en lo que respecta al sábado. Las personas deben ser juzgadas en el corazón, no por las acciones superficiales.

Jesús dio otro ejemplo en los versículos 5-6: “¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí”. Jesús dice que los sacerdotes “profanan” el día sábado. De acuerdo con la letra de la ley del sábado, están haciendo algo que no es legal. Sin embargo, su trabajo se permitió debido a que era el trabajo del templo. El templo era más importante que el sábado. [2] El templo y sus ritos sacrificatorios eran más importantes que el sábado, por tanto, lo reemplazaban.

Sin embargo, Jesús es más importante que el templo y sus sacrificios. La conclusión lógica es que él también es  más importante que el sábado. Aun antes de su muerte y resurrección, él era más importante que el sábado. [3]
En lugar de los fariseos preocuparse acerca de una actividad insignificante en un día santo, deberían haberse preocupado por la manera como estaban tratando al Santo de Israel, quien estaba en su presencia. Deberían haberlo adorado en lugar de estar mirando lugares santos del antiguo pacto y en lugar de estar usando tiempos santos del antiguo pacto para juzgar al Dador de esos tiempos. El sábado era santo sólo porque Dios lo había designado como santo, y aquí estaba Dios mismo. ¡Deberían haber aceptado sin interrogaciones lo que él hacía, y deberían haber seguido su ejemplo!

Después, Jesús resumió su argumento acerca del sábado y acerca de su propia identidad: “Ustedes no han entendido el significado de esta escritura: ‘Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios’. Si lo hubieran entendido, no condenarían a quienes no han cometido ninguna falta. Pues bien, el Hijo del hombre tiene autoridad sobre el día de reposo” (vers. 7-8, Versión Popular).

Jesús les está diciendo a los fariseos que el amor por los humanos es más importante que la observancia de ritos de adoración. El pan consagrado se le puede dar a personas comunes cuando tienen hambre. Si los fariseos hubieran entendido la intención de la ley, no hubieran estado criticando a los discípulos. Hubieran sido misericordiosos en lugar de haber estado juzgando.

Jesús termina la discusión reclamando ser el Señor del sábado, alguien que tenía mayor autoridad que la que tenía el sábado dado por Dios. Jesús no sólo aseguraba tener una comprensión más exacta de cómo debía guardarse el día, sino que aseguró ser más importante que el día mismo. Esta fue una declaración extraordinaria, por lo que no es sorpresa que algunos de los fariseos pensaron que blasfemaba y merecía morir (vers. 14).

La siguiente actividad de Jesús da una demostración práctica no sólo de su autoridad sobre el sábado, sino del uso apropiado de este día en el antiguo pacto. “Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle:  ¿Es lícito sanar en el día de reposo?” (vers. 9-10). Parece ser que los fariseos estaban tratando de atrapar a Jesús, confrontándolo a una situación para probarlo. La sanidad era uno de los tipos de trabajo que eran ilícitos. [4]

Sin embargo, Jesús nuevamente subrayó la hipocresía del enfoque de ellos. Rescatarían una oveja en el sábado (vers. 11); era aún de más importancia la oveja que descansar en el sábado, y a pesar de esto, eran tan estrictos que no permitían que las necesidades humanas, fueran éstas el hambre o la sanidad, se atendieran en el sábado. Sus reglas eran una distorsión terrible de lo que debía haber sido el sábado. “Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo” (vers. 12). Esto es lo que Jesús enseñó sobre el sábado. No estén preocupados en prohibir el trabajo, preocúpense más por hacer el bien. Por tanto, Jesús sanó al hombre y los fariseos querían matarlo a él. Ellos pensaron que el día santo era más importante que el que lo había hecho santo.

Marcos 1:21-22“Llegaron a Capernaum, y en el día de reposo Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. La gente se admiraba de cómo les enseñaba, porque lo hacía con plena autoridad y no como los maestros de la ley” (Versión Popular). Este versículo no nos dice mucho acerca del sábado, simplemente que Jesús enseñó en este día. Probablemente él enseñó en otros días de la semana, en otros lugares, pero este es el día en el cual podía enseñar en la sinagoga.

El pasaje dice que Jesús enseño con autoridad. También echó fuera a los demonios con autoridad (vers. 23-26), y las personas se maravillaron con su autoridad (vers. 27). Lucas 4:31-37 es un relato paralelo.

Marcos 2:23-3:6 es paralelo de Mateo 12:1-12. Marcos no incluye los comentarios acerca de las ovejas y la misericordia, pero hace hincapié en un punto similar al decir: “El día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo” (Marcos 2:27, Versión Popular).

Se han hecho ciertas afirmaciones sin fundamento con respecto al versículo 27. Notemos lo que dice y lo que no dice. Primero, dice que el sábado se hizo para el hombre. Fue dado para servir sus necesidades y para beneficiarlo. En realidad, todas las leyes de Dios, aun las leyes de los sacrificios, se dieron para el bienestar humano. Todas las leyes del antiguo pacto fueron creadas para guiar a la gente a Cristo. Se hicieron para beneficiar al hombre. Pero su valor ha sido eclipsado en Cristo. Dios nos ha dado algo mejor.

Jesús no dijo cuándo fue que el sábado empezó a existir. Nada en el contexto indica que Jesús estaba aludiendo a la semana de la creación. [5]  No podemos suponer que algo hecho para los humanos fue necesariamente creado inmediatamente después de que ellos lo fueron. Por ejemplo, podemos decir también que las fiestas santas fueron instituidas para el beneficio de los humanos, y que el rito de la circuncisión fue instituido para el beneficio humano. Cristo fue crucificado para nuestra salvación. Todo esto muestra que la palabra “para” no es suficientemente precisa para concluir, por medio de este versículo, cuándo se originó el sábado.

Además, Jesús no dijo que el sábado fue hecho para ambos, gentiles y judíos; no se encuentra en el contexto. Cuando Jesús usó la palabra “hombre” en Marcos 2:27, la estaba usando en un sentido general, sin ninguna referencia específica a los judíos o a los gentiles. La mayoría de los judíos del primer siglo no creían que los gentiles tenían que guardar el sábado, [6] y Jesús no estaba tratando esta cuestión. No debemos hacer preguntas que se encuentran fuera del contexto del pasaje. [7]

El versículo simplemente dice que el sábado se hizo para beneficiar a los humanos. No podemos suponer que fue hecho en la creación, ni que no ha sido sustituido por una bendición mejor en el nuevo pacto. Ya que el sábado fue hecho para el beneficio humano, el Hijo del hombre tiene autoridad sobre éste (vers. 28). Él es más importante que el sábado. Nuestra relación con Dios se basa en la fe en él, no en las instituciones del antiguo pacto.

En el próximo incidente de la sanidad en el sábado, el enfoque de Marcos nuevamente es un poco diferente al de Mateo. Impresiona particularmente la emoción de Jesús: “Jesús miró entonces con enojo a los que le rodeaban, y entristecido porque no querían entender” (Marcos 3:5, Versión Popular). Jesús estaba enojado por la hipocresía de los fariseos, quienes estaban mucho más preocupados por la santidad de un día que por el bienestar de los humanos. Realmente estaban más preocupados por sí mismos que por Dios, porque estaban dejando de hacer lo que Dios mismo hacía.

Lucas 4:15-30“Enseñaba en la sinagoga de cada lugar, y todos le alababan. Jesús fue a Nazaret, el pueblo donde se había criado. En el día de reposo entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se puso de pie para leer las Escrituras” (Versión Popular). Jesús enseñó en las sinagogas en los sábados. Si se considera el contexto histórico, no hay nada de raro en esto.

Lo más significativo es lo que Jesús enseñó: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a anunciar el año favorable del Señor” (vers. 18-19, Versión Popular).

Jesús usó el sábado, en su predicación y en sus milagros, para liberar a los pobres de su esclavitud. Su ministerio fue como el año de jubileo. Él predicó las buenas nuevas de que el favor del Señor estaba con las personas. Él le concedió la vista física a unos pocos, pero la vista espiritual a muchos. No liberó a nadie de la prisión física, pero liberó a muchos de la cautividad espiritual (al echar fuera a los demonios y al perdonar los pecados). Aunque muchos apreciaron su ministerio, muchos otros no lo apreciaron.

En Nazaret, la gente se sintió ofendida por lo que Jesús era. Reconocieron que él tenía sabiduría, y que podía hacer milagros, pero también lo consideraron un aldeano ordinario (Marcos 6:2-3). ¿Cómo podía un carpintero, el hijo de un carpintero, tener semejante autoridad?

No pudieron creer que Jesús era más que un hombre común y corriente, y Jesús dijo que esa era una situación típica: “Ningún profeta es bien recibido en su propia tierra” (Lucas 4:24, Versión Popular). Y después de recordarles que Dios con frecuencia envió sus profetas a quienes no eran israelitas, se enfurecieron y trataron de matarle (vers. 25-29).

Aunque estos incidentes ocurrieron en el sábado, hay muy poco aquí acerca del sábado en sí. Hay más acerca de quién es Jesús y de lo que predicó. Él predicó libertad y salvación.

Lucas 6:1-11—Este es el incidente del campo sembrado, paralelo a Mateo 12 y Marcos 2. El punto es el mismo: “El Hijo del hombre tiene autoridad sobre el día de reposo” (Lucas 6:5). Aunque aquí podríamos ver el hecho de que el Hijo del hombre es el que creó todas las cosas y el que trabajó con Moisés y, por tanto, el que hizo el sábado, los que le escuchaban probablemente no entendieron esto, ni parece que esa fue la intención.

Jesús simplemente quiso decir que él tiene autoridad sobre el día. Esto se demuestra por la sanidad que sigue en los tres relatos sinópticos. El milagro demostró no sólo el ministerio de liberación de Jesús, sino su autoridad sobre el sábado, puesto que él podía realizar tales milagros en el sábado.

Lucas 13:10-17—A diferencia de Mateo y Marcos, Lucas incluye dos incidentes más de sanidades en el sábado, y éstas nos proporcionan información adicional relacionada con la actitud de Jesús hacia este día. “Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. (vers. 10-13).

Al haber usado las palabras “eres libre” o “estás desatada”, Jesús estaba haciendo hincapié en la liberación en vez de la sanidad. Esto también le dio el contexto para la comparación que hizo poco después.

El jefe de la sinagoga (los fariseos se encargaban de la mayoría de las sinagogas), descontento con lo que había ocurrido, dijo que sanar era un trabajo que se podía hacer en los otros seis días y que no era apropiado hacerlo en el sábado (vers. 14). “Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?” (vers. 15-16).
Ya que los humanos son de más valor que los animales, y los animales pueden ser desatados en el sábado (una tarea ordinaria, diaria y común) entonces los seres humanos pueden ser también desatados en el sábado. Las reglas farisaicas acerca del sábado no se crearon para beneficio de los humanos. En su lugar, las reglas servían a las actitudes farisaicas. Éstos preferían ver a la mujer trabajar con su enfermedad en lugar de ver a alguien trabajar en la sanidad. Estaban imponiendo obligaciones innecesarias a la gente, y Jesús dijo que la gente debía ser “liberada” o “desatada” en el día sábado. Los lectores de Lucas pudieron haber extendido este principio aún un poco más de lo que pudo haber sido posible en el escenario palestino. [8]

Se hace un punto similar en el siguiente capítulo.

Lucas 14:1-6“Sucedió un día de reposo, que Jesús fue a comer a casa de un jefe fariseo, y otros fariseos lo estaban espiando. También estaba allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía. Jesús les preguntó a los maestros de la ley y a los fariseos: —¿Se permite sanar a un enfermo en el día de reposo, o no?” (vers. 1-3, Versión Popular). Como en ocasiones anteriores, ellos quizá habían preparado el escenario para probar a Jesús. Él conocía sus pensamientos y se hizo cargo de la situación de manera tan experta que los dejó sin poder decir palabra.

Jesús sanó al hombre, y luego preguntó: “¿Quién de ustedes, si su hijo o su buey se cae a un pozo, no lo saca en seguida, aunque sea día de reposo?” (vers. 5, Versión Popular). Ellos, desde luego, hubieran rescatado a su hijo o a la bestia en el sábado. Rescatar era permitido, por tanto, la sanidad debía permitirse también.[9]

Consistentemente, ya fuera para aliviar el hambre momentánea o sanar algún dolor de gravedad, Jesús señaló que las necesidades humanitarias tenían precedencia sobre el sábado. Se suponía que el día debía beneficiar a los humanos, no serles una carga. [10]

Juan 5:1-18—El evangelio de Juan contiene algunos relatos adicionales acerca de las actividades de Jesús en el sábado, los cuales corroboran el énfasis que ya hemos visto. En el sábado, Jesús sanó a un hombre que había estado inválido por 38 años. Y le dijo a este hombre: “Levántate, recoge tu camilla y anda” (vers. 8). Los judíos acusaron al hombre de quebrantar el sábado porque iba cargando su camilla.

¿Por qué le dijo Jesús a este hombre que se llevara su camilla? No era una emergencia, y el hombre seguramente podía haber regresado después del sábado para llevarse su camilla. Jesús pudo muy bien haberle dicho: “Puedes llevarte tu camilla hoy si quieres, pero para evitar ofender a alguien, déjala aquí por ahora”. Pero Jesús no era tan conservador. Él quería enfatizar la libertad humana y su libertad de hacer algo en el sábado, no sólo la libertad de su enfermedad.

Los judíos criticaron a Jesús por lo que estaba haciendo en el sábado, pero Jesús los provocó aún más al decirles osadamente que él trabajaba en el sábado y que lo hacía porque ¡él era como su Padre! (vers. 17). “Por esto, los judíos tenían aún más deseos de matarlo, porque no solamente no observaba el mandato sobre el día de reposo, sino que además se hacía igual a Dios, al decir que Dios era su propio Padre” (vers. 18, Versión Popular). Jesús continuó igualándose con el Padre (vers. 19-27).

Jesús no trató de defender su trabajo, ni el trabajo del hombre, como parte del propósito de la ley. En su lugar, él osadamente describió su actividad en el sábado como “trabajo”. Sin embargo, sabemos por Hebreos 4:15 que Jesús guardó el sábado perfectamente, aun dentro de los parámetros de la ley del antiguo pacto. De la manera en que los sacerdotes podían hacer el trabajo de Dios en el sábado, Jesús también lo podía hacer.

Sin embargo, nosotros hoy no estamos bajo las restricciones del antiguo pacto. Precisamente lo que eso quiere decir acerca del sábado no se trata en este pasaje. Si imitamos a nuestro Salvador, debemos concluir que se nos permite trabajar en el sábado. Por lo menos Juan no hace nada para evitarnos llegar a tal conclusión.

En Juan 7:22-23, Jesús hizo referencia a la sanidad durante el sábado y a la controversia que eso causó. Él señaló la ironía de que los judíos no permitían la sanidad en el sábado, pero sí permitían la circuncisión. “Ahora bien, si por no faltar a la ley de Moisés ustedes circuncidan al niño aunque sea en el día de reposo, ¿por qué se enojan conmigo por haber sanado en el día de reposo el cuerpo entero de un hombre?” (Versión Popular).

Se podía trabajar en el sábado para que la ley de Moisés no se quebrantara; esto demostraba que la ley de Moisés sobre la circuncisión se consideraba más importante que la restricción del sábado. La ley de la circuncisión era más importante que la rigidez de la ley del sábado, tal como lo eran las leyes del ritual del templo.

Los judíos probablemente no tuvieron respuesta para Jesús. No podían refutar lo que él dijo, y ese fue uno de los motivos por los cuales trataron de matarlo. Pero los lectores del Evangelio de Juan entenderán que la circuncisión, los rituales del templo y “la ley de Moisés” no eran requeridos de los cristianos gentiles. Si leyes importantes podían echarse a un lado, ¿qué implica esto para con los requisitos menores de la ley del sábado?

En Juan 9, Jesús hizo lodo para sanar a un ciego (vers. 1-7). “El día en que Jesús hizo el lodo y devolvió la vista al ciego, era día de reposo” (vers. 14, Versión Popular). Todo esto, desde luego, tenía un significado espiritual: Jesús es la luz del mundo, capacitando a los ciegos espirituales para que vean la verdad.

En este día sábado, Jesús dijo: “Mientras es de día, tenemos que hacer el trabajo del que me envió; pues viene la noche, cuando nadie puede trabajar” (vers. 4). Jesús dijo que el trabajo se tiene que hacer en el sábado.

Los judíos, desde luego, se opusieron al trabajo de Jesús, y se opusieron a que fuera hecho durante el sábado. Hacer lodo era contrario a su ley, y también lo era sanar. Juzgaron a Jesús de acuerdo con su ley, y le juzgaron injustamente. Reclamaban tener la norma correcta, pero estaban espiritualmente ciegos, descuidando el amor, la justicia, la misericordia y la fe (vers. 41). Estaban mirando a la ley en lugar de mirar al Otorgador de la ley como la norma de cómo juzgar.

Por medio de estos incidentes del sábado, Jesús liberalizó las normas. Repetidamente hizo cosas que se podían haber hecho después de la puesta del sol. Él osadamente reclamó tener autoridad para trabajar en el sábado. Esta es una razón por la que muchos cristianos concluyen que el sábado ya no es requerido. Otros cristianos, quienes también se encuentran bien con Dios, concluyen que deben observar el sábado, aunque no tan estrictamente como lo guardaban los fariseos. Todos están en libertad de mantener sus propias opiniones y son bienvenidos en nuestra hermandad si no juzgan a otros con respecto a este tema.

Todo cristiano debe estar plenamente convencido, debe vivir cada día para el Señor y debe estar buscando la guía del Espíritu Santo. Si algunos piensan que el día es requerido, entonces para ellos lo es. Si piensan que están en libertad en este aspecto, entonces Cristo espera que actúen de acuerdo con su libertad. Cualquier acción que no sea hecha con fe, es pecado.

Hay muchas escrituras que nos amonestan a seguir el ejemplo de nuestro Salvador. Al seguir su ejemplo, sin embargo, debemos distinguir entre las actividades basadas en la situación histórica en la cual él vivió (por ejemplo, ir a las sinagogas), y aquellas actividades basadas en leyes permanentes de conducta interpersonal y de adoración en espíritu y en verdad. Vemos algunos de estos principios más importantes cuando notamos el contexto en que las escrituras nos amonestan a hacer lo que él hizo.

Debemos servirnos los unos a los otros, como él sirvió a sus discípulos (Juan 13:14-15). Debemos amar como él nos amó (Juan 13:34; 1 Juan 2:5-7; 2 Juan 5). Debemos aceptarnos los unos a los otros, así como él nos aceptó (Romanos 15:7). Debemos humillarnos como él se humilló (Filipenses 2:5-7). Debemos sufrir sin represalias, como él sufrió (1 Pedro 2:19-23). Debemos hacer sacrificios para unos y otros, así como él lo hizo por nosotros (1 Juan 3:16).

 

Anotaciones Finales

 

[1] David dijo que sus hombres eran santos; no se habían acostado con mujeres (1 Samuel 21:5). Pero esto no hacía que fuera legal para ellos comer el pan que sólo se les permitía comer a los levitas. Jesús claramente dijo que David había hecho algo que no era legal.
[2] El trabajo de los sacerdotes se permitía porque Dios había ordenado que lo hicieran en el sábado. Pero Jesús no se concentró en el mandamiento de Dios; él enfatizó la presencia del templo. El templo simbolizaba el sistema del antiguo pacto en su totalidad.
[3] El cristianismo rechaza ambos, el templo y los sacrificios, aunque algunos cristianos judíos continuaron participando en ambos mientras el templo estaba en pie. Jesús es más importante que esos ritos y ahora ya han sido anulados. Jesús es también más importante que el sábado, lo que da a entender que él lo ha reemplazado, así como reemplazó los ritos. Al defender sus actividades en el sábado, Jesús puso al sábado en la misma categoría legal que el pan de la proposición, los sacrificios y el templo físico, los cuales han sido anulados.
[4] Los fariseos estaban preocupados acerca del trabajo en sí, no acerca del empleo u ocupación. No estaban preocupados acerca de si se le pagó a alguien por cortar espigas o por sanar. Jesús tampoco trató ese asunto.
Aunque él nunca cobró por las sanidades que hizo, nunca usó eso como excusa para justificar por qué la sanidad se podía hacer durante el sábado. La sanidad es otra de las obras de misericordia que se pueden hacer durante el sábado sea pagada o no.
[5] Jesús nunca usó la palabra para crear; él usó egeneto, que regularmente se traduce “vino a ser”. Esta palabra no hace alusión al relato de la creación (la Septuaginta no usa egeneto en Génesis 2:2-3), ni tampoco se puede enfatizar la palabra castellana “hizo”, ya que no está en el griego.
[6] Los rabinos enseñaron que los gentiles debían observar leyes que datan desde el tiempo de Noé, y el sábado no era parte de esos requisitos (Ver la Jewish Encyclopedia o la Encylopedia Judaica, la Enciclopedia Judía o la Enciclopedia Judaica). Aunque el número de las leyes noecianas y las prohibiciones varían, las listas no incluían el sábado. Los rabinos veían el sábado como la circuncisión, como algo que diferenciaba al pueblo judío de otras naciones.

El libro de Jubileos del segundo siglo a.C., presenta el punto de vista que parece haber sido común: “El Creador de todo lo bendijo, pero no santificó a ningún pueblo o naciones para observar el sábado con la excepción de Israel. Sólo a ellos les concedió poder comer y beber y observar el sábado sobre la tierra” (Jubileos 2:31, citado de James Charlesworth, editor, The Old Testament Pseudepigrapha [Doubleday, 1985], vol. 2. p. 58.).
Aunque el sábado siguió el patrón de la semana de la creación, Deuteronomio 5:15 dice que el sábado fue dado a los israelitas porque Dios los había sacado de Egipto. Eso indica que no fue dado a otras naciones. Los gentiles no tenían una relación con Dios según cierto pacto.
[7] Por ejemplo, algunos pueden preguntar: ¿Fue hecho el sábado para exaltar a Dios o para beneficiar al hombre? Si usamos el versículo 27 para tratar de contestar la pregunta, lo estaríamos usando fuera del contexto y tratando de leer algo que no está en el texto. De la misma manera, torcemos el contexto e imponemos en el versículo si lo usamos para contestar preguntas semejantes a: ¿Fue hecho el sábado en la creación? —o, ¿Fue hecho el sábado para todos los hombres o sólo para los israelitas? Estas preguntas son inapropiadas para este versículo, Jesús estaba diciendo que el sábado fue hecho para beneficio del hombre; no estaba comentando sobre otras cuestiones.
[8] La palabra que Jesús usó para “desatar” (lu ) puede también significar “quebrantar”. En Juan 5:18 los fariseos acusaron a Jesús de “quebrantar” el sábado.
[9] Hoy nos referimos a varias emergencias como “el buey en el hoyo”. Sin embargo, Jesús no estaba basando su argumento en la urgencia de la situación. La sanidad era una necesidad humanitaria, pero no una necesidad de emergencia. Jesús podía justificar sus actividades de sanidad de la misma manera refiriéndose al buey en el hoyo o a la necesidad ordinaria de desatar un animal y llevarlo a beber agua. Su punto no era la urgencia, sino una necesidad ordinaria.
[10] Si el trabajo durante el sábado realmente deshonraba a Dios, entonces el sábado tendría prioridad sobre los hombres en necesidad y los bueyes en los pozos, ya que la adoración correcta de Dios es más importante que las vidas humanas y de los bueyes. Si el descanso absoluto era esencial para la adoración, entonces los observadores del sábado debieran dejar que las casas se incendiaran, ya que eso vendría a ser solamente una pérdida monetaria y el honor de Dios es mucho más importante que nuestros objetos materiales. Esto indica que el mandamiento de descansar en un día específico es un asunto ceremonial en vez de moral. La ley espiritual de Dios no hace ninguna excepción.

 

Acerca de Comunión de Gracia Internacional

COMUNIÓN DE GRACIA INTERNACIONAL [GRACE COMMUNION INTERNATIONAL], es una denominación evangélica activa en casi 100 países y territorios con una afiliación internacional de alrededor de 42 mil miembros y 900 congregaciones. Nuestra misión es “vivir y compartir el evangelio”. Creemos en la unidad espiritual de todos los creyentes en nuestro Señor Jesucristo. Le invitamos a reunirse con nosotros en nuestros servicios de adoración donde escuchará el evangelio de Jesucristo y conocerá a otros cristianos que están experimentando su relación con Jesucristo, así como usted.

4 comentarios

SI, TENEMOS LIBRE ALVELDRIO QUE DIOS NOS DA, YO NO ENTIENDO PORQUE MUCHOS CRISTIANOS SE AFANAN EN EXPLICAR PORQUE NO SE DEBE GUARDAR EL SABADO Y OTRO DÌA SI, Y NO NOS DAMOS CUENTA QUE PABLO NOS ACLARA EL PROBLEMA EN ROMANOS 14,6 CUANDO HABLA DEL DIA DE GUARDAR Y LO ACLARA, QUE EL Q LO HACE PARA EL SR. LO HACE Y EL QUE NO LO HACE, PARA EL SR, NO LO HACE, POR LO QUE CONSIDERO BIEN QUE SE LEA EL VERSICULO 10 DE ESTE MISMO CAPITULO, POR LO QUE CONSIDERO QUE SE DEBE ENSEÑAR MAS BIEN ES QUE DEBE HABER CUANDO POR LO MENOS UN DIA A LA SEMANA EN QUE TODOS DEBEMOS REUNIRNO PARA DISFRUTAR DE LA COMPAÑIA DE TODOS AQUELLOS CREYENTES Y CONFIADOS EN CRISTO JESUS, UNIDOS POR UN MISMO ESPIRITU, UN MISMO AMOR, UN MISMO SENTIR, QUE ES EN CRISTO JESUS, QUE AUNQUE SOMOS MUCHOS Y TENEMOS DIFERENTES DONES PERO EL ESPIRITU QUE NOS UNE ES EL MISMO QUE H UBO EN CRISTO JESUS. QUE INCLUSO PUEDE SER EL MISMO SÀBADO.
PERO QUE LO HAGAN POR AMOR A DIOS Y NO POR MANDATO DE LEY, NO OLVIDEMOS QUE SOMOS OLIVOS SILVESTRES QUE HEMOS SIDO INJERTADOS, EN EL LUGAR DE LAS RAMAS QUE FUERON DESGAJADAS, POR LA DESOBEDIENCIA, NO NOS PODEMOS JACTAR, PORQUE, PORQUE LA RAMA NO ALIMENTA A LA RAIZ, SINO LA RAÌZ (CRISTO) ALA RAMA (LER BIEN ROMANOS 11. 9-24). ALGO MAS, NOSOTROS, NO SOMOS JUECES SI SALVADORES DE HOMBRES, JESUCRISTO NO HACE ACEPCION DE PERSONAS.

Genesis, Deuteronomio,Numeros,Levitico, Exodo ,los Profetas:Isaias, Jeremias,Ezequiel,Lucas 4:16,todo lo que dicen los 4 Evangelios,Los Hechos de los Apostoles ,Las Cartas de Juan, de Santiago y Apocalipsis, habla de GUARDAR LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS, asi llenen internet , diga el que sea, DIOS NO SE EQUIVOCA , NI SE CONTRADICE, echenle ese cuentico a satanas. Les mortifica El Sabado a satanas tambien!

lo mismo de siempre se babosean con lo del Santo Sabado,pierden credibilidad , sean serios , asi llenen todo internet de argumentos contra la Santificacion y bendicion del Sabado ,Genesis 2:3 los mortificara por siempre

Ya que Deut.5:15 traza el origen del Sábado al Éxodo, ¿Por qué Éxodo 20:11 lo conecta con la creación? La respuesta es que Dios realmente descansó en el séptimo día de la creación. Sin embargo, el texto en Gén. 2:3 no dice que él entonces mandó a Adán y a la humanidad a descansar cada siguiente día séptimo. Si él había dicho esto, el sábado no pudo ser un memorial del Éxodo de Israel (Deut. 5:15). El hecho es que muchos han leído mal el texto en Gén. 2:3 como diciendo que Dios “descansó en el séptimo día y bendijo cada siguiente séptimo día desde entonces en adelante, mandando a la humanidad a descansar en ese día”. En realidad fue sólo Dios quien descansó en la creación y sólo en el único séptimo día que terminó su creación. No fue sino hasta después de miles de años que Él usó su propio descanso del séptimo día de la creación como un modelo para introducir cada Sábado del séptimo día dado a Israel. Dios sólo descansó en el primer séptimo día (si éste fue un periodo de 24 horas o un tiempo más largo) y mucho después reveló el séptimo día a Israel como una permanente observancia Sabática (Exo. 16). El Sábado semanal aparece en los diez mandamientos, que resumió la ley dada a través de Moisés a Israel, pero no debe ser separado del todo el sistema de descanso Sabático dado a Israel, SEMANAL, MENSUAL, ANUAL, CADA SIETE AÑOS, y en el JUBILEO.

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