Me llamó la atención un libro que se titula: “El derecho a la ternura” escrito por Luis Carlos Restrepo.

Cómo así que el derecho a la ternura? Es cierto estamos viviendo en un mundo acelerado y violento, nosotras las mujeres nos hemos dejado atrapar en el. Se ha perdido la ternura, el amor verdadero, el expresarnos con delicadeza.

Cada vez es mas común ver mujeres con vocabulario duro y grosero aún en público. Se imaginan ¿cómo será el vocabulario en lo privado en su vida íntima, en su hogar? En Efesios 4:29 leemos: No digan malas palabras, sino sólo palabras buenas que ayuden a crecer y traigan bendición a quienes las escuchen.

Hay un capítulo del libro “El derecho a la ternura” que trata de la violencia que estamos viviendo en los hogares. El autor en la página 108 nos dice: “si pudiéramos filmar las actitudes de las personas, tanto en su vida social como en su vida íntima, encontraríamos con gran frecuencia que sus gestos son mucho más duros en el hogar que en los lugares de trabajo”. Si, en el trabajo y frente a los demás mostramos lo mejor de nosotras, pero ¿cómo actuamos en el hogar y en lo privado? Es muy grande la violencia que se está viviendo en nuestros hogares. Hay gritos, manipulación emocional, presiones; por eso la sociedad está reflejando aquello que está ocurriendo en lo íntimo de las familias.

Mujer es sinónimo de amor, de belleza, de delicadeza y ternura. Dios nuestro Creador así nos diseñó y es algo maravilloso porque el mundo necesita urgentemente esa parte de ternura, de afecto, de amor. No permitamos que la sociedad nos arrebate esa belleza femenina, esa delicadeza al hablar, al expresar amor a nuestros seres queridos. Nosotras las mujeres somos las que creamos el ambiente emocional del hogar. Seamos tiernas y amorosas especialmente en la familia. Que nuestros hijos y esposo vean nuestra ternura, nuestro amor y delicadeza. Que nuestro hablar sea lleno de buenas palabras. Eso no quiere decir que dejemos de ser firmes, en nuestras convicciones y en nuestras creencias con respecto a Dios y a lo que es correcto, podemos corregir con sabiduría. Tengamos cuidado de cómo estamos hablando recordemos el versículo de efesios que nos dice que , “no digamos malas palabras, sino sólo palabras buenas que ayuden”

El derecho a la ternura, es un derecho ausente en esta sociedad. Por eso la invitación hoy es a que redescubramos esos valores perdidos en la mujer. Que le pidamos ayuda a Dios para que abracemos más a nuestros seres queridos, para que amemos más, para ser generadoras de paz, y de ternura , para que hablemos palabras buenas.

Dios nos dice en Gálatas que lo que sembremos, eso vamos a cosechar. Comencemos a sembrar amor y ternura en nosotras y en los que dependen de nosotras para que contribuyamos en la transformación de esta sociedad. Esto lo podemos lograr con la ayuda de Dios. Pidámosle e Él y Él nos ayudará. El es la fuente de amor, de la ternura. Comencemos hoy a ser mujeres que expresamos ternura, que vivimos ternura, que abrazamos con ternura que hablamos con ternura. ¡Los resultados valen la pena!


Paulina Salinas de Barrero

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